Elecciones Generales 2015: España, progresa adecuadamente

Congreso de los diputados (España). Imagen libre derechos

Soy de esa generación que en las notas de la enseñanza básica (Primaria y Secundaria) te podían poner un 'Muy Deficiente'. Luego viví como adulto que ha trabajado en el sector educativo, el cambio de modelo para las evaluaciones escolares que trajo en 1990 la bienintencionada pero mal desarrollada LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo español). En pocas palabras, pues no es el objeto del artículo, los escolares recibían valoraciones más sobre sus aptitudes que por sus conocimientos y capacidades. Es decir, que si un niño o una niña no dominaba una asignatura pero lo "intentaba", pues progresaba adecuadamente y se le aprobaba.

Algo así ha pasado con España en estas elecciones generales de 2015. Existe una sensación de "buena aptitud" al analizar los resultados de estas elecciones. Por un lado, el partido del gobierno, Partido Popular (PP), sigue siendo el más votado y ha ganado las elecciones, progresa adecuadamente; sin embargo, ha perdido mucho músculo parlamentario, sin tener mayoría para formar gobierno, lo que le valora como 'insuficiente' para gobernar. El PSOE (Partido Socialista Obrero Español), ha acabado como segunda fuerza política con más papeletas en las urnas, considerando que las encuestas le daban un 3er o 4º puesto, mantener 90 diputados es progresar adecuadamente, aunque le deja un 'muy deficiente' futuro parlamentario tanto para una posible formación de gobierno como para trabajar como líderes de la oposición. 

Los partidos que todos llamamos 'emergentes' Podemos y Ciudadanos, no sólo progresan, sino que consolidan una nueva aptitud en el panorama político español: el deseo de cambio real y el de regeneración. Ciudadanos ha tenido un 'insuficiente' en expectativas pero un 'suficiente' alto en su estreno en el Parlamento español. No se entra en el Congreso de primeras con 40 escaños, los nuevos partidos solían obtener una cifra menor a los 5 diputados, lo que hacía testimonial su presencia. 

En el caso de Podemos la progresión ha sido tan evidente que les ha faltado una semana de campaña para lograr el pretendido 2º puesto parlamentario. Tienen un 'notable' alto en expectativas pero un 'suficiente' en capacidad de gobernar. No puedo dejar de mencionar a la izquierda-izquierda histórica, a Unidad Popular-Izquierda Unida, que consigue progresar adecuadamente al mantener su presencia en el Parlamento, cuando todos la daban por "muerta", pero que saca un insuficiente en capacidad de maniobra, no consigue formar grupo propio que era su objetivo.



En las calificaciones escolares de hoy se ha vuelto al sistema de valoración de mi época, combinando el valor númerico con los tradicionales términos: muy deficiente (0-1), insuficente (menos de 5), suficiente (5-5,99), bien (6-6,99), notable (7-8,99), sobresaliente (9-10). Pero los sobresalientes del PP y PSOE, el bien alto de Podemos o los insuficientes de Ciudadanos y de IU, reflejados en sus "números" de escaños, no son una valoración justa de los resultados de estas últimas elecciones generales. Viendo la imposibilidad de organizar un gobierno estable, tampoco entenderán por qué digo que España progresa adecuadamente. Intento aclarar mi teoría.

A la hora de valorar los resultados, el interés de partido ha prevalecido y se ha enfocado desde posturas muy egoístas. Considerando que el voto era para el gobierno central, muy pocos partidos y votantes se han fijado en el interés general. El voto ha tenido en estas elecciones generales un carácter demasiado "local". Y eso es bueno y es malo a la vez. Por un lado es bueno, ya que obliga a resolver "de una vez por todas" problemas muy focales, como Cataluña y Euskadi en la reorganización territorial; por otro lado es malo, ya que va a crear en el Parlamento nacional (general) una confluencia de intereses tan particulares y singulares, que sus defensores tienden a la intransigencia en su defensa.

En una democracia consolidada, pero aún verde en muchos aspectos, nuevos retos en la configuración del Parlamento ayudan a "madurar". Del bipartidismo parece que pasaremos al multipartidismo, haciendo que los gobiernos no sean tan presidencialistas (personalistas) y se vean obligados a legislar y gobernar buscando más pactos, consensos y diálogos que, en el fondo y en la forma, es para lo que sirve un parlamento en una democracia parlamentaria. Aunque habrá que aguardar a ver las "evaluaciones" sobre esta nueva 'asignatura del diálogo' que tendrán los numerosos estudiantes del colegio-congreso. Si no progresan adecuadamente, tendremos que repetir el examen (nuevas elecciones), donde los notables serán matricula de honor y los sobresalientes pobres suficientes.

Gustavo Adolfo Ordoño ©










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