La corrupción política y el arte, extraña pareja


'Furor Penellis', de Miquel Barceló, una de las obras de la "Colección Marjaliza"

El colaborador de Pax Augusta especialista en Arte, Luis Pérez Armiño, nos aporta un texto histórico sobre un personaje menos conocido de la corte de Felipe IV y que, según el autor, demuestra la constante estupidez política en España, o para precisar, que es una constante la tendencia a usar la pataleta para dirimir los asuntos del poder político. El personaje es el VIIº Marqués de Heliche y del Carpio, hijo del valido Méndez de Haro, que al no conseguir sus aspiraciones cortesanas de mayor poder, decide en una rabieta infantil y por un agravio tonto, ponerle a Felipe IV una bomba junto a su butaca durante una de las representaciones teatrales a las que tanto gustaba ir al monarca...

Retrato de Felipe IV por Velázquez
Pero el desenlace mejor lo leen en el texto de Luis Pérez; servidor, como editor de Pax Augusta decir que comparto la idea de que nuestra historia tiene profusión de torpezas políticas, aunque soy más condescendiente y pienso que no más ni menos que el resto de países del mundo. Curiosamente, si tomamos como ejemplo el intento de atentado fallido contra Felipe IV, no consta ningún regicidio en la historia contemporánea; es decir, del hecho que casi ocurre en el texto de Luis, el asesinato del rey, solo hay intentos (muchos, eso sí). Podría deberse a la "buena suerte" de nuestros monarcas. 


Luego, el perfil de estos "cortesanos", el equivalente a algunos empresarios y políticos actuales (me estoy acordando de David Marjaliza del Caso Púnica o de Luis Bárcenas  del caso Gürtel), muchas veces resulta estrambótico y corrupto, pero acaban teniendo fortunas y realizando sus deseos, como el protagonista, Gaspar de Haro y Guzmán, del texto de Luis, que consiguió la mejor colección de arte de su época (segunda mitad del siglo XVII). 

Otra curiosidad, nuestros vecinos franceses, con mejor imagen de "cultos y civilizados", tienen más currículo que nosotros en eso del regicidio. En España la ETA intentó, como se sabe, asesinar a Juan Carlos I, durante los años noventa del pasado siglo. Hechos violentos contra dirigentes políticos sí que abundan y mejor no destacar ninguno, por no abrir más debates. Pero España, paradojas de la historia, no ha cambiado de dinastía o de jefe de estado de forma cruenta (asesinato). Isabel II y Alfonso XIII marcharon al confortable exilio de París y Roma, respectivamente, ni les apedrearon sus coches y mucho menos escucharon el silbido de la guillotina poco antes de morir... 

Eso sí, de marqueses de Heliche y del Carpio, "Marjalizas, Bárcenas y demás", andamos sobrados, antes y ahora. Aprovechando su proximidad al poder (antes al rey y su corte), amasaban fortunas en el extranjero y coleccionaban arte para blanquear el dinero de sus corruptelas. En el Museo del Prado acabaron muchas de las obras que coleccionó el "torpe" Gaspar de Haro y Guzmán. Hoy el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía espera (desde hace meses) que esa colección de arte (valorada en 15 millones de euros) incautada en los juicios del Caso Púnica a Marjaliza y retenida en un banco suizo, llegue a Madrid para hacerse cargo de su custodia y conservación. 

Leer el texto de Luis Pérez

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