Túnez y el Día Internacional de la Felicidad

 
Máscaras de teatro: feliz e infeliz

Hoy es uno de esos días con la etiqueta de “Internacional” que tan de moda se han puesto en un mundo globalizado e interconectado por los medios de comunicación y las redes sociales. Es el utópico “Día Mundial de la Felicidad”. ¡Toma ya! Aunque no estoy ironizando, lo digo en serio, vaya papeleta que nos hemos comprado con esto de instaurar un día de la Felicidad. Es un tema más serio de lo que parece, para colmo en el hemisferio norte comienza la primavera, que siempre ha sido “símbolo” de la felicidad. Un rayo de sol y una flor abriéndose al mundo es, sin duda, una señal feliz. Ser o no ser…feliz, esa es la cuestión. Los promotores de este día no son cualquiera, se trata de las Naciones Unidas y está ligado a los derechos humanos. Sí, ser feliz es un derecho.

Infelices de manera absoluta debían ser los asesinos que ametrallaron a turistas y personal del Museo Bardo en Túnez. Una infelicidad que les lleva a matar personas en búsqueda de su “mundo feliz”, una pervertida manera de alcanzar la felicidad, haciendo infelices a otros. Claro, que descontextualizando la última frase muchos de ustedes pensarán que en verdad así está montado el mundo: ser feliz muchas veces es a costa de las desgracias o infelicidades de los demás. Alcanzar un éxito supone que otros han fracasado, lograr un ascenso laboral significa que otra persona no lo consiguió antes que tú, aumentar tu riqueza implica que otros han aumentado su pobreza…el planteamiento podría alargarse hasta la saciedad.


Pero es un “planteamiento trampa”, es una idea negativa que, en el fondo, ni como paradoja de la felicidad sirve. Aunque ese buscar la felicidad propia, derecho individual, nos haga parecer egoístas, el hecho de ser una aspiración universal y, por ende, del bienestar general, hace evidente que si los demás, todos, no logran esa meta uno no puede ser feliz, auténticamente feliz. No se trata de un argumento espiritual o religioso, ni una idea política que los neocon me dirán sacada del “frágil buenismo”; se trata de un derecho cívico, humano. En Bután, el país que pidió se instaurase este día como el internacional de la felicidad, calculan el bienestar del Estado no con el PIB (Producto Interior Bruto) sino con un índice de Felicidad Nacional Bruta (FNB).
La otra cara: pareja española se salva escondidos despacho del museo

Para ello, para la búsqueda de la felicidad, se comienza por el entorno más inmediato, tus círculos familiares y sociales. Eso hicieron los hijos del matrimonio de jubilados barceloneses asesinados en Túnez, regalar a sus padres un crucero por el Mediterráneo por sus Bodas de Oro. Ya no es necesario formar parte de una familia de exiliados políticos, emigrantes forzosos o de desplazados por un conflicto bélico…para tener un “destino cruel”. No quiero, ni puedo, imaginar toda la felicidad de esos hijos al adquirir los billetes del crucero, del viaje feliz que regalaban a sus padres, porque toda la infelicidad y tristeza que ahora deben estar sintiendo se me haría más cruel si cabe.


Nota del autor: La “Asamblea General de la ONU, en la resolución 66/281 el 12 de julio de 2012 decretó el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad, para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno”. 

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