China clasifica a los extranjeros como de “primera, segunda y tercera clase"

China busca emigrantes de 1ª para su mercado laboral. Fuente imagen

Desde que China ocupa el 2º puesto en el ranking mundial de potencias económicas, su población extranjera se ha triplicado. La emigración de diferentes tipos se ha dejado ver en el país de “Todo Bajo el Cielo” en las últimas décadas en gran número, cuando en las megas ciudades chinas, como Pekín, si no formaba parte del cuerpo diplomático era muy raro encontrar a un extranjero viviendo o trabajando. Los ciudadanos europeos, un rara avis en época maoísta, abundan ahora en las universidades chinas, aprendiendo un idioma que resulta indispensable en el siglo XXI dentro del mundo de los negocios y las finanzas. Hasta se ha dado un curioso “fenómeno” de aumento de estudiantes estadounidenses en las universidades chinas.

Como en EEUU las universidades de medio y alto nivel son muy caras, los jóvenes estadounidenses con carácter emprendedor eligen universidad en China. Hacen el 2 x 1: estudian el nuevo idioma “económico” por excelencia y cursan estudios financieros o empresariales. También, otras potencias económicas han enviado en gran número a sus jóvenes ejecutivos para llevar un mejor control de las multinacionales que han decidido operar en suelo chino. Luego, en gran medida, existe un componente migratorio de trabajadores poco cualificados, de países del entorno asiático y, ahora, africano que encuentran ocupación en las grandes, inmensas, obras de infraestructuras chinas.


Y debe ser que el tradicional hermetismo de la Gran China, continuado durante la revolución popular que convirtió al milenario imperio en un régimen comunista, que gustaba de encerrarse en sí misma y considerarse “autosuficiente”, ha despertado cierto recelo ante el actual y novedoso panorama migratorio y de población extranjera en territorio chino. Tanto que la política de extranjería china contemplará la clasificación de los extranjeros en ciudadanos de primera, de segunda y hasta de tercera categoría. Esa “discriminación” se hará por unos criterios bastante “serviles”. Según la utilidad que el extranjero tiene para la sociedad china.

Esclavos chinos de la etnia culíe. Muchos fueron llevados a Cuba en esclavitud peor que la negra, algo no muy conocido. Fuente imagen

Tres categorías que dicen poco de la filosofía igualitaria del comunismo y mucho del pragmatismo chino. Eres extranjero mejor considerado, según lo que aportes a China. Lo malo es que esos criterios servirán también para otorgar más o menos tiempo el visado, incluso para negar su concesión.

Extranjeros de clase A


Los más cualificados, extranjeros con profesiones técnicas o muy bien valoradas por el mercado financiero y tecnológico. Son los que más cobran y si encima hablan chino, o están en proceso de aprendizaje, tendrán más rápido el visado con el “sello” de primera: categoría A (85 puntos).

Extranjeros de clase B


Los trabajadores “en demanda”. Esos trabajadores que necesita el mercado por temporadas. Son trabajadores de cualificación media, que demanda de manera temporal el mercado. Categoría B (80-60 puntos).

Extranjeros de clase C


Estos son la categoría más baja, los “trabajadores en masa”. Sin cualificación y mano de obra tan barata o más que la población rural china. Se les limitará la entrada y la entrega de visados. Categoría C ( -60 puntos)

La explicación del gobierno chino en que pretende cambiar el rumbo de su economía. De mano de obra en masa, por la de una población activa enfocada a la innovación, al trabajo de las nuevas tecnologías, aprovechándose del talento extranjero que llegue al país y rechazando al trabajador foráneo que venga pensando en el tradicional empleo manual-industrial. El pragmatismo chino ha conseguido controlar a miles de millones de personas en su día a día; ahora pretende hacerlo con el “valor” de la población extranjera en “Todo Bajo el Cielo”.




Gustavo Adolfo Ordoño ©

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