Historia de la violencia machista y la 'Tristana' de Buñuel y Galdós

Fotograma de la película 'Tristana' de Luis Buñuel 

Tristana (1970) quizás les suene más la película de Luis Buñuel que la novela homónima de don Benito Pérez Galdós. Desde luego, para el propósito de este texto, la película de Buñuel nos sirve mejor para reflexionar sobre una problemática que parece tan antigua como la Humanidad, pero que, en mi opinión, es más una deriva "psico-social" (disculpen la palabrita de marras) de nuestra historia más contemporánea. Hablo de la lacra de la violencia de género, en concreto de la machista. En el film de Luis Buñuel se palpa cierta violencia machista en sus perturbadoras imágenes, algo que no ocurre, exactamente, en las páginas de Galdós. 

Aunque la obra del autor de los "Episodios Nacionales" ha sido recuperada, en fechas recientes, como pionera en la lucha feminista de la mujer por su libertad plena, la novela galdosiana tiene un final propio del pensamiento de la época sobre el papel de la mujer. Galdós casa a la joven y huérfana Tristana con el "viejo verde" de don Lope por conveniencia, así logra un "padre y esposo" protector cuando ella queda tullida de una pierna por un cáncer. En sus últimas líneas, la novela de forma irónica deja entrever, incluso, que quizás, aunque resignada Tristana a la fuerza, la pareja pudo llegar a ser feliz ["¿Eran felices uno y otro?... Tal vez."]. En cambio, Buñuel hace que Tristana "asesine" a su vil benefactor, mostrando al final de la película como deja abierta la ventana en un gélido día del cuarto donde el anciano Lope reposa muy enfermo, acelerando su agonía. El cineasta señala que para conseguir la auténtica libertad femenina no queda otra que tomar medidas drásticas.

El asunto es muy delicado y con el último apunte sobre la "versión Buñuel" no se pretende exponer que la violencia ejercida contra la mujer se solucionaría eliminando a veteranos seductores o a maridos paternalistas. No se debe interpretar como una idea más para azuzar la supuesta guerra entre géneros o como promoción de la "lucha armada" en movimientos de liberación femenina. La referencia histórico-literaria está en la línea de las reflexiones que ya se hicieron y se hacen en el pensamiento contemporáneo (desde finales del XVIII) sobre la injusta discriminación de la mujer en las sociedades. Galdós, en efecto, introduce el tema de la liberación feminista al poner en su personaje los deseos de emancipación, de rebelarse contra las circunstancias familiares y convencionales que no le dejan ser feliz. Sin embargo, el fracaso de Tristana es el triunfo de una sociedad represiva y discriminatoria que quiere todo en orden y "en su sitio".

Por eso, la versión final de Buñuel está más acorde con la necesidad actual e imperiosa de soluciones tajantes y eficaces contra la violencia machista. En el sentido de simbolizar la urgencia de los cambios en las sociedades actuales. Acelerar los cambios de conducta humana hacia el papel de la mujer y su relación de igualdad con el hombre. Sólo dejando la ventana abierta podemos precipitar que la sociedad muy enferma de patriarcado y machismo se muera y deje paso a una sociedad donde  se reaccione con naturalidad ante la libertad total de la mujer. Libertad para no ser madre, si así lo desea, libertad para no depender de nadie empezando por igualar los salarios laborales. En realidad, lograr que no se maticen los derechos y libertades conseguidos para todas las personas, al menos en las sociedades desarrolladas, por el hecho de ser mujer, de tener esa condición de género. 

Retrato de Marie Guoze, que firmaba con el seudónimo de Olympe de Gouges

Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta

La frase tajante anterior es de Olympe de Gouges, la escritora y revolucionaria francesa, con ella comienza en 1791 su famoso manifiesto Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana; un claro guiño a la Declaración de 1789, titulada de los Derechos del Hombre y el ciudadano. Esta mujer entendió que los derechos y libertades individuales proclamados en la Revolución que pretendía una sociedad de "Hombres libres" no podía hacer esa discriminación. Murió guillotinada junto a otros girondinos, pues denunció la naciente dictadura patriarcal que suponía la línea jacobina al hacerse con el poder revolucionario. En el fondo, consiguió su propósito de igualdad con los hombres, pues corrió la misma suerte que sus compañeros de lucha política. 

Esa historia de desigualdad y discriminación de la mujer a lo largo del tiempo, tan arraigada en prácticamente todas las civilizaciones (curioso) y sus sociedades, cuando comienza a revertirse ha llevado a las situaciones límites y espurias de la condición masculina cuando opta por usar la violencia (de todo tipo) contra la mujer. Porque esa violencia machista está en el ámbito doméstico por el papel impuesto a la mujer en ese mundo del "domus". En el ámbito social se llama violencia de género, pero responde a esa misma reacción mezquina de algunos hombres ante la comprobación de que la mujer ya no debe tener un puesto de sumisión o un rol secundario. Galdós y Buñuel, ambos a su manera y en sus respectivos siglos (XIX y XX), intuían en sus obras que, tarde o temprano, las mujeres, apoyadas por los hombres justos, denunciarían esta situación y acabarían con ella.


Gustavo Adolfo Ordoño ©

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