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| Desfile de moda adolescente en Kungsträdgården en Estocolmo, Nordiska Kompaniet. Chico y chica montando una Vespa en el escenario; autor: Holmén, Erik - Nordic Museum Foundation, Sweden - CC BY |
La icónica y mítica moto VESPA cumple 80 años. Casi un siglo de vida que es todo un estudio sociológico de la Europa desarrollada desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy. En Pax Augusta os proponemos una breve reseña sobre la historia de este icóno de dos ruedas con cintura de avispa
Italia, Año Cero. Hacía
apenas un año que la Segunda Guerra Mundial había finalizado en Europa.
En Italia la devastación de la guerra era tan patente que se tenía la sensación
de empezar de cero, de tener que construir una «nueva realidad» en lugar de
reconstruir la existente. En ese neorrealismo, una fecha pasaría a ser simbólica:
el 23 de abril de 1946.
Ese día fue cuando Piaggio registró la patente de la Vespa, la icónica
motocicleta que ahora cumple ochenta años.
Su origen estará ligado a una veterana empresa familiar llamada Piaggio, compañía fundada en 1884 y parte esencial de la industrialización del nuevo país. Italia, recordemos, acababa de vivir su reunificación nacional. Es decir, antes de las guerras mundiales, ya se había dedicado a sectores industriales como el ferroviario y el aeronáutico. Tras la destrucción masiva por los bombardeos en la II Guerra Mundial del tejido industrial italiano y sin poder seguir en la industria militar, Enrico Piaggio pensó en reconvertir la producción de sus fábricas hacia un medio de transporte barato, práctico y de fácil fabricación en serie.
Así, el industrial Piaggio puso a trabajar a su equipo técnico en la búsqueda de una solución útil y barata para volver a motorizar al italiano medio. El proyecto final y que convenció a los Piaggio sería obra del ingeniero aeronáutico Corradino d’Ascanio. Había diseñado un primer prototipo nada más acabada la guerra, era la MP6 presentada en otoño de 1945. Según nos cuenta el Museo Piaggio el antecedente estuvo en el proyecto MP5, conocido popularmente como la Paperino, primer ensayo de scooter que tendría una escasa producción en pleno conflicto, entre 1943 y 1944. Por eso, será el MP6 de finales de 1945 el verdadero antecedente directo de la Vespa.
Una vez aprobado ese diseño, con ingeniosas innovaciones en el chasis de lo
que eran las motocicletas tradicionales, la primera serie de producción fue
la Vespa 98 cc, lanzada en abril de 1946 en la
localidad de Pontedera. Presentada en sociedad en el club de golf de Roma, durante
su primer año se fabricaron 2.484 unidades; su precio era de 55.000
liras, o 66.000 liras italianas de la época en versión lujo. Resultó
un éxito absoluto, de hecho no ha dejado de producirse ningún año durante este 80º
aniversario, calculándose en 2026 la cifra de 20 millones de unidades
vendidas en todo el mundo.
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| Un último modelo basado en la clásica Vespa. Fuente imagen |
De la posguerra italiana a icono cultural del mundo
Lo que hizo de esta motocicleta algo innovador, diferente a las motocicletas que se fabricaban, no sería conseguir un motor pequeño pero potente sobre dos ruedas. En esa línea ya existían proyectos de lo que conocemos como motos Scooter. Su verdadero espíritu de modernidad estuvo en su «revolucionario diseño». El diseñador D’Ascanio, procedente de la ingeniería aeronáutica, eliminó muchos elementos de la moto tradicional que resultaban muy incómodos para un uso cotidiano. El motor de la Vespa quedaba cubierto, el piloto así no se ensuciaba con grasa. Un escudo frontal protegía del barro y del viento tanto al conductor como al pasajero trasero. El paso más central al asiento permitía subir con facilidad, incluso con falda para las mujeres.
Piaggio había conseguido algo más que una motocicleta pequeña para
«todos los públicos», fue considerado desde los primeros días un vehículo
utilitario, y además con un diseño elegante, nada vasto. Su nombre, Vespa,
significa avispa en italiano. El apodo de «avispa-vespa» lo tuvo
pronto al recordar tanto el zumbido del motor y su forma del chasis, estrecha
en la cintura y ancha en la parte posterior, al rayado insecto. Un
sobrenombre, «Vespa», que le vino genial para sus posteriores campañas de «imagen
de marca»: pequeña, ligera, reconocible y ágil.
En cuanto salió al mercado la primera Vespa fue una moto de 98 cc, una potencia que no estaba nada mal para un vehículo de esas características. Tenía motor mono-cilíndrico de dos tiempos, que con esos 98 cc daba una velocidad máxima de unos 60 km/h. Esta primera versión ya poseía esa carrocería con los rasgos que la hicieron un icono reconocible con el paso del tiempo en todo el mundo. En las décadas cincuenta y sesenta del siglo XX Italia entró en el llamado desarrollismo, su «milagro económico» El crecimiento industrial y el aumento de salarios propiciaron una expansión del consumo, con la mejora del nivel de vida. En esos años la Vespa se convirtió en algo más que un vehículo barato. Fue una vía para consolidar una clase media más libre y autónoma.
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| Curiosa mezcal de «iconos culturales»: una Vespa (icono del siglo XX) rodeada de grafitis (siglo XXI) Fuente imagen |
Con una Vespa llegabas a tiempo a tu trabajo, podías visitar
familiares que no vivieran en la gran ciudad, moverse por las calles de las ciudades
con más libertad. Nacía una nueva cultura urbana. Frente al automóvil,
todavía al principio muy caro para muchas familias, la Vespa ofrecía
independencia inmediata. Comparada con la bicicleta, ofrecía velocidad y mayor
«prestigio económico». Y sobre la motocicleta clásica, una Vespa te ofrecía
limpieza, comodidad y una cierta «igualdad socia»; podía ser usada por
trabajador de fábrica, un oficinista, un estudiante, incluso por una mujer
joven con o sin pareja.
De esta manera, la Vespa nos sirve de metáfora o símbolo de estos ochentas
años de una «Europa desarrollada» con una sólida clase media; el nacimiento
de una sociedad de consumo europea que venció a su dura posguerra. Además,
tendremos el paso de la Vespa de icónico producto industrial a icono
cultural en manifestaciones artísticas como el cine, la publicidad y luego
la televisión. El caso más famoso es el film Vacaciones en Roma (1953) donde Audrey Hepburn y Gregory
Peck recorren Roma en Vespa. El Museo Piaggio menciona expresamente
el modelo de 1951 utilizado en esa película, y Reuters subraya que esa
presencia cinematográfica ayudó a convertir la Vespa en una de las exportaciones
de diseño italiano más reconocibles.
Sobre el autor
Gustavo Adolfo Ordoño Marín es historiador y periodista licenciado por la Universidad Complutense de Madrid y la UNED. Máster en Historia Contemporánea de España. Autor de ensayos históricos en editoriales como Almuzara y colaborador en medios de comunicación. Conoce más sobre su trayectoria académica, línea editorial y publicaciones en la sección Acerca de Pax Augusta .




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