Irán, deja de ser el "malo" de la película

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Enfrentarse a los Estados Unidos tiene sus consecuencias. Si la historia de tu país se cruza con la de la primera potencia mundial puedes sufrir, si esa relación es conflictiva, serias consecuencias que afectan a tu vida cotidiana, desde no contar con medicamentos determinados para tus hijos o no poder hacer transacciones financieras de carácter internacional. Lo primero le ocurría a Cuba con el bloqueo de más de 50 años que ahora termina y lo segundo a Irán con el largo bloqueo (desde el caso de los rehenes en la embajada USA de 1979) que también parece finalizar en estas semanas. La administración Obama comienza a ser fiel a sí misma, al menos a la "promesa" que supuso su victoria en 2008 y que, un mundo agradecido y esperanzado (e ingenuo), premió otorgando al presidente Obama el Premio Nobel de la Paz.

España, mi país, es pionera en sufrir trabas internacionales y bloqueos estadounidenses desde finales del siglo XIX, guerras de Cuba, Puerto Rico y Filipinas; cuando Estados Unidos comenzaba su expansión geopolítica que le llevó al primer puesto de las superpotencias. México y otros países del ámbito hispano también eran pioneros en "aguantar" las consecuencias de ese nuevo ordenamiento mundial que hacía de EEUU la cabeza líder de Occidente. Tan largo es el brazo del poder supremo, que sus intereses encallaron en regiones de naturaleza conflictiva como Oriente Próximo y Medio

Desde aquel octubre de 1979 el diablo tomó forma en Teherán de manera reversible. Por un lado los jóvenes iraníes gritaban "¡muerte a América!" y los ayatolás convirtieron a Washington en el demonio americano; y por otro lado, Estados Unidos convertía a Irán en el maléfico, instando a sus aliados a hacer lo mismo y a prestarse al bloqueo económico internacional al país de los persas.


Estos persas, jóvenes sobre todo, han salido a las calles de las principales ciudades iraníes a celebrar el acuerdo nuclear de su país, Irán, con la comunidad internacional, liderada por EEUU. Son muestras de júbilo porque piensan, con razón, que este fin de bloqueo les hará "normales" cara a los círculos internacionales y podrán volver a disponer de mayor libertad financiera y de producción petrolera, pilar de la economía de Teherán. Es una juventud con ganas de mejor futuro y bienestar, lastrada por índices de desempleo superiores entre los jóvenes al 50% de la población.


El análisis desde una perspectiva muy cenital nos lleva a un dato interesante, que parece nadar a contracorriente. Por un lado existe la teoría o impresión de que se están reproduciendo "maneras" de la Guerra Fría, con las tensiones que se han mantenido hasta hace poco con el mismo Irán o con Rusia en torno a Ucrania y puede que ahora con Grecia; con la habitual sinrazón de Corea del Norte o con las guerras cibernéticas y el espionaje de todos contra todos con las nuevas tecnologías que tanto irrita a la hermética China. Y, por otro lado, las acciones de gran calado, consideradas ya hitos históricos, de la Administración Obama de este último semestre, con el "deshielo" iniciado con los dos "grandes enemigos" de Washington desde las décadas 1960-1970 hasta nuestros días: Cuba e Irán.

El acuerdo nuclear con Irán y el posible restablecimiento de relaciones entre Teherán y Washington quizás no pacifiquen la región ni los complejos problemas surgidos con la situación siria y el factor "Estado islámico" se solucionen de golpe, pero significan un evidente paso por el sendero de la diplomacia y el diálogo para lograr resultados mejores y más positivos en la resolución final y general. Que Irán tendrá ahora más opciones de "financiar" sus criterios y mayor libertad de movimientos en la zona es obvio, pero en toda "nueva relación" se debe saber transigir y asumir riesgos. 









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