Grecia, ἀναρχία (anarquía) de Europa

Los evzones, antigua guardia real, hoy presidencial

Caos. Anarquía. Crisis. Drama. Odisea. Democracia. Todas estas palabras son griegas, de origen o de raíz. Y no se trata de abundar en los tópicos, pero la que mejor caracteriza a Grecia es la de anarquía. Ellos mismos reconocen su carácter poco amigo de las normas y la consideración del Estado, a lo largo de su historia, como una estructura de la que desconfiar, demasiado rígida, fiándose más de un sentir nacional del griego (algo así como “el pueblo judío”, pero el heleno en este caso). Ya he escrito en otras entradas del blog que la profunda crisis griega está, en mi opinión, más relacionada con  el pasado de la CEE (Comunidad Económica Europea) que con el presente de la UE (Unión Europea).

Grecia no debía haber entrado en la Unión Europea o más en concreto, no tendría que haber asumido al euro como moneda. Pero cómo se iba a dejar fuera de Europa a la fundadora de la civilización europea y por ende, de la cultura occidental. Hubiese sido un sin dios, una anarquía cultural poco edificante para construir el sueño de una unidad europea. La opción civilizadora era evidente, Grecia es la cuna de Europa. Sin embargo, en el plano económico Grecia ha tenido un mal encaje con Europa no durante la segunda mitad del siglo XX, cuando se inicia el proyecto de unión europea, sino desde que formaba parte del imperio otomano...o antes, si me apuras.

Lo de Grecia en “anarquía” no es nada nuevo. Las medidas políticas dirigidas a solucionar la crisis económica pasan por una reforma coyuntural de raíz, que Syriza reconoce y propone en su programa. El fraude fiscal y la irregularidad en las actividades económicas de las empresas griegas es problema muy grave, nada de niveles “normalizados” como pueden existir en cualquier otro país de la UE. Sin exagerar, pagan impuestos cuatro gatos y los funcionarios (ya muy “recortados”); los demás, se limitan a pagar los indirectos o a pagar los menos posibles (chanchullos por doquier). Esto ha sido así siempre, en épocas boyantes también; no ha sido una salida picaresca a la crisis.


Una de las iniciativas de Syriza es reorganizar el fisco para obtener ingresos propios y hacer políticas sociales sin depender del dinero a crédito (prolongar el rescate). Soy consciente de lo mal que lo está pasando la sociedad griega y que muchos de los factores de su crisis son externos (excesivos e innecesarios gastos en armamento), pero no voy a hacer demagogia y decir, sin más, “pobres griegos” que los exprimen esos cabezas cuadradas de Berlín. Vamos por partes, diseccionemos bien el cadáver.

Es verdad que la crisis en Grecia está en el contexto de la crisis mundial iniciada en Estados Unidos con el ya hiriente, sólo de pronunciarlo, banco de hipotecas basura Lehman Brothers (2008); pero muchos estamos convencidos que Grecia hubiera entrando en crisis y ἀναρχία (anarquía) igualmente. Con lo de anarquía no digo que el triunfo electoral de Syriza sea negativo, aunque insinúo que frente a la “ordenación” europea introduce incoherencia. No estoy con valoraciones políticas ahora, pues simpatizo con Syriza y su pretensión de contrarrestar el poder alemán que impone una política de austeridad; estoy pensando en la posibilidad real de mejorar la economía griega siguiendo en la línea europeísta.
Ministros de Economía de Grecia y España

Han sido tantas las falsedades, incitadas por agentes externos e internos, para cuadrar las cuentas y convertir a Grecia en un país de los más avanzados de Europa (en 2004, hace 2 días, organizaron los JJOO) sin poder serlo (ni merecerlo) por esta vía rápida (del pelotazo), que ya no creen en las finanzas griegas ni los propios griegos, algo lógico por otro lado. La fuga de miles de euros al día de la banca interna es una muestra sangrante de ello. 

La recuperación económica griega es una utopía- οὐ- τόπος (¡vaya, otra palabra griega!). Quizás cuando en Europa nos hagamos a esa idea “demos” con la solución. Habrá que probar nuevas fórmulas, como hicieron los griegos antiguos en sus “demos” y ciudades-estados en la época clásica.  

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