Retrato del Zar Alejandro II U na extraña profecía , teñida de alegoría con cierto aire místico, como todo buen vaticinio que se precie de tal, anunciaba la muerte del zar ruso Alejandro II (1818 – 1881) calzado con unas “botas rojas”. Parecía impensable que el autócrata ruso, que había sobrevivido hasta a seis atentados, pereciese a manos de terroristas revolucionarios. Más cuando el gobernante había sido uno de los principales impulsores de las reformas que su país, Rusia , tanto necesitaba. Uno de los Estados más poderosos de …