El TPP, siglas en inglés del Acuerdo de Asociación Transpacífico

El 'Galeón de Manila'. Fuente imagen

Cuando me informaba sobre este Tratado Transpacífico  no pude evitar recordar al 'Galeón de Manila'. Parece que al final "los ingleses" se hacían con una ruta que nunca pudieron dominar. La 'Leyenda Negra' contra España ha menospreciado una hazaña comercial y cultural de los siglos XVI y XVII, que contextualizando con la época contemporánea, sería sólo comparable con la llegada del hombre a la Luna. Toda la mejor ingeniería, la tecnología, la logística y la fuerza humana de un gran Estado, compuesta de peninsulares, mexicanos y filipinos, se expresaba en la primera ruta mundial, Sevilla-Veracruz-Acapulco-Manila y costas de China, de intercambio comercial y cultural entre Europa, América y Asia. El mundo anglosajón tuvo que esperar al siglo XIX para dominar ese espacio geo-económico y lo hizo, en realidad, a través de otras rutas o atajos: el canal de Súez, y la "conquista" de Oriente Medio y de la India.

Pero dejemos que sigan pensando, gracias a la buena propaganda que se saben hacer, que fueron los primeros en todo y nosotros sigamos atizándonos piedras en la frente por habernos dedicado, por lo visto, solo a exterminar indios. Este tratado comercial de octubre de 2015 me hace recordar ese episodio de la 'Nao de China' o 'Galeón de Manila' de siglos pasados, pero no es comparable con la dinámica económica que supuso esa flota comercial. El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica supone otra "vuelta de tuerca" a la realidad de un mundo cada vez más globalizado. ¿Qué supone en verdad el TPP?

Este acuerdo puede ser el marco comercial-regional más grande de la historia. Un acuerdo económico que supone el 40% de la "fuerza" económica mundial. Es un logro de la insistencia diplomática estadounidense y, parece, una de las metas en política exterior que se impuso el presidente Obama. La presidencia de Obama no se caracterizaba por acciones determinantes en política exterior, su Administración estaba en una época de "perfil bajo" de la influencia estadounidense en el concierto internacional. Y en cierta manera, este acuerdo comercial viene a ratificar esta idea. El peso influyente que quiere EEUU no será tanto por las armas o el dominio territorial, como por el control económico "compartido" con sus aliados.

En un contexto de cooperación y multilateralismo internacional, Estados Unidos desembarca en el sureste asiático para consolidar su presencia comercial e incrementar su poder geopolítico en la región, muy puesto en cuestión por el avance chino. Con su aliado natural en la zona, Japón, el presidente Obama consigue su deseado 'Galeón Manila', pues en la élite política estadounidense se veía bien volver los ojos a Asia y el Pacífico, ahora que el objetivo Oriente Medio estaba en punto muerto y en Europa, salvo Ucrania, no existía preocupación de máximo nivel. En el Pacífico se encontraría una manera de afianzar el "estilo yanqui" de hacer negocios.

Brindis en Tokio por el TPP
Esto es así porque el acuerdo supone "atar bien atados" algunos elementos primordiales para hacer negocios en este mundo global, como los términos sobre propiedad intelectual y las garantías jurídicas sobre las inversiones. Claro que puntualizar tanto en un tratado de libre comercio puede traer sus contradicciones y sus controversias; como las licencias sobre la propiedad de las patentes o el control del registro de nuevos medicamentos. Estados Unidos pretende asegurar que el juego económico con todas esas economías emergentes y grandes mercados del eje Asia-Pacífico se haga con sus reglas habituales. Pero toda relación, aunque sea comercial, conlleva saber transigir y ceder. En el mismo Estados Unidos preocupan los casos de deslocalización de buenos puestos de trabajo en ingenierías e industrias que se llevarían a estos países del Pacífico.

En resumen, un acuerdo económico que lleva detrás bastante de "manejo geopolítico", pues no sólo se concibe para contrarrestar el gran poder de China en la zona, sino para tomar una iniciativa económica que parecía destinada a ser pilotada por los países latinos del Cono Sur. Chile que había sido pionero con el llamado Pacífico 4 (Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur) ha tenido que ceder paso a la "locomotora" estadounidense y su mega proyecto Asia-Pacífico. Los países firmantes del TPP son: Estados Unidos, México, Chile, Brunei, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Malasia, Perú, Vietnam, Singapur y Japón.





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