jueves, 23 de febrero de 2017

La fuerza del estibador; qué supone la posible huelga de estibadores portuarios

Trabajos de estiba en un puerto español

En el universo de los tópicos el estibador tiene uno muy negativo aunque también muy consentido por la sociedad. El estibador es un tipo rudo, con un trabajo que se dice solo para hombres, en la percepción social ocurre como con los mineros; y su lugar de trabajo, el puerto, en algunos lugares del mundo se convertía en un escenario dominado por mafias. En muchas películas de gángsteres los estibadores y sus sindicatos son algo así como un clan mafioso que controla el tráfico de mercancías legal e ilegal de un puerto. Lo curioso es que esa fama se la ganarían a pulso en los primeros tiempos de los grandes puertos mercantiles. El duro trabajo de los puertos era evitado por los obreros que llegaban a las ciudades industrializadas, acabando en refugio de marginados y delincuentes que no tenían otra opción que ese trabajo poco cualificado.

Esa etiqueta de “mafiosos” ya apareció en los conflictos portuarios de hace 30 años. En la hemeroteca de El País encontramos un escrito del por entonces portavoz de la Coordinadora Estatal de Estibadores, Francisco Aroca Moreno, quejándose de esa imagen tópica que se daba en los medios:

           No nos sorprende. La esperábamos. Una campaña de difamación y desprestigio de los estibadores portuarios en su momento de lucha es lo menos que se puede pedir a un Gobierno que sepa mover, dignamente, los hilos de los medios de comunicación social. Es fácil ensartar palabras como "falangismo, anarquismo, sindicato vertical, de clase, privilegios, mafia..." 

En esos años de la Transición, al final del primer mandato socialista (1986), las reconversiones estaban al orden del día. Los estibadores se mantenían “a la espera”, sabían que tarde o temprano les tocaría a ellos. Lejos quedaba el lumpen de los puertos. Ya eran unos profesionales cualificados y tan tecnificados, manejadores de maquinarias pesadas, que sus salarios eran altos para una España asolada (como siempre) por un desempleo elevado. Las exigencias para entrar en la Comunidad Europea motivaban esas reconversiones, ahora, en 2017, otras exigencias europeas, de la UE, vuelven a poner a los estibadores en pie de... huelga.