Muerte en el Mediterráneo; Europa, donde la tierra es plana

Grabado que representa a la tierra plana con barcos que se precipitan a la nada

Los navegantes y exploradores europeos de los siglos XV y XVI tuvieron suerte, sus barcos nunca cayeron al vacío, a la nada del fin del mundo, naufragando. En cambio, las barcazas y pateras que cruzan desde el norte de África a las costas del sur de Europa caen siempre en el peor de los abismos, naufragan, y sus ocupantes encuentran en su gran mayoría la muerte, en lugar de unas nuevas tierras donde vivir y prosperar. Existe un vértice plano, una catarata al vacío en las coordenadas próximas a la isla de Lampedusa (Italia). Aunque noticias de última hora nos indican que ese horizonte plano, no curvo, que termina bruscamente en el vacío también se está dando en las cercanías de Rodas (Grecia), en el estrecho de Gibraltar y en las islas Canarias (España).

Metáforas aparte, la noticia terrible de un nuevo naufragio con centenares de ahogados sin determinar (700 desaparecidos o muertos, se calcula) en las aguas entre las costas libias y las italianas no hace más que confirmar la nula, vacía, actitud de Europa frente a uno de los desastres humanitarios más graves y vergonzosos de los últimos años en este joven siglo XXI. Los conflictos de Siria y de Libia han sumado desgracia y dificultad al flujo de migración constante que desde las últimas décadas del siglo XX y las primeras de esta centuria se da como elemento característico de las migraciones internacionales.


El África subsahariana lleva casi 30 años migrando a Europa por los canales “ilegales”; son jóvenes (hombres y mujeres con niños) en edad de trabajar, formar una familia, prosperar, forzados a emigrar por la inestabilidad de sus Estados o por no poder vivir en sociedades estructuradas, lo que les hace ponerse en manos del tráfico migratorio fuera de la ley. Ahora esos canales de entrada fuera de la regulación europea, la mafia que abusa del emigrante aprovechando las restricciones europeas, están siendo empleados por los desesperados ciudadanos que huyen de la guerra civil siria o del conflicto de un moribundo Estado libio. En los últimos meses, se alertaba desde organizaciones como la Organización Internacional para la Migración (IOM, en inglés), de la magnitud que podría alcanzar el problema, con miles de personas desquiciadas y marginadas echadas al mar en frágiles embarcaciones.

Captura imagen vídeo abc.es
Haciendo un viaje por Internet por toda la prensa europea parece, y esperemos que no sea sólo una apariencia, que estos últimos naufragios, tan sangrantes para la conciencia de Europa, tendrán “movimiento”, respuesta, acción por parte de los dirigentes de la UE (Unión Europea) y está siendo seguido con preocupación sincera en todas las redes sociales por los ciudadanos europeos, con espontáneas expresiones de dolor y de deseos de acabar de una vez con esa ceguera e inacción del viejo continente ante esta vergüenza. Con razón el Alto Comisionado de la ONU ha tenido duras palabras hacia Europa, declarando "xenófoba"la política de migración de la UE.

Para dejar de dar la espalda a estos inmigrantes vulnerables en todos los sentidos, la reacción más rápida ha sido la del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que ha convocado este jueves una cumbre europea extraordinaria para iniciar soluciones y nuevas políticas ante la grave tragedia migratoria que vivimos en nuestro mar, de europeos y africanos, el Mediterráneo.



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