Gibraltar, España, Reino Unido, las Malvinas y ese "otro país hispano-hablante"

Gibraltar desde España, playas de La Línea (foto propia)

Tendré que contribuir a la defensa de mi país desde la propaganda patriótica, con mi verbo fluido, pues justo en estos días paso a tener una edad que ni de reservista valgo. Suenan tambores de guerra por el contencioso eterno de Gibraltar con la Pérfida Albión, Gran Bretaña.  El error cometido por la Premier Theresa May, al no introducir una mención en la 'Carta del Brexit' al asunto de Gibraltar en las negociaciones con la UE (Unión Europea), ha sacado el lado más hooligans de muchos políticos conservadores del Reino Unido. Sorprenden, por hostiles, las palabras de lord Michael Hooward, un "pez gordo" dentro de los tories pero de tiempos pasados y de estilo "Thatcheriano". Tanto que ha desempolvado, de forma impertinente, un aniversario de la "gloria militar" de la Dama de Hierro, Margaret Thatcher cuando no le tembló el pulso para declarar una guerra, el 3 de abril de 1982, motivada por otro contencioso colonial.

Lord Hooward no se digna ni en pronunciar el nombre del país al que declararon la guerra. La inquina debe ser tan grande, que el desprecio y el ninguneo a Argentina llega al extremo de mencionarla como "el otro país de lengua española". Para este señor volvemos a la época de sus corsarios saqueando la bahía de Cádiz y el estuario del Río de la Plata, siendo todos esa "gente" empeñada en no hablar inglés, los "españoles" (amigos argentinos, es lo que tiene compartir historia). Lo chocante, también, es que las primeras declaraciones del máximo responsable británico en Defensa, su ministro Michael Fallon, tuviesen un tono beligerante, con comentarios del tipo "defenderemos la soberanía de Gibraltar hasta las últimas consecuencias" o más explícitos como "los habitantes de Gibraltar ya han dejado preclaro que no quieren vivir bajo la bota española" (?!)

En fin, podemos seguir con el lado irónico para replicar estas salidas de tono y decir que la flema británica brilla por su ausencia y que la reacción conservadora es más propia de borrachos de pub inglés. El tema es serio, pero no se debe llevar por el camino del orgullo nacional y de la soflama belicista, hiriendo la memoria histórica de mucha gente en Argentina (y en España). Gibraltar vivía muy bien formando parte de la UE y ahora tiene más temores que nadie. Si su metrópoli no quiere seguir formando parte de la institución política y económica más libre y democrática del mundo, la Unión Europea, su realidad anacrónica de colonia, de territorio no autónomo, se hace más relevante. Recuperando lo que es, pues parecía disimulado con la consideración de territorio UE, los agrios debates y luchas diplomáticas estarán al orden del día.

Desde el punto de vista de la geopolítica de salón, la diplomacia, España cuenta con una ocasión inmejorable para avanzar en la resolución de ese anacronismo político durante la negociaciones del Brexit. De todas maneras, entrar en el terreno puramente emocional del orgullo patrio es reincidir en errores pasados, como el cierre-bloqueo en la década de 1960 de la verja (otro muro) de Gibraltar por parte del régimen franquista. Resolver este contencioso pasa por mostrar tolerancia y respeto a las opiniones de los habitantes gibraltareños, que no sólo son los de pasaporte británico, también a los cientos de miles de españoles y marroquíes que trabajan o están relacionados económicamente con el Peñón

Y si hubiese que "jugar" a las soflamas bélicas, aunque sea para llenar las columnas de esos infumables tabloides de la prensa británica, decir que ya pueden mandar a la gloriosa Armada británica en bloque, que serán mandados al mismo hell donde se están pudriendo todos sus piratas cuando intentaron tomar Cádiz  o la Coruña. Lord Hooward, ahí tiene otro "recuerdo" histórico que mencionar. Nunca pudieron con esas bahías y a Gibraltar porque les pillaron de sorpresa y era una aldea con un fortín de juguete....


Gustavo Adolfo Ordoño ©




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