Brasil, Nicaragua, Bolivia y las varas de medir

Fotomontaje propio
Una vara de medir es una herramienta de medida fabricada en madera o metal. Proviene de la vara, una unidad de medida que fue muy usada en la península ibérica y luego también en América Latina. Equivale a 3 pies y la más usada, la vara castellana (Burgos), son 0,835905 m, no llega a la unidad “metro”. En la actualidad, esa vara pasó a ser el ‘metro de carpintero o albañil’; un metro realizado en segmentos de 20 centímetros, unidos por un resorte que les permite doblarse y extenderse. No sé si esta flexibilidad de posiciones tiene relación con la metáfora de la frase: “doble vara de medir”. Más bien, el lenguaje coloquial, y que ahora se emplea mucho en los medios de comunicación, hace referencia a que ante una misma cuestión (objeto), que debería tener las “mismas medidas” para todo el mundo, se emplean los juicios de análisis (vara de medir) más acordes a nuestros intereses (centímetros o pies).

En Iberoamérica han ocurrido en estos últimos meses, tres hechos de relevancia relacionados con el poder ejecutivo. Ya saben, en los Estados de derecho modernos y en consecuencia, en las democracias, existe una trinidad de poderes que deben estar separados. El poder ejecutivo sería el más dependiente del control de los otros dos. El ejecutivo, los gobiernos y sus mandatarios, necesitan del legislativo para gobernar y se ven auditados por el que, en teoría, es el poder más independiente, el judicial. Esa sería la fórmula básica, luego cada Estado realiza su particular sistema de control y contrapeso entre los tres poderes. Suele ser cuando a nivel estatal, en contrarrestar el poder de unos con el de los otros, se usan esas metafóricas “dobles varas de medir”.

Capilla ardiente del viceministro boliviano, Rodolfo Illanes. Fuente imagen AP

En Brasil el poder ejecutivo ha perdido, nada menos, que a su presidenta, Dilma Rousseff, destituida por el poder legislativo (apoyado por el judicial). En Nicaragua, Daniel Ortega, el ejecutivo, ha dado un golpe de poder y ya domina al legislativo (Parlamento) y al judicial (tribunales). En Bolivia, Rodolfo Illanes, un viceministro, poder ejecutivo, fue asesinado por una turba de mineros cuando intentaba mediar en el conflicto de éstos con las leyes sobre minería del Estado. En los tres casos las ‘varas de medir’ interesadas se pusieron a trabajar entre las fuerzas políticas, los medios de comunicación, las redes sociales, las opiniones públicas, de esos países y de todo el mundo. La globalización informativa propiciada por Internet, permite atender con más detalle a noticias que hace décadas hubieran sido sólo tema de un día de portada.



Pero que esas ‘varas de medir’ interesadas se utilicen entre la opinión pública y los medios, no es extraño. Ni tan siquiera perjudicial para “la Verdad” (la medida justa). Que izquierdistas radicales, bolivarianos y chavistas, vean bien el autoritarismo y el aumento de control estatal de Ortega en Nicaragua o en la Bolivia de Morales, sin decir nada al respecto ni usar “varas de medir críticas”, es normal. Que conservadores neoliberales, vean bien que la presidenta Rousseff, que ganó las elecciones con gran apoyo popular, haya sido sustituida de su cargo por una supuesta mala gestión de las cuentas públicas, lo que facilitará aumentar las políticas económicas liberales, es normal. Ahora bien, lo que sí es muy perjudicial para “la Verdad” (la medida justa) es que en esos países (y en cualquier otro del mundo) se usen medidas “dobles” para los contrapesos de poder entre los tres poderes fundamentales: ejecutivo, legislativo y judicial.

Vara de medir "flexible". Imagen de la Wikipedia

He mencionado estos tres casos en América Latina por ser ejemplos perfectos de un fenómeno que se ha dado en los Estados desde que comenzó la separación de poderes. Si partimos de la soberanía popular, debería parecer más fuerte el poder legislativo, los parlamentos que representan a esa soberanía. Pero en sistemas presidencialistas se pensó como contrapeso a un excesivo poder de las cámaras, que no dejasen gobernar, otorgar “vetos” al Ejecutivo. No obstante, ante el posible abuso de esos “vetos” o del poder legislativo con medidas de mayorías absolutas, se contrapesaron con los tribunales (Tribunal Constitucional, Supremo, Electoral...) del poder judicial. Así, cada país y sus sociedades, deben intentar emplear con equilibrio y justicia las varas de medir que controlan y contrapesan esos poderes.

La “vara de medir anarquista”, donde todo vale sin “medir” los necesarios contrapesos de poder, queda para blogueros, periodistas, analistas, tertulianos y usuarios de redes sociales.




Gustavo Adolfo Ordoño ©

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