Cara a cara 2015: el debate del bi-apaleados

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy en un momento del debate de ayer. Embarrados
hasta las rodillas, sólo les quedaba agitar sus palos

“Lo confieso, sigo indeciso”.Agachó la cabeza después de pronunciar esa frase, aunque no fue por vergüenza. Quiso evitar mirar a los ojos a la amable señorita que había llamado a su puerta, con micrófono en mano. Es una encuesta en directo, sobre el resultado del debate entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy; le dijo tras atusar el pelo y aclarar la voz, el cámara deslumbraba al indeciso con el potente foco, quizás por eso seguía cabizbajo. “Lo siento, sigo igual que ayer, no tengo decidido aún mi voto”.

Las líneas de arriba son ficticias, pero seguro que siguen siendo el sentir de esos casi 2 millones de votantes indecisos. Estamos a menos de una semana de las elecciones del 20-D y ese “saco” de votos se antoja más excitante y sorpresivo que el saco de regalos de Papá Noel. Está claro que las encuestas pueden quedar en ridículo si esa fuerza de indecisos decide otorgar su voto por cualquiera de los cuatro partidos más en liza para llegar a Moncloa. Otro cosa será si la indecisión queda repartida en “cómodos” pedazos, para cada partido con aspiraciones de gobierno.

Es un fastidio esto de los debates. Está muy bien porque forma parte de esa regeneración democrática que no debe ser una moda del momento, sino algo sólido a seguir desarrollando. También nos hace más maduros como demócratas. Sin embargo, los pre y pos debates resultan cargantes. Como periodista sé que son necesarios, es en realidad el único “trabajo periodístico” que se puede hacer en unos debates con preguntas pactadas por bloques temáticos, aunque como ciudadano creo que con tanto previo análisis y pos-conclusiones lo único que conseguimos es “masticar” más lo ya “tragado” y asimilado.


Captura de pantalla programa Cara a Cara-Debate en la Sexta

Al final las redes sociales y las encuestas televisivas dieron como “vencedor” del cara a cara a ninguno de los dos candidatos, interpretando que así, en cierta manera, ganaban los partidos emergentes, la nueva política de Podemos y Ciudadanos. Es una conclusión razonable. Algo así como en enero de este mismo año, cuando las encuestas daban a Podemos como primer partido en intención de votos y era porque no tenía que hacer otra cosa que ver “pasar al cadáver del bipartidismo por su puerta”. Eran fechas “horribilis” para el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE) en el asunto de la corrupción. Bárcenas y los ERE estaban en carne viva.

A la hora de los matices, el hecho de que Pedro Sánchez ganó el debate en las consideraciones individuales también quedó reflejado en el sentir de la opinión pública. Hasta el segundo tiempo del partido, Sánchez controlaba el balón y ya había marcado un par de goles... pero metió la pierna de muy mala manera en un lance por la pelota dentro del área de la corrupción. Penalti para Rajoy. El empate se olía. El terreno de juego se embarró con descalificaciones insultantes (sí, hay descalificaciones que no insultan) y sin piernas, el juego “pasó a las manos”. En cada mano un garrote. El bi-partidismo pasó al bi-apaleados.

En fin, si me permiten mi opinión: España se dirige a un multi-apaleamiento. No habrá “garrote” dominante. Sólo quedará elegir bien el garrote que dirija más golpes contundentes a la corrupción, el paro, el terrorismo yihadista, los refugiados, la ordenación territorial, la reforma de la Constitución y la regeneración democrática... ¡buuf! muchos “cabezudos” a los que atizar y los garrotes parecen estar en lo alto dirigidos a las cabezas de cada partido. “Disculpe, señorita, pero me voy a dormir, no sé decirle quién ganó el debate”.

Gustavo Adolfo Ordoño ©










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