Los pactos de partidos, la ciudadanía y el vacío de poder


Cuando estudiaba filosofía en el bachillerato lo que más me gustaba eran los silogismos y dentro de ellos, como soy un pelín rebuscado, los sofismas. Por si no lo recuerdan un sofisma es un razonamiento falso con apariencia de verdad, una lógica equívoca pero que cumple las dos premisas y la conclusión –lógicas- de un silogismo. Así podemos establecer el silogismo siguiente:

Todos los partidos quieren el poder político,
toda la ciudadanía está representada en los partidos,
luego toda la sociedad quiere el poder...

Bueno, tenemos dos premisas y una conclusión; planteado así para referirnos al actual escenario político en España, ¿es un silogismo sofisma o es verdadero? Tras las últimas elecciones municipales y de comunidades autónomas donde había comicios del 24 de mayo, el país está viviendo un panorama político que si no inédito sí que hacía mucho que no se experimentaba con tanta agudeza: la necesidad de pactos políticos de las distintas fuerzas políticas entre ellas para gobernar.

El resultado de las elecciones ha dado una premisa clara, la reorganización del poder o de la representación política de la ciudadanía. Aunque eso no se dice así. Lo que nos cuentan los analistas y cualquier hijo de vecino es que, por lo visto, el bipartidismo ha sido derrotado y que han ganado gran espacio político los partidos “emergentes” nuevos o menos nuevos, Podemos y Ciudadanos. Es verdad que esos partidos emergentes han “ganado”, pero no han conseguido de forma clara el gobierno de las ciudades y las comunidades donde se presentaban (a excepción de Barcelona).


Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, fuente imagen

Uno de los partidos eje del bipartidismo, el PSOE, sin ganar ha conseguido consolidar su peso político en el escenario “post-bipartidismo”. Puede gobernar en autonomías y ciudades grandes gracias al apoyo que reciba del partido nuevo “estrella” del panorama electoral en este último año, la organización liderada por Pablo Iglesias, Podemos. A su vez, esta nueva organización política (por mucho que insistan desde su dirección en su naturaleza de movimiento ciudadano), puede gobernar gracias a las propuestas políticas que apadrinó, Ahora Madrid, de la ilustre jueza Manuela Carmena y Barcelona en Comú de la activista social Ada Colau, aunque también necesitará de los apoyos “naturales” de los socialistas (PSOE).

En el caso del Partido Popular (PP) la premisa ha sido más clara, han perdido las mayorías absolutas que tenían en muchos gobiernos municipales y regionales, aún siendo el partido más votado en gran parte de estos comicios. La cuestión no sería tan grave si se limitaran a buscar pactos con la “fuerza natural” que les podría apoyar, el partido del carismático Albert Rivera, Ciudadanos; sin embargo, las cuentas no salen en muchos municipios y en algunas comunidades los casos de corrupción hacen dudar al partido emergente (a nivel nacional) Ciudadanos de dar el apoyo prometido, pues su dirigente aseguró que se respaldaría al partido más votado.

Visto lo visto, no sé a ustedes, pero a un servidor el silogismo de los pactos políticos me lleva a un “soberano” sofisma de gran confusión. Premisas que se preveían, como una mayor fragmentación política, no han sido determinantes, pues aunque el poder esté más repartido, la representación política viene a ser “la misma” que antes del 24-M porque lo que ha ocurrido es que partidos consolidados en el “reparto de poder”como Izquierda Unida (IU) y Unión Progreso y Democracia (UPyD) han sido sustituidos por Podemos y Ciudadanos respectivamente. Lo que yo decía, sofismo puro y duro:

Platón era un gran filósofo
Todos los griegos eran grandes filósofos
Conclusión: Platón era griego

Fuentedel silogismo de sofisma

Comentarios

  1. Yo he votado al PP. ¿Y usted?
    Juan Conejo

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    1. Estimado Juan Conejo:

      Yo no he votado al PP y no hacía falta que me diese información sobre a quién ha votado, es algo que desde luego ni me importa ni me incumbe. Sólo gracias por la lectura, si la ha hecho, del artículo...

      Gustavo A. Ordoño

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