Uso, abuso y rechazo de los símbolos patrióticos

Derribo en Ucrania de estatua de Lenin

La última entrada del blog trató un tema que se ha puesto muy de actualidad en la ‘sección’ política y sociedad  tanto de nacional como internacional. Escribía sobre el tratamiento de las memorias históricas con el uso de esculturas o monumentos a héroes nacionales. En Ucrania se ha promulgado una reciente ley (Ley Decomunización de Ucrania”) que permite romper con el pasado bolchevique o soviético de la ex república de la URSS. A los habituales derribos de estatuas de Lenin o Stalin en los últimos años, se ha unido el ir eliminando los lazos simbólicos ex soviéticos que les unían con Rusia en casi un siglo de historia.
Bandera confederada


En Estados Unidos se debate tras el crimen racista en la iglesia de Charleston sobre la presencia de la bandera de la Confederación en los lugares públicos de los Estados del Sur, los que perdieron la guerra de secesión hace 150 años. Esa bandera está asociada, al ser estados que basaban su economía en el esclavismo, con el racismo que convertía a los negros en personas inferiores en condición de esclavos. La gobernadora de Carolina del Sur, del partido republicano (conservador), Nikki Haley, ha dado un paso inesperado (por no ser partidista) y valiente solicitando a su Parlamento la retirada de la bandera confederada de los jardines del Capitolio estatal.



Pedro Sánchez y su mujer, detrás la gran bandera

En España, el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, estuvo el pasado domingo arropado en su discurso que anunciaba su candidatura a las elecciones generales como presidente del gobierno por una “gran bandera de España”. Con un estilo muy de campaña presidencial estadounidense, Pedro Sánchez revindicó el uso de la bandera española porque es un símbolo que “nos une”, una bandera de todos y que nadie se debe apropiar en exclusiva, según la idea que explicaba el por qué aparecer, nada habitual, en un acto del partido socialista con la enseña nacional como principal símbolo del evento.

No será este bloguero, con su humilde web de análisis político-social, el que se ponga a dar sermones éticos o discursos con “moralina”. El uso de los símbolos nacionales y/o patrióticos de requerir algo, requieren sensatez y...madurez. Igual que esperamos que ciertas cosas de “adulto” no las usen/abusen los adolescentes, deberíamos esperar que nuestros políticos y representantes hagan un uso maduro de los símbolos patrióticos.


Comentarios

  1. Hay una guerra de símbolos que está muy clara. No que no se puede hacer es actuar a golpe de balde y según la coyuntura del momento para obtener réditos partidarios. El tema de la memoria histórica es muy delicado. Se han tomado iniciativas que son verdaderos actos de vandalismo.

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