Las víctimas de la crisis, la pobreza energética y laboral

Una familia sin suministro de luz debe alumbrarse con velas. Fuente imagen

Tenía este tema remordiendo la conciencia de Pax augusta, queriendo escribir sobre ello pero esquivado por la actualidad histórica de hechos tan de primera plana como la muerte de Fidel Castro. La gota que colmó el vaso del remordimiento fue la muerte de una anciana en su casa por culpa de una vela que provocó un incendio. La vela sustituía a la luz eléctrica, cortada por falta de pago. En España se abrió un debate en los medios y en la política, teñido por la polémica moral que supone tal aberración: morir por no poder pagar un recibo de la luz. Los indicadores del aumento de la pobreza no han dejado de subir desde el comienzo de la crisis, en su periodo más grave, entre 2008 y 2011. Los más perjudicados son los que partían de más abajo, las clases más populares y la clase media cuyo estatus económico dependía del crédito privado.

El estallido de la burbuja inmobiliaria también sacudió a la economía crediticia, esa que obliga a ciudadanos a trabajar para pagar letras y más letras, recibos y facturas “a crédito”. Si no puedes pagar la letra de la hipoteca, cómo vas a poder pagar las facturas del agua y de la luz generadas en esa casa hipotecada. Los bancos no sólo dejaron de dar hipotecas, también otros créditos personales menores. El círculo no es vicioso, es delirante. Porque pobreza energética no es sólo no poder costear los servicios de energía en una casa, también supone el que para pagarlos el hogar deba emplear gran parte de sus ingresos familiares.


Los cálculos no gubernamentales llegaron a denunciar que siete millones de personas en España estaban en situación de pobreza energética (2012-2014). Estudios actualizados de la ACA (Asociación de Ciencias Ambientales) sitúan esa cifra en algo más de 5 millones de ciudadanos. El baile de cifras en sólo dos años no es consuelo, responde más a los criterios aplicados para medir esos índices de pobreza energética que a soluciones aplicadas para resolverla. Como esa pobreza de recursos energéticos está en estrecha relación con la pobreza laboral, el desempleo y la precariedad laboral, la leve mejora en la creación de empleo ha ajustado las cifras a groso modo.

Esa línea de acción tan distante de la realidad, si baja el índice de desempleo baja la pobreza energética, es la que ha defendido el gobierno central del Partido Popular (PP). Considerando la precariedad del trabajo creado, es seguro que esas personas estén en el colmo de trabajar y no poder pagar los recibos de la casa. No se han aplicado medidas realistas y preventivas como evitar que las grandes compañías energéticas corten los suministros a los morosos. En otros países de Europa ya se hace, la “rica” y vecina Francia sin ir más lejos. Porque la crisis no es problema exclusivo de España, está afectando al tejido socioeconómico mundial. Aunque gracias a nuestro excesivo “eco tremendista” de las cosas, acabará conociéndose como la ‘Crisis Española’, como ocurrió con el virus mortal de gripe de 1918, ya injustamente conocido por los siglos de los siglos como la ‘Gripe Española’.

Como el resto de Europa estaba en plena I Guerra Mundial, ocultaron la pandemia para no desmoralizar, sólo la prensa española informó de las graves consecuencias del virus y de ahí le vino el sobrenombre de 'Gripe española'. Portada de un diario mexicano, que ya usaba el nombre de "influenza o gripe española"


La realidad es tremenda, claro está, indignante a no más poder. Pero enzarzarse en polémicas pasionales y demagógicas no conduce a nada, al sonrojo moral como mucho. Las medidas deben ser sociales al cien por cien, olvidando la perspectiva económica del asunto, que encima es tan irreal que ha permitido la subida constante de las tarifas de la luz en plenos años de crisis. Soluciones institucionales al máximo nivel, del gobierno central, evitando las ambigüedades legislativas por tener competencias en energía muchas de las comunidades autónomas. Prohibir los cortes de suministros de energías, no sólo en invierno. Estudiando cada caso entre la compañía energética, el afectado y la administración central. Determinando si la ayuda será total, definitiva o se puede aplicar tarifas mínimas, asumibles para esa economía familiar.

Al gobierno de Madrid le afectan presiones económicas externas muy fuertes para tomar medidas radicales contra la pobreza energética y laboral. Por eso mismo, estas medidas de ayuda urgente social deberían estar avaladas por la Unión Europea, creándose un fondo social europeo con una comisión especial para aplicar soluciones prácticas y no legislaciones de carácter solidario de cara a la galería. Esta nueva pobreza es una grieta profunda en el sistema de Estados del bienestar, que era el modo de organización social que permitió logros como la misma creación de la UE (Unión Europea). Si este motivo les parece poco para reaccionar en los más altos niveles políticos, imagínense la muerte de una anciana de 81 años en Reus. Inmoral.


Gustavo Adolfo Ordoño ©

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