Trump quiere que EEUU vuelva a ganar guerras y aumentará el gasto militar

Trump pretende aumentar el gasto militar en un 10%


Aumentar el gasto militar de la superpotencia con el ejército más poderoso del mundo es una redundancia. El mantenimiento y mejora de la fuerza de combate de EEUU supone el mayor gasto presupuestario de un país en el planeta, siendo siete veces mayor que las potencias que le siguen en poderío bélico. Su ejército es el más profesional y mejor equipado, con el mayor presupuesto mundial, pero eso no le parece suficiente al presidente Trump para ganar guerras (¿?). Su comentario en la presentación de los presupuestos previstos por su Administración, deja significados contradictorios, como casi siempre en sus declaraciones.

«Tenemos que empezar a ganar guerras otra vez. Nunca ganamos. O ganamos, o no lucharemos» Fueron las palabras de Trump para justificar el aumento en 54.000 millones de dólares del gasto en Defensa. ¿Ganar guerras otra vez? ¿Nunca ganamos? Supongo que esos reproches de Trump forman parte del imaginario reciente de gran parte del pueblo estadounidense. Tiene que ver con aquella imagen tan positiva del EEUU vencedor en la II Guerra Mundial, salvador del mundo libre occidental. Una buena imagen que contrasta con las sensaciones que se tienen de las guerras que hubo durante la "Pax augusta-americana", empezando por la de Corea y acabando en la ultima guerra del Golfo. Una sensación agridulce, pues de ninguna se sacó tantos réditos positivos como con la victoria en el conflicto mundial acabado en 1945.

Trump es un "pan USA", un singular populista que recurre al rancio patriotismo y al recuperar las grandezas (casi siempre militares) de su nación. Pero las contradicciones llegan tan rápidas como un misil de crucero, cuando nos ponemos a pensar en qué puede mejorar con mayor gasto la potencia militar del ejército más poderoso del mundo para volver a ganar guerras. Las guerras que uno comienza suelen acabar mal. Que se lo digan a Hitler. En Vietnam, Irak o Afganistán el ejército estadounidense no ganó las guerras para conseguir las paces deseadas. El resultado final de esas guerras queda en el imaginario estadounidenses como una espina clavada en la palma de mano y que no termina de salir. Donald Trump lo sabe y apela a esa frustración nacional para conseguir aumentar el gasto militar y favorecer a las empresas de armamento. El deseo de aumentar el gasto militar también se extiende a cada miembro de la OTAN y en ello insiste Trump cada vez que menciona a la vieja Alianza Atlántica.

Nada mejor para conseguir apoyos populares que apelar al orgullo nacional. Se volverán a ganar guerras si tenemos un Ejército verdaderamente fuerte y temido. Es otro de los sentidos de las palabras del presidente Trump. Por lo visto, en su opinión, el ejército estadounidense estaba resultando flojo y miedica frente al resto del mundo. Es una simplona forma de entender la línea de "soft-power" que propugnaba el presidente Obama, donde se daba mayor importancia a las operaciones de inteligencia y diplomacia que a los movimientos de tropa, anexiones o invasiones militares. Adquirir un tono belicista para ser más respetados y temidos en el mundo, una vieja herramienta estratégica usada por imperios... mongoles, porque, por ejemplo, ya el español o británico combinaban la fuerza militar con la diplomacia.

Precisamente, ese aumento del gasto bélico saldrá de un recorte presupuestario en el Departamento de Estado, oficina que se encarga en la Administración estadounidense de la diplomacia. También saldrá de departamentos como el de Cooperación Internacional (aunque en el país más rico del mundo sólo supone el 1% del presupuesto) o los relacionados con el Medio Ambiente (ya sabemos que ante el cambio climático, Trump es negacionista). En fin, si a Trump los hechos históricos no le sirven para aprender geopolítica, guerra que comience, siguiendo el criterio de sus palabras (se va para ganar), deberá asumir la aniquilación o derrota total de los enemigos. Es la única manera de ganar-ganar una guerra. Átila, Napoleón y Hitler, por mencionar a otros que "iban a ganar", también lo sabían. 


Gustavo Adolfo Ordoño © 







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