Sidi Ifni, antigua capital de la provincia nº 51 española, a 12 de octubre de 2016

Fotos que colgaron en sus redes sociales los jóvenes de Sidi Ifni. Fuente El Mundo, a través de El Rincón de Sidi Ifni

La capital de Ifni llegó a ser una ciudad más con ese aire provincial que tienen las capitales de provincia en España. No fue por el “decretazo” que dio Francisco Franco y su premier Carrero Blanco en enero de 1958 para convertir ese trozo de tierra y el Sáhara Occidental en provincias españolas, en un vano intento de frenar la presión internacional en la incipiente “era de las descolonizaciones”. Lo fue por tener una bella Plaza de España ajardinada, con su monumento central de rigor, por tener una avenida principal con bulevar e, incluso, como cualquier otra ciudad costera, un coqueto paseo marítimo. Es cierto también que tenía todo el aspecto de “plaza fuerte” de todas las ciudades españolas en África, rodeada de cuarteles e instalaciones militares, como mantienen en cierta manera (adaptadas a su tiempo) “las plazas” de Ceuta y Melilla.

Sidi Ifni en la actualidad ha vivido episodios conflictivos que han abierto el baúl del pasado español de la ciudad. Un pasado ocultado a la opinión pública de ambos países, Marruecos y España, pero además borrado en todo lo posible en la región ifneña por las autoridades de Rabat. Hasta 2009 (40 años después de dejar de ser provincia española) se le estuvo negando la categoría administrativa y distintiva de provincia a Sidi-Ifni y sus alrededores naturales, carácter homogéneo que no sólo se había adquirido por su pasado español, también por la singularidad de las tribus de la zona, los baamarani. El malestar por ese desprecio de Rabat se manifestaba de forma discreta, en lo posible en un país restrictivo a la protesta pública, consiguiendo el “favor real” de Rabat como provincia gracias al reciente Plan de Reforma Territorial del Estado (Marruecos).

Fotos que colgaron en sus redes sociales los jóvenes de Sidi Ifni. Fuente El Mundo, a través de El Rincón de Sidi Ifni

El pasado 25 de julio se producía una noticia con escaso eco en la opinión pública española, como lo son todas sobre esa región marroquí con pasado español. Ocho jóvenes de Sidi Ifni fueron detenidos por las fuerzas de seguridad marroquíes al desalojarles del antiguo consulado español y antigua Casa de Pagaduría de España. Habían ocupado ese edificio abandonado, casi en ruinas, para reclamar su derecho a la nacionalidad española, según se contempla en la actual legislación española de Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre). Detrás de esa iniciativa, a mi entender, también está una situación de marginalidad y desempleo que sufre la ciudad, mayor que la media nacional marroquí.

Amnistía Internacional (AI), es la única entidad preocupada por la situación legal y humanitaria de estas personas detenidas cuando ejercían el derecho básico a manifestarse. El consulado español de Agadir, la autoridad española más cercana a Sidi Ifni, no ha presentado cargos contra ellos, incluso existen contradicciones en la versiones sobre el permiso concedido a las autoridades marroquíes de intervenir en “suelo” español, como aún se considera al edificio donde realizaron su protesta los detenidos. Que el trato recibido no cumple las garantías de derechos fundamentales, se constata cuando los presos iniciaron una huelga de hambre pocos días después de su arresto. El ministerio de Asuntos Exteriores español no se ha pronunciado al respecto, ni una simple y escueta nota de prensa.

Ubicación de la que fue 51º provincia española, que no se corresponde con el enclave cedido a perpetuidad, Sta. Cruz Mar Pequeña, en el Tratado Wad-Ras de 1860

Es lamentable el silencio español, puesto que la primera intención de estos arrestados por Maruecos al ocupar el balcón de la antigua Pagaduría y colocar banderas españolas, era hacer una ‘queja formal’ contra la Administración de Madrid (no contra Maruecos) por no atender su petición de poder adquirir la nacionalidad española, al ser descendientes de españoles (sus padres así lo eran hasta 1969). Ahora, los “Ocho de Sidi Ifni”, como comienzan a ser conocidos, esperan aumentar sus apoyos y lograr impugnar las penas a las que han sido castigados, entre cuatro meses y un año de cárcel, basándose en la falsedad de las acusaciones de los agentes marroquíes implicados, que argumentan resistencia a la acción policial  y críticas e insultos a las más altas autoridades de Marruecos (delito gravoso en ese país).

Sidi Ifni, según muchos de sus ciudadanos, dejó de ser una ciudad importante y de valor económico en cuanto pasó a manos de Rabat. Es conocido el recelo de la monarquía alauita sobre unas gentes y unas tierras que casi nunca le fueron muy solícitas y afines. Y en España, sólo unos “raros”, nos interesaremos por las noticias que abran el baúl del pasado histórico en esa parte del mundo.



Gustavo Adolfo Ordoño ©

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