Trump y Reagan, la comparación para mejorar la imagen del presidente electo

Un joven Trump con el ex presidente Reagan. Fuente imagen

Como historiador a uno le gusta hacer memoria y realizar perspectivas comparadas. En teoría son las “tareas” que más se suelen ejercitar cuando se estudia o se investiga la Historia. Tras el triunfo de Donald Trump en las presidenciales de EEUU, me vino al recuerdo un presidente con la misma antipatía para las fuerzas progresistas que tiene Trump en la actualidad. Estoy hablando de Ronald Reagan, el 40º Presidente de los Estados Unidos. Si recuerdan, los que puedan hacerlo porque gobernó entre 1981 y 1989, este presidente también provenía de mundos relacionados con el espectáculo, el cine y la televisión, como ha estado relacionado el presidente electo Trump. Sin embargo, Reagan tenía mucha experiencia política cuando llegó a la Casa Blanca. Había sido gobernador del estado de California entre 1967 y 1975.

Quizás pensarán que es una leve relación entre Trump y Reagan la que expongo. El hecho de tener “tablas” en los escenarios tampoco es exclusivo de los actores o protagonistas de “Reality Show”. Véase al todavía presidente estadounidense, Barack Obama, gran comunicador oral y gestual. Pero es que no se queda la cosa en eso. A Trump le comparan con Reagan en sus proyectos económicos, sobre todo la parte proteccionista de las relaciones comerciales futuras de EEUU. Y, claro, ya han salido analistas y publicistas que están en la órbita (nómina) neoliberal creando un “lavado” de imagen para el presidente electo. ¿Cómo? Haciendo hincapié en los grandes resultados económicos que tuvo la Administración Reagan en los años ochenta del pasado siglo.


Las políticas económicas de Reagan estuvieron avaladas por uno de los ‘Nobel de Economía’ que se estudian en los manuales de historia como imprescindibles para entender al siglo XX: Milton Friedman. A los que les gusta poner etiquetas, quizás le conozcan como uno de los padres del ‘Neoliberalismo’ pues su teoría principal fue otorgar el protagonismo económico a la acción individual y a la iniciativa empresarial frente al Estado. Regular en exceso los mercados y la fiscalidad de las empresas tampoco era del gusto de Reagan y sus asesores económicos, igual que ocurre con Trump. Ambos, Reagan y Trump, prometieron en sus campañas bajar los impuestos (sobre todo a las empresas, que como empresario interesa al mismo Trump). Una de las bazas electorales de Trump ha sido prometer, como Reagan, una “revolución fiscal”.
Foto oficial de Ronald Reagan, presidente EEUU


Menos cargas impositivas para que el empresario y el consumidor cuente con más dinero, es la línea principal en política económica de Trump. Con medidas similares y una serie de “casualidades” (crisis del petróleo en Oriente Medio, que bajó el precio del barril por primera vez en décadas) beneficiosas, Ronald Reagan conseguiría en su segundo mandato grandes cuotas de popularidad porque la economía estadounidense crecía al 3,5%, se creaba empleo y la renta media familiar se incrementó en más de 4.000 dólares anuales. Los tipos de interés y la inflación también bajaron. Todo un imaginario positivo que se comparó con las Administraciones pre-Reagan e, incluso, post-Reagan de los primeros años de la década 1990, valoradas como mucho peores en lo económico y social.

En fin, que los publicistas y comentaristas con buen ojo aprovecharán estos paralelismos positivos para “agradar” la imagen torpe y de incertidumbre que proyecta Trump y sus proyectos. Hasta puede que alguno rice el rizo con las buenas relaciones de Trump con el presidente ruso, Putin; recordando las excelentes relaciones que llegaron a tener, la buena química, entre Reagan y Gorbachov.



Gustavo Adolfo Ordoño ©


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