Turquía, cuando el terrorismo domina la escena

 
Imágenes de RTVE del atentado en aeropuerto Estambul 

Nada más desalentador para una sociedad verse atrapada entre dos fuegos terroristas. Los atentados en Turquía, por desgracia, resultan noticia habitual. Lo eran los perpetrados por los kurdos independentistas y lo comienzan a ser por los yihadistas del Daesh. El último atentado ha dado el golpe de gracia a uno de los elementos más importantes de la economía turca, el turismo, que ya estaba tocado. El atentado en el aeropuerto Ataturk de Estambul supone atacar a uno de los mayores núcleos internacionales del tránsito aéreo. Las investigaciones parecen llevar la autoría a miembros del Daesh, con la particularidad de pertenecer a alguna ex república soviética de confesión musulmana. ¿Por qué el Estado Islámico (Daesh) se centra ahora más en Turquía como objetivo de atentados?

De pasar a ser cómplice del Daesh (acusado el gobierno de Ankara de comprar petróleo a los terroristas) a ser víctima de sus atentados. En estas se ve Turquía en estos últimos meses y todo parece indicar que uno de los factores que han influido en este viraje ha sido su cambio de estrategia respecto a Rusia. De una postura que rozaba lo bélico, las dos potencias euroasiáticas han pasado a un “obligado” tener que entenderse. La condescendencia turca con el Daesh resultaba tan evidente que era fácil provocar malos entendidos con otros actores del conflicto. El derribo hace unos meses de un caza ruso en el espacio aéreo turco, que venía de la frontera con Siria, y la posterior disculpa de Erdogan a Putin es una muestra de ese cambio de posturas.


El paso cómodo de yihadistas de diferentes signo, incluidos los que acababan en el ISIS (el Daesh en sus siglas en inglés), por las fronteras turcas, como por la ciudad de Kilis, nos describe esa tibieza del gobierno de Erdogan en sus acciones contra el terrorismo internacional. El hecho de tener los turcos y el Daesh enemigos comunes, los milicianos kurdos y el régimen de Bachar el Asad, también hizo por aumentar las sospechas de connivencia de “intereses” entre Ankara y el autoproclamado Califato. Pero las presiones de sus aliados occidentales, tras los atentados en París y Bruselas, encaminaron a Erdogan a un endurecimiento de su “trato” con el terrorista califal; para lo que debía ponerse a buenas con el otro agente principal que lucha contra el ISIS, la Rusia de Putin.

Desde luego el Daesh está ahora mucho más preocupado por su futuro que hace unos meses, viendo como el turco dejaba de hacerse el despistado con ellos, se aproximaba a Moscú ( y por ende a Damasco) y hacía más caso a sus aliados de la OTAN sobre combatir a toda costa a un terrorismo que ya tiene implicaciones a nivel mundial. El incremento de la seguridad en las ciudades europeas, tras las masacres en Francia y Bélgica, puede haber sido otro factor para que el Daesh haya elegido como objetivo terrorista un aeropuerto internacional turco, el emblemático Ataturk. Aunque resulte inapropiado el símil, no puedo evitar remarcar que “mataban dos pájaros de un tiro”. Por un lado seguían dañando a la comunidad internacional, al ser un aeropuerto muy transitado, y por otro dañaban al ya malogrado turismo turco.


A las gentes civilizadas sólo nos queda pedir unión entre nosotros y la condena más absoluta de todos los actos terroristas. Todos contra el ISIS.  







Comentarios