Elecciones Estados Unidos 2016: negros, hispanos y mujeres tienen en sus manos evitar el triunfo de Trump

Los candidatos en uno de los últimos debates televisivos. Fuente imagen

Nunca pareció más tópica la intención de voto de los estadounidenses que en la jornada electoral de mañana, el "super-martes" del 8 de noviembre del 2016. Eso sin contar las campañas de Barack Obama, que, lógico, atraían en masa al voto del electorado negro. Sin embargo, esto de las encuestas y estudios de intención de voto no es una ciencia exacta y es imposible asegurar que todos los ciudadanos de raza negra que fueron a votar en 2008 y en 2012 lo hiciesen por el actual presidente. Por eso, aunque les parezca increíble de creer existen votantes de origen latino que votarán por el candidato republicano, Donald Trump, aunque haya prometido leyes xenófobas que afectan a la comunidad latina, como el muro planeado construir -si gana las elecciones- en la frontera de México para evitar, según Trump, la "mala emigración".

Podíamos pensar que se trata del ciudadano latino enriquecido, muy integrado en la sociedad estadounidense por haber logrado "el sueño americano" de la prosperidad en una sociedad del consumo exacerbado, del capitalismo puro y duro. Esas personas han perdido el sentido de solidaridad con lo que ellos fueron: emigrantes. Es más fácil tender al egoísmo que a la empatía cuando estás en el escalón más alto de la desigualdad social económica. No obstante, el voto latino a Trump no proviene de forma única de este colectivo, algo elitista y segregacionista como cualquier grupo de poder (económico, en este caso). También proviene de comunidades tan importantes e influyentes en el voto general como la 'cubana anti-castrista' de Florida. Los emigrados cubanos a Florida huyendo del Régimen de Castro y que ya tienen la nacionalidad estadounidense desde varias generaciones, no están de acuerdo con el final del bloqueo a la isla y con la reapertura de relaciones bilaterales que inició el presidente Obama, pero que Hillary Clinton ha prometido mantener. 


La esperanza de ganar el voto latino en el importante Estado de Florida está en los boricuas, los puertorriqueños con derecho a voto porque tienen la nacionalidad estadounidense y residen en alguno de los 50 Estados, en este caso en la vecina Florida. Los residentes en Puerto Rico no pueden votar, porque la isla no es un territorio incorporado al electorado estadounidense, a pesar de ser un "Estado asociado". Por tanto, el voto boricua que importa es el de los emigrantes económicos que llegaron en masa a Florida en las últimas décadas, huyendo de la bancarrota puertorriqueña, fijando su residencia en Florida. Y esa comunidad hispana sí que parece votará en su mayoría a Clinton. Por si acaso, el mismo presidente Obama, incorporado como mejor activista a la campaña demócrata, ha dado varios mítines en ciudades del Estado de los Cayos donde los votantes de origen puertorriqueño son una comunidad importante. Se trata de movilizar a la comunidad hispana o latina (si lo prefieren), que tradicionalmente no es muy participativa, aunque los comentarios xenófobos y racistas de Trump hayan parecido movilizarles algo más.

Los puertorriqueños residentes en el continente sí pueden votar. Fuente imagen

Una tendencia al desánimo y la abstención se estaría dando en la comunidad afroamericana. El factor Obama era mucho factor. El grado de motivación del votante negro era máximo con el candidato que pertenecía a su misma comunidad, pero no es tanto, incluso muy bajo para algunos analistas preocupados porque sea una manera de recortar distancia por Donald Trump. Ante las maneras incorrectas del candidato republicano con las minorías, el votante negro votará a Hillary por ser entre lo pésimo lo menos malo, una idea que se repite entre la juventud negra y los ciudadanos más humildes de esa comunidad. Entre los afroamericanos más enriquecidos puede existir el voto "ideológico" republicano y votar a Donald Trump, aunque sea cerrando los ojos. A la comunidad negra en general, la candidata demócrata no gusta porque la Administración Clinton de su marido endureció las medidas policiales contra la delincuencia, llenando en los años 90 del pasado siglo las cárceles de jóvenes y no tan jóvenes negros. Esa "mano dura" puesta en las calles se ha heredado vía Bush, sin que el mismo Obama, presidente negro, haya mitigado la dureza del control policial.

Y, por último, las mujeres. Las votantes femeninas lo deberían tener claro y así parecerá ser mañana en el Día D de la jornada electoral presidencial de EEUU. La inmensa mayoría votará a la candidata mujer a la presidencia de la mayor potencia del mundo. Pero no será una mera cuestión corporativa o el resultado triunfal de una batalla feminista, por la igualdad de género. El voto femenino contará con un aporte "ant-Trump", más que un voto "pro-Hillary". Las actitudes conservadoras de la candidata Clinton en muchos aspectos de la convivencia de género y en las relaciones de pareja hombre-mujer (muchas se preguntan por qué en su momento no se divorció de Bill Clinton), no convencen al electorado feminista más activista. 

En fin, las encuestas de última hora son favorables a Hillary Clinton y si todos estos grupos de votantes comentados votaran según su intención "natural" de voto, Donald Trump no llegaría a la Casa Blanca. Pero con el año que llevamos de "inesperados" resultados tras votaciones según las encuestas realizadas, uno escribe las anteriores líneas con poca o ninguna seguridad... 


Gustavo Adolfo Ordoño ©

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