Francia: ¿y si gana Marine Le Pen?

Marine Le Pen cuando fue entrevistada en el programa 'El Objetivo', de Ana Pastor

Las perspectivas comparadas las carga el diablo. Pensando en Francia y sus próximas elecciones presidenciales me acordé de las de Trump en Estados Unidos. No seré el primero en pensar que una posible victoria de la hija de Le Pen echaría más leña en la hoguera de los populismos de estilo nacionalista. Donald Trump usaba esas armas durante la campaña a sus presidenciales: nacionalismo ultra conservador y populismo elemental. El recuerdo “comparado” es de los que produce escalofríos. Trump no tenía clara la victoria y entró en la recta final con malas encuestas... al final, ganó.

Si Marine Le Pen gana ya están advirtiendo los analistas más temerosos que pondrá a un ministro “eurófobo” al frente de la primera cartera. Colocar al político ultra nacionalista partidario de salir de la Unión Europea, Nicolas Dupont-Aignan, como Primer Ministro de Francia sería un seísmo para la ya estresada Europa, enfrascada en una crisis de identidad con el Brexit como primer obstáculo a salvar. Según otros análisis de expertos en economía, la Bolsa (¿mundial o europea?, no especifican) podría caer un 20% en su valor general. Otro terremoto. Entre las replicas de esos seísmos estarían medidas para dar gusto a la extrema derecha, base de sus votos, como anular el matrimonio entre homosexuales, que tanto costó autorizar en Francia.

Otro detalle. Se nos olvida, pero Marine Le Pen ya ha ganado en Francia una elecciones. Las Europeas de hace tres años, su partido, el Frente Nacional, fue la fuerza política más votada. Su posición de finalista en la 2ª vuelta de las presidenciales francesas confirma la tendencia alcista del voto de extrema derecha en Francia. Un partido con características del populismo “funcional” (vale para todo y desde izquierda y derecha), que puede colocar en el poder de otro ‘importante país’ en el concierto internacional a un político, una política, que genera desconfianza y provoca inestabilidad. Estupendo “porvenir”.

A diferencia de Trump, Marine Le Pen parece inteligente y dicen que lo es. Astuta y con un discurso cabal, aunque el contenido sea considerado, muchas veces, propio de la extrema derecha, xenófoba y racista. Ella replica que su opción política es clara, transparente ante los ciudadanos franceses, situada “en la defensa de la nación, del pueblo, de la democracia, en la defensa de una política de sentido común, que consiste en rechazar los aspectos negativos de la Unión Europea para volver a los orígenes de la democracia, que es la soberanía”. Argumentos, estos últimos, que dio en una tensa entrevista realizada por la periodista Ana Pastor en su programa, ‘El Objetivo’, hace tres años. En esencia esa ha sido su línea de “ataque” en la lucha por las presidenciales.

Veremos si el próximo domingo (la votación definitiva), esa estrategia que mezcla populismo oportunista y nacionalismo exacerbado, tan manida en los últimos tiempos y en todas partes, triunfa. Tras el último gran debate televisivo entre Le Pen y el otro “finalista”, el centrista liberal Emmanuel Macron, las encuestas parecen muy favorables a este último... ¡buf! Me está dando un déjà vu muy a la francesa de otro tenso “momento político”, el de Hillary Clinton con Donald Trump de hace sólo cien días.

Gustavo Adolfo Ordoño ©

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