El sombrero de Panamá, la auténtica moda mundial en el fraude fiscal

Un sombrero panamá hat. En realidad son hechos en Ecuador. Imagen de Wikipedia 

¿Se ha puesto alguna vez sobre su cabeza un sombrero panamá? Resulta una experiencia grata, que sube la autoestima y que convierte en elegante hasta el más zafio de los personajes. En realidad, los auténticos sombreros de panamá se hacen en Ecuador. Por lo visto, el uso de ese tipo de sombrero de paja-toquilla se extendió entre los capataces, obreros y personajes políticos que visitaron la construcción del Canal de Panamá a principios del siglo XX. Además, la visita del presidente estadounidense Theodore Roosevelt a las obras del canal llevando uno de esos sombreros aumentaría su popularidad.

Ahora, otro objeto pasará a formar parte, a su pesar, del imaginario y de la imagen de este país centroamericano, Panamá. Se trata de la filtración periodística de ‘Los papeles de Panamá’, millares de documentos sobre el dinero negro, el fraude fiscal y el retorcimiento legal de las actividades empresariales a escala mundial (global). Ambas “imágenes” del país quedarán muchas veces asociadas. Por ejemplo, es evidente que España (y detrás muchos países de la UE) retiró de la lista negra de paraísos fiscales a Panamá por el material interés de conseguir las principales adjudicaciones de las obras actuales de ampliación del canal. Favor con favor se paga.

El escándalo está siendo de alcance planetario. Es lo que tiene la globalización, las grandes masas de dinero negro pueden encontrar lugares que de manera global, sin buscar “en casa” (local), les blanqueen el dinero. Porque lo más grave es el “lavado” de dinero que ha sido fruto de la corrupción o de usos fraudulentos de las empresas. Por lo visto, el intentar pagar menos impuestos es una actividad muy extendida y “razonable” entre las empresas y los millonarios, no considerándose “tan grave”. Todos los que pagan impuestos, hasta los trabajadores, prefieren buscar la manera de pagar menos dentro de los cauces legales, asesorándose con abogados o expertos financieros.



Vista general de la ciudad de Panamá, centro financiero. Fuente imagen

Para ello (pagar menos), con fundamento legítimo en Panamá, la economía multimillonaria global cuenta con las ‘empresas opacas’ o empresas offshore. Eso es lo malo de lo más malo, que puedan existir lugares donde una legislación tributaria y fiscal local, de un país, pueda ser burlada, “toreada”, y que lo sea con fundamentos similares, es decir, legales. Porque en el fondo es eso, el escándalo está en que los más ricos, la élite mundial adinerada, busquen abogados, legalistas financieros, muy bien pagados, para ocultar dineros, ganancias o ingresos, a las haciendas tributarias de sus países. Pues para que me siga siendo “razonable” sólo puedo pensar en dos argumentos: avaricia y codicia.

Siendo la élite multimillonaria, ¿qué necesidad tienen de ganar más dinero, de aumentar sus fortunas, con esta trampa “legal” pero tan vergonzosa e insolidaria? Supongo que eso es entrar en el terreno de la psicología o, si me apuras, en el mundo religioso o moral de cada persona. Cuánto más se tiene más se quiere. Nunca es suficiente. Determinados “trenes de vida” necesitan “más madera” de forma constante. No sé, son ideas tópicas y comunes que se me vienen a la cabeza. Los hechos sólo constatan que existe un “alcantarillado” mundial de capitales sucios.
  
Porque, por favor, no se crean las teorías conspirativas sobre estos Panama Papers’ al no existir muchos estadounidenses y de renombre en sus listas. La explicación tiene su lógica razonable, que argumentan expertos financieros y los mismos periodistas internacionales que han desvelado el escándalo. Los millonarios estadounidenses prefieren otros lugares idénticos al “paraíso” panameño pero más afines a su cultura (los Trust, son sociedades basadas en el derecho anglosajón, no en el romano) y donde hablan su idioma, como Bermudas o las Islas Vírgenes. Supongo que no habrá que esperar mucho para unos 'Papeles de las Bermudas'...¿o sí? Eso sería más sospechoso...

Gustavo Adolfo Ordoño ©


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