Las conversaciones para la paz en Siria comienzan el 29 de enero, pero... ¿quién conversará?


Niño sirio huye con su familia de la guerra. Foto de
UNICEF/Amer Al Shami


Mañana, 29 de enero de 2016, comenzará algo que debería ser muy importante y ocupar las primeras planas de las portadas mundiales: las conversaciones de paz sobre Siria, auspiciadas por la ONU. Lo confirmó Staffan de Mistura, el enviado especial de Naciones Unidas para Siria, hace menos de una semana. Comentó que los encuentros en la mesa de diálogo que se celebrarán en Ginebra se prolongarían (o deberían hacerlo) por más de 6 meses. El gran retraso, viendo la deriva del conflicto, en comenzar este tan necesario diálogo de paz se achaca al deseo de la ONU de que estuviesen representados el máximo de participantes en la guerra.

Los debates sobre quién era terrorista y quién no lo era para sentarse a conversar han sido el principal obstáculo para caminar dirección a la paz. Y, por desgracia, según noticia de última hora, no se ha encontrado un consenso satisfactorio sobre el asunto, los kurdos no acudirán a las conversaciones de paz en Siria. Al menos el principal partido kurdo en Siria no ha recibido la invitación a participar en la primera ronda de las conversaciones, según el viceministro de exteriores ruso, Gatílov. El Partido de la Unión Democrática (PYD), es el partido sirio-kurdo cuya rama militar resulta ser la más eficaz contra los terroristas del Estado Islámico (EI-Daesh). Su ausencia, excusa la ONU, es momentánea, se les espera en siguientes rondas...


La interpretación de esta ausencia puede llevar a pensar mal, considerando que ha sido una manera de contentar a los turcos, por su “eterno” contencioso con los kurdos de su territorio. Turquía afirma que el PYD es colaborador del PKK (Partido de losTrabajadores del Kurdistán), formación que Ankara considera fuera de la ley y terrorista, etiqueta que logró fuese confirmada por la UE (Unión Europea) y por EEUU en 2004, tras una intensa campaña diplomática turca. Tampoco los kurdos-sirios son apreciados por la “oficial” oposición siria a Al Asad. Curiosamente, el brazo militar sirio-kurdo del PYD, está apoyada en su combate contra el Daesh (EI) tanto por los bombardeos rusos como por los estadounidenses, siendo la fuerza que controla el norte sirio y que más victorias ha tenido contra los terroristas del EI.

Otra sensación negativa de estas proyectadas conversaciones de paz es que “la casa se comienza por el tejado”. En lugar de haber exigido un ‘Alto el Fuego’ para comenzarlas, se ha puesto como uno de los puntos en el orden del día del diálogo de paz lograr un alto de los combates y así la ONU pueda actuar en ayuda de la población civil y los refugiados en las fronteras anexas a Siria. Hoy mismo, algunos estamentos y líderes de las Naciones Unidas se han percatado de la paradoja y están reclamando que antes de las conversaciones se fuerce a los combatientes a declarar un alto el fuego.

Pero tan utópica como la paz a corto plazo, resulta la intención de cesar los combates por parte de los contendientes. Sobre todo por parte gubernamental siria, cuyo representante en las conversaciones será el ministro de Exteriores Walid al Muallem y ya advirtió que Damasco debería seguir defendiéndose de los “ataques terroristas” del Ejército del Islam. El líder de esta formación siria rebelde, Mohamed Alush, es uno de los invitados por la ONU a las conversaciones. Entenderán ustedes, ahora, lo complicado de la ecuación. Al menos queda la esperanza de que se inicie un diálogo de paz con las "garantías de Ginebra", converse quién converse.

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