martes, 21 de febrero de 2017

La prensa y la democracia: Aniversario del Watergate; Trump y el incómodo cuarto poder

El presidente Nixon, responsable principal del caso Watergate

Contaba el célebre y veterano Jesús Hermida, que fue el periodista que cubrió la noticia del Watergate para una España gris, sin democracia, que en EEUU y en Europa occidental aumentaron las matriculaciones en las universidades de Periodismo. El espectacular caso de investigación periodística, seguido en todo el mundo y conocido como Watergate, motivó a muchos universitarios que quisieron emular a esos justicieros, descubridores de las más oscuras vergüenzas del poder, Carl Bernstein y Bon Woodward, los periodistas del The Washington Post. La profesión de periodista era un oficio de prestigio, considerado esencial para el desarrollo democrático de una sociedad.


45º Aniversario del caso Watergate 


Desde que en 1972 un aparente robo de poca monta de documentos en el edificio Watergate, sede del Partido Demócrata, se convirtió en el hilo de una compleja trama, hasta la dimisión del presidente Nixon en 1974, Carl Bernstein y Bon Woodward llenaron las páginas del diario capitalino de crónicas exclusivas en una apasionante serie de reportajes de investigación. Estos trabajos significaron un hito para la profesión de periodista. Marcaron una línea a seguir en un género que desde entonces ha tenido muchos casos, aunque ninguno tan relevante como éste: supuso la dimisión fulminante de todo un presidente de EEUU.

La investigación profunda, que te lleva a fuentes fiables como el confidente de Bernstein y Woodward, "Garganta Profunda" (también título irónico de una película X), resulta en los últimos tiempos mucho más compleja porque todos los medios se han visto afectados por la crisis económica y el cambio de modelo de negocio. La prensa tradicional en su paso a digital sigue sin encontrarse cómoda, le cuesta más defender su "independencia". Los largos reportajes, los textos en profundidad, no casan bien con el ritmo de Internet. El periodismo se ha desprestigiado como oficio con una función social y vive sus peores momentos. Hagamos una comparación odiosa: