jueves, 22 de septiembre de 2016

Día Internacional de la Paz, un día más en el calendario de la ONU


Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, tocando la campana de la Paz. Fuente imagen

Cada 21 de septiembre, se celebra anualmente en todo el mundo el Día Internacional de la Paz. La Asamblea General ha declarado esta fecha día consagrado al fortalecimiento de los ideales de paz, tanto entre todas las naciones y todos los pueblos como entre los miembros de cada uno de ellos. (Texto extraído de la web de la ONU).

Ayer fue el Día Internacional de la Paz y lo fue en medio de la reunión anual de la Asamblea General de la ONU, durante la semana que se ha roto el alto el fuego que Rusia y EEUU habían logrado en Siria y cuando un convoy de ayuda humanitaria, fletado por Naciones Unidas, fue bombardeado sin respeto alguno a las mínimas condiciones de seguridad y de derechos de la población civil en un conflicto. Estas garantías de mínimos están estipuladas en las convenciones de Ginebra, no hacía falta que las dos grandes potencias presentes en el avispero sirio, Rusia y EEUU, llegaran a un acuerdo de alto el fuego entre las facciones que cada una apoya en el tablero. Cómo no, el autor del bombardeo al convoy de paz es, como el “Lazarillo de Tormes”, anónimo.

Por tanto, el Día Internacional de la Paz, se diluyó en la barbarie cotidiana y no fue otra cosa que un día más en el calendario de días internacionales que tiene la ONU. En este enlace puede consultar qué jornada internacional está usted celebrando, seguro que sin saberlo. Aún quedan días en el calendario para ser registrados con una buena intención o una causa justa. De forma regular se van añadiendo nuevos Días Internacionales a ese calendario conmemorativo de Naciones Unidas. Las causas elegidas van desde algo tan prosaico como el Día de la lengua francesa (20 de marzo) a algo tan fundamental como el Día Mundial de los Refugiados (20 de junio).

lunes, 19 de septiembre de 2016

Política española actual y la altura de miras

 
Pedro Sánchez en el Parlamento español. Fuente imagen: Expansión, J.M Cadenas
Puede resultar una frase de lo más rimbombante o un recurso acertado y que llama al sentido común: “la altura de miras en política”. La historia ha tenido numerosas ocasiones donde se han necesitado esa ‘altura de miras’. Viene a decir que los actuantes deben optar por el sacrificio, la tolerancia y la transigencia para abandonar intereses muy personales y procurar el bien común. También se podría pensar en que hace referencia a la talla moral de los responsables ante una cuestión. Al carisma y a la capacidad de tomar decisiones complejas de los políticos. Es, desde luego, una llamada de atención a esquivar la mezquindad y el egoísmo ante las dificultades que se deben superar.

En una búsqueda en Google sobre el término, ‘altura de miras’, es curioso el resultado. No sé si será similar en los buscadores Google en el español de América Latina. En España aparecen medios de comunicación de línea editorial conservadora en los primeros puestos de los resultados. Así La Razón y el ABC, encabezan la búsqueda, teniendo la idea ‘altura de miras’ como titular de columnas de opinión o epígrafes de artículos donde se reclama a las fuerzas políticas españolas sensatez y una necesaria ‘altura de miras’.  ¿La izquierda no reclama altura de miras? Claro que sí, pero para que aparezca en las búsquedas se debe acotar con el término ‘Pedro Sánchez’.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Presidente Duterte, el duro de Filipinas


Duterte, rodeado de la plana mayor de su Ejército. Fuente foto: AP (B. Marquez)
Insultar al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, puede ser la mejor manera de situarte en el concierto mundial si eres el presidente de un país modesto y sin una vital importancia geoestratégica. Eso hizo el mandatario filipino, Rodrigo Duterte, que le llamó hijo de puta. Insulto que había empleado contra el Papa Francisco, cuando su visita provocó en enero 2015 monumentales atascos de tráfico en Manila. Y eso que en esas fechas, Duterte, sólo era el alcalde de Davao, principal ciudad de la isla Mindanao, al sur del país. Su historial como alcalde adelantaba lo que sería su “estilo presidencial”. Una de sus promesas estrella en las elecciones presidenciales fue que repetiría en Filipinas lo que ha realizado en sus 22 años de alcalde en Davao: usar su sistema drástico para acabar con la droga, consistente en matar a todos los drogadictos y traficantes.

Filipinas es un archipiélago del Sudeste Asiático, y como Estado moderno o entidad estatal se debe reconocer su autoría a España. Antes de la colonización española, no existía una unidad administrativa o reino unificado que se pudiera nombrar como “territorio filipino”. No en vano, llevan el nombre del rey-emperador, Felipe II (1527-1598). Se suele dar por hecho que Filipinas logró la independencia en 1898, como resultado de la victoria del movimiento emancipador apoyado por EEUU, pero la realidad es que tan sólo cambió de potencia administradora y no logró su independencia efectiva hasta después de la II Guerra Mundial, en 1946. No es muy complicado, pues, imaginar el tipo de relación que ha existido entre Filipinas y Estados Unidos en todo el siglo pasado, considerando que Filipinas es el país asiático con más bases militares estadounidenses.