Parecía que se iba acabar el mundo...

Una madrina de Pax augusta, pidiendo "Paz mundial"

Alejado del mundanal ruido en las vacaciones de agosto, alojado con mi mujer y mi hija en una casita rural de Galicia, en la Costa da Morte, las noticias financieras, económicas y políticas que a cuentagotas dejábamos llegar a nuestro paraíso a través del invento del siglo XX, la televisión, parecían confirmar que el fin del Mundo estaba próximo. Inútil comprobar más información por Internet, era una zona sin cobertura. Por tanto opté por lo mejor en estos casos: ni me inmuté.

Seguí con mis vacaciones estivales, gozando de buen tiempo en general y aunque me desazonaba el nombre de la costa (de la muerte) sabía que no tenía nada que ver con la tipa de la guadaña, de oscuras y terminales intenciones. Para los celtas y los gallegos actuales la muerte no tiene el significado pesimista y desagradable que en otras partes del mundo puedo tener. Si el mundo se acababa y nos llegaba el final, qué mejor lugar que ese. Los cementerios gallegos están, junto a los británicos (celtas, también), entre los más bellos del mundo. Debe ser por ese sentido mágico y telúrico que aún tienen de la puta muerte los habitantes de Galicia.


    Cementerio de Ortigueira, A Coruña, Galicia
          
La verdad es que llegué a preocuparme por el mundo una vez. Fue el último día de vacaciones y sin ganas de preparar las maletas de regreso. Encima llovía, no podíamos distraer nuestra pena dando un paseo. Pusimos el televisor y parecía alguien que tras una resaca estaba vomitando las bajadas en picado de las bolsas mundiales, las hambrunas del Cuerno de África y las guerras contra tiranos vestidos de verde. Si el mundo se tiene que acabar será ahora, pensé. Y sería lo mejor.

Pero el mundo, como deben saber, no se acabó ese día de verano en el hemisferio norte. Eso sí, la desazón que nos quedó no fue poca. Me preguntaba si al volver a mi rutina las cosas seguirían igual, aunque más que curiosidad era deseo. Había deseado que, en efecto, ese hubiera sido el fin de ese mundo de hambre, odio y desigualdades. Era un anhelo tan inocente que me recordó a la banalidad que pronuncian casi todas las misses al coronarse: su sincero deseo de que reine, tras su coronación, la paz mundial en el universo.

Creo que es cada verano cuando se elige a la Miss Universo. La desazón se me acrecentó cuando en ninguna cadena de TV informaban sobre el concurso de bellas mundiales. ¿Alguien sabría decirme quien es la reina de la Paz Mundial este año?

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