La injerencia venezolana en España: cuando la alta geopolítica llega al barrio

Anna Gabriel, ahora diputada, una de las personas que viajó en avión del presidente Maduro. A su lado, Benet Salillas, de la CUP.  Foto de GIANLUCA BATTISTA (EL PAÍS)

Uno de los grupos de comunicación (mediáticos, por tanto) más importantes de España, ha conseguido una exclusiva informativa (imágenes de vídeo) que no deja dudas a la injerencia del gobierno chavista en la actual política española. Representantes de formaciones políticas cuyo objetivo principal es conseguir la autodeterminación de los pueblos de España, viajaron en “primera”en el mismo avión que usa el presidente Maduro en sus desplazamientos gubernamentales. El motivo del viaje fue un seminario realizado en diciembre de 2014 en Caracas con ‘la autodeterminación de los pueblos’ como uno de los temas principales.

La invitación a formaciones independentistas catalanas, antisistema o abertzales (“patriotas vascos”) para acudir a jornadas en Venezuela con debates relacionados con el llamado (sólo por unos) ‘Proceso de Paz’ en Euskadi o con seminarios con un gran contenido “utópico” como la Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la humanidad, estaba al orden del día en las actuaciones internacionalistas del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Cuando alguna de estas fuerzas separatistas han tomado protagonismo esencial en la actualidad política española, como la CUP (Candidatura d'Unitat Popular), los viajes se han mitigado o se han acabado; también por la situación de inestabilidad y mayor debilidad en el gobierno chavista de Caracas. Sin embargo, se han dado con demasiada frecuencia hasta hace dos días, como el que dice, y lo que era simpatía se convierte en injerencia externa cuando esos partidos están en las instituciones públicas-estatales.


Es la geopolítica de línea antisistema-anticapitalista, proyectada en el anti-imperialismo del presidente Chávez, que ha seguido haciendo el gobierno de Nicolás Maduro. Como antaño atraía la lucha guerrillera del Che Guevara a la izquierda europea más “joven”, a la izquierda marginal, de barrio, le atrae poderosamente esa utopía revolucionaria tan chapucera del socialismo populista, que en sus diferentes versiones se ha prodigado por el Cono Sur de América Latina. Nada que objetar a la forma que cada joven (o no tan joven) desgasta su juventud en quiméricas utopías sociales, que acudan a todos los seminarios sobre sus objetivos políticos que deseen. Ahora bien, propiciar la injerencia política de otro país en la política soberana de España ya son palabras mayores.

Chávez y el ex presidente iraní, Ahmadineyad

El cinismo de Maduro y su gobierno llega al extremo de pedir en su Parlamento que se condene la injerencia del gobierno español, de Mariano Rajoy, en los asuntos internos de Venezuela, sin aportar más datos o hechos que las opiniones o intermediaciones que ex presidentes o políticos españoles han hecho a favor de la normalidad democrática en Venezuela, con un trato más legalista a la oposición venezolana (con gran parte de sus líderes encarcelados). Como decimos acá, a alguien se le habrá hinchado las...narices y ha propiciado que salgan a la luz pública las imágenes de cargos de la CUP, Podemos y personas del entorno de ETA, viajando en un avión fletado por el gobierno venezolano.

En este caso el matiz es importante. Si hubieran viajado con coste a su bolsillo (aunque hubieran sido las dietas de viaje que les diese Venezuela), nada que objetar, pero el descaro de usar un “avión presidencial” hace patente la injerencia de un gobierno extranjero en España. La geopolítica es un “toma y daca” y Caracas desea debilitar el poder de influencia del gobierno español sobre América Latina (que pese a quien pese, sigue importando), por eso siempre ha procurado atraerse a las fuerzas que pueden desestabilizar al Estado español. Una combinación singular de intereses, el separatismo con los indignados cívicos, ha convertido a fuerzas políticas de barrio en determinantes en la política interna de España y, ahora también, en su acción geopolítica.


Gustavo Adolfo Ordoño ©

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