Hitler y el cambio climático

Judíos liberados por los soviéticos en Auschwitz. Fuente imagen

Las teorías que hacen del ser humano un microbio en un inmenso ecosistema no son novedosas. Ya se introdujeron en estudios de las relaciones humanas, incluso dentro de las relaciones internacionales, hace más de dos décadas, como contaba en una de las entradas más leídas del blog. Hace poco volví a encontrarme con una de estas teorías, tan inquietantes, que relacionan el futuro de la existencia humana con la constante lucha por la supervivencia. Es una idea muy interesante y que va más allá al considerar el Holocausto judío como una advertencia de las posibilidades “materiales” de futuro, que podrían llevar a cometer genocidios como el ocurrido en Europa en la Segunda Guerra Mundial. Es una teoría del historiador estadounidense Timothy Zinder, que comentaba el periodista Lluís Bassets en el diario El País el pasado sábado.

Hacer del Holocausto una advertencia parecerá poco novedoso, pues advertir que nunca se debe volver a repetir algo así es evidente. Pero no es exactamente eso. En esta teoría aparecida en su libro ensayo, Tierra negra, Zinder reexamina la barbarie de hace 70 años en Europa no como el canon de la maldad, sino como una advertencia real de algo que puede volver a repetirse si se dan las mismas o similares circunstancias que se dieron en el caso del Holocausto planificado por los nazis. El historiador estadounidense remarca que este genocidio no se dio de forma espontánea como culminación de la maldad sobre la Tierra o como plan maligno de un líder loco y sus secuaces. Matiza que fue en los lugares de Europa sin estructuras estatales mínimas donde la barbarie del Holocausto reinó a sus anchas: Polonia y la Europa del Este, destrozadas doblemente bajo los jinetes apocalípticos de Stalin y Hitler.


En estas “tierras salvajadas” y sin ley, la política deshumanizada de Hitler, que usó métodos científicos para controlar su ideal de ecosistema humano, se podía poner en práctica sin ningún reparo, incluso sin cuestionamiento moral porque se hacía una “presentación de los judíos como un defecto ecológico responsable de la discordia en el planeta”. Ante esa distorsión del ecosistema no quedaba otra que la “purificación de la Tierra”. Qué escalofríos, ¿verdad? Pues ahora hagamos una perspectiva comparada con la actualidad.
 
Bruno Ganz como Hitler
Desde luego, hoy día no existe el miedo a la escasez de alimentos y de recursos que llevaron a los nazis a sus teorías genocidas. Después del triunfo de la llamada “Revolución Verde”, que entre 1945 y 1970 llevó a un incremento de la productividad agrícola y al superávit alimentario en el mundo desarrollado, el fracaso de Hitler en “su lucha” por el ‘Espacio Vital’ estuvo más que justificado. Pero acechan otras crisis de recursos globales que el ‘cambio climático’ acentúan en su problemática. La exigencia de mayor y mejor alimentación en otras partes del mundo, con el acceso de más población a productos, como ha sido el caso de China, puede volver a resucitar entre las élites políticas de los Estados, incluso entre las culturales, ideologías del “espacio vital” o “exterminadoras” de los enemigos vitales.

En África se han dado “advertencias locales” del peligro de nuevos genocidios a escala global. Es desde luego, como ocurría con los europeos de Este de 1939, el lugar del mundo con más Estados desestructurados. Timothy Zinder recuerda el caso de Ruanda y la muerte de más de medio millón de personas en 1994. Se trató de una crisis ecológica nacional. Al agotamiento de la tierra cultivable y al aumento de las sequías, se unió la superpoblación. Animar a los hutus a matar a los tutsis fue una “medida gubernamental”, tal cual, como subir los impuestos. Resultó una idea exitosa en las zonas con escasez de tierras agrícolas, los asesinos se quedaban con las parcelas de sus víctimas. Como Hitler, hicieron de la ciencia ecológica una barbarie.

Por eso, a nivel global, debemos exigir a nuestros Estados que hagan políticas en pro del desarrollo científico  que mejore nuestra adaptación al ‘cambio climático’ y no “Ciencia” con las políticas como hizo Hitler...

Comentarios