Elecciones generales en España, 26-J: el Brexit y el saber perder

Un Mariano Rajoy triunfante el pasado 26-J. Fuente Imagen: La Vanguardia

Muchos analistas coinciden en considerar el aumento de votos y escaños del Partido Popular (PP), la derecha española, en las pasadas elecciones generales del 26-J, como resultado del éxito de la "estrategia del miedo", que ha revitalizado al voto moderado y conservador. En el ámbito local se "vendía" al electorado español el miedo a un posible auge político de la extrema izquierda y el populismo, ambas tendencias adscritas de manera interesada al nuevo partido Podemos, aliado con el antiguo Partido Comunista (Izquierda Unida) para concurrir a las elecciones. A nivel internacional la corriente del miedo se postulaba por el resultado del 'Brexit', que convertía al Reino Unido y su decisión de abandonar la Unión Europea en un foco de incertidumbres de gran calibre. No había dudas al considerar el 'Efecto Breixit' como una de las causas de la inesperada gran remontada de Mariano Rajoy (PP).

Las encuestas le daban como ganador por la mínima de las elecciones, obteniendo menos de los 123 diputados conseguidos en las repetidas elecciones del 20-D (2015). El resultado de 137 escaños no le da la mayoría absoluta, pero desarticula cualquier acción de bloquear su victoria con una suma de diputados de la izquierda. Ahora lo tiene más fácil para formar gobierno que hace 6 meses. Una paradoja que ha sido un disparo en el empeine de la estrategia política diseñada por la dirección de Podemos, que no ha conseguido superar al partido socialista (PSOE) en el liderazgo de la izquierda y que ha dejado a ambos partidos mucho más débiles que en la fallida y pasada legislatura. El miedo a un gobierno de izquierdas donde no existía confianza ni entre sus posibles actores ha despertado al voto timorato y moderado latente, siempre, en todos los rincones de España. 


Ante un fuerte viento del miedo que azotaba Europa tras el 'Brexit', muchos votantes indecisos han acabado por buscar refugio ante esa ventolera de incertidumbre en el "parapeto" que les parecía más sólido, sin las fisuras (divisiones) que demostraban otros refugios. Los votantes de izquierda también tienen ahorros y fondos de pensiones, incluso hasta puede que muchos "jueguen" a bolsa, por lo que la incertidumbre del 'Brexit' habrá convencido a muchos de ellos de votar a la opción "centrada" de la izquierda, el PSOE. Luego están los votantes de derecha que optaron el 20-D por el otro nuevo partido, Ciudadanos, la supuesta derecha centrada, que preocupados por los escarceos de su líder, Albert Rivera, con los socialistas y por las señales europeas de  incertidumbre, han optado por regresar su voto a la "solidez" de la derecha del PP.

Además, muchos votantes de izquierda, que decidieron votar a Podemos y a Izquierda Unida en diciembre de 2015 acabaron disgustados y decepcionados por no llegar a pactos de gobierno, volviendo a votar al PSOE (también para salvarlo de esa "injusta quema" proveniente de la "izquierda purista") o, directamente, optaron por la abstención (se estima en un millón de ex votantes de Podemos). Y ya sabemos a quién beneficia la abstención: al partido más votado. Eso, unido a que el miedo es el mejor "cegador" que existe, tapando los casos de corrupción y abuso de poder protagonizados por el PP, puede explicar esa subida del partido conservador en toda España.

En resumen, imagino que menos en la sede del PP y en la cabeza de Mariano Rajoy, en el resto de las direcciones de los principales partidos españoles, PSOE, Podemos y Ciudadanos, seguirán intentando explicarse algo que, en el fondo, no tiene mucha explicación. Y es que:

"Temo más a nuestros propios errores que a los planes de nuestros enemigos".  

Pericles (Atenas; c. 495 a. C.- 429 a. C.)


 Gustavo Adolfo Ordoño ©



Comentarios