COREA del NORTE, un país enorme parque temático del "estalinismo". Fallece Kim Jong il

Putin y Kim Jong il en Moscú, foto de acceso público de Wikipedia

En un incunable de la mejor corresponsal, enviada especial a Asia, de RTVE, Rosa María Calaf, un reportaje que logró rodar un equipo de TVE  el año 2000 dentro de la misma Corea del Norte se demuestra lo dicho en el título de este artículo (quizás expresado también por primera vez por la Calaf) sobre ese hermético país, que parece construido con el único propósito de honrar la figura y las doctrinas de su fundador, Kim il Sung, el héroe nacional (repelió dos invasiones imperialistas, la japonesa y la norteamericana) que puso a Asia al borde de la guerra en innumerables ocasiones desde el aparente fin del conflicto de los años cincuenta del pasado siglo, la Guerra de Corea. La partición del país en dos, marcando un muro-frontera en el mítico paralelo 38 (ya era línea de separación desde comienzos del siglo XX, con las guerras rusos-japonesas), suponía una representación en escala de la separación del mundo en dos bloques, capitalismo y comunismo; esta vez la demarcación de fronteras no se había hecho sobre la mesa de las tensas negociaciones, había costado una nueva guerra mundial (la ONU apoyó con soldados y "cobertura legal" al bando occidental, liderado por los EEUU).

Kim Jong il, el hijo del fundador Sung, fallecía a los 69 de años de un infarto la madrugada del sábado 17 de diciembre; el comunicado oficial de la Televisión nacional norcoreana hablaba de “fallecimiento por fatiga mental y física durante un viaje de estado en tren”. Tiene su ironía el comunicado, si bien el líder norcoreano viajaba mucho en ferrocarril, al tener fobia a volar, pegándose más de veinte horas de viaje en tren por las estepas siberianas para llegar a Moscú o a Pekín, las capitales de sus únicos “amigos” serios en el mundo, antiguos aliados en la Guerra Fría, estar sentado en un cómodo vagón no es causa de fatiga mortal, por más que se viajen días enteros por los raíles de Asia. Su muerte ha sido consecuencia de la larga enfermedad que ha estado padeciendo desde que sufrió en 2008 un agravamiento de su cáncer de páncreas. 


Tratado casi clandestinamente en la fiel China, Jong il había conseguido mejorar su salud en los últimos años, haciendo más de una visita a Rusia y a la República Popular de China, para contrarrestar las críticas occidentales cada vez más agudas por su vuelta a la política de radical autarquía económica y al discurso amenazante con movimientos de tropas o maniobras hostiles en la frontera sur, tras una leve apertura al mundo con una fuerte acción diplomática en los primeros años del siglo XXI para “lavar” la cara del régimen dictatorial comunista.

Bandera de Corea del Sur

    Bandera de Corea del Norte
                    

En el año 2000 tuvo a bien reunirse con el presidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung. Tras largas conversaciones (toda la década de los noventa) para intentar normalizar unas relaciones rotas eternamente, porque son dos estados que no firmaron la paz, no hay un Tratado de Paz entre las dos Coreas, solamente un armisticio (un “cese el fuego”), los dos Kim se reunieron en junio y esa cita creó un ambiente propicio a la paz y reconciliación, recibida con optimismo en el mundo, sin embargo quedó en espejismo. Se permitió a familias que no se veían desde la guerra de las dos Coreas en 1953 reencontrarse fugazmente en “tierra de nadie”, pero los atentados de Nueva York y Washington en 2001 y la política antiterrorista con marcado carácter bélico de la administración Bush devolvieron al mundo a un clima de desconfianza y en esa parte de Asia a nuevas tensiones, ahora acusando a Corea de Sur de ser colaboradora del terrorismo internacional. El hermetismo y la autarquía regresaron a Pyongyang

Lo único que se conoce con seguridad y claridad en estos momentos de Corea del Norte es el sucesor de Kim Jong il, será su hijo (lo que hace del régimen un singular feudo hereditario del comunismo de corte estalinista) Kim Jong Un. Otra cosa segura será el retorno a la incertidumbre y a la inseguridad en la zona, con las negociaciones rotas desde hace tres años sobre la paralización del desarrollo nuclear norcoreano (tiene la bomba atómica desde 2006). En estos momentos que escribo este texto el ejército norcoreano ha disparado un misil en su costa oriental; no sabemos si es su extraña manera de hacer un ceremonial fúnebre a su líder recientemente fallecido, porque han decretado del 17 al 29 una semana de luto nacional y su funeral oficial está previsto para este 29 de diciembre. 

Los servicios secretos surcoreanos, muy criticados por no averiguar antes que nadie el fallecimiento del líder enemigo, comentan que esta prueba de misiles está dentro de lo “normal” en la política intimidatoria del régimen de Pyongyang. Crear tensión y luego recibir compensaciones diplomáticas y económicas a cambio de frenar esas acciones hostiles. 

La República Popular Democrática de Corea del Norte es una verdadera “reliquia arqueológica” de la historia del siglo XX, el tiempo se ha detenido en ese país asiático en los años de la Guerra Fría. El “amado líder”, sobrenombre de King Jong il, llevó a su país a la ruina, los últimos años de la década de los noventa significaron un desastre humanitario de proporciones desconocidas; a la mala gestión económica basada en la autarquía y a una planificación agrícola casi medieval se les unió un periodo de graves sequías, produciendo las mayores hambrunas de la historia coreana. Las ONG que pudieron colaborar con el régimen hablan de un millón de personas fallecidas por el hambre en ese lustro (1994-95). El ocultismo y la cerrazón del país impiden cálculos veraces, no obstante la gravedad de la situación fue reconocida por el propio régimen que se vio obligado a pedir ayuda al exterior y realizar reformas aperturistas. 

Si se hubiese podido juzgar a King Jong il por ser el presidente de un régimen sin libertades y derechos fundamentales la principal causa contra él tendría que haber sido ese “genocidio” contra su pueblo, que aunque pueda parecer involuntario, accidental, tiene en el líder fallecido a su principal culpable. El hambre de cientos de miles de norcoreanos importaba menos que el desarrollo de armas nucleares, algo en lo que sí tuvo éxito el "Querido Líder", como se comprobó con las pruebas atómicas realizadas y confirmadas en 2006.

Comentarios

  1. A mí me da miedo este tema de las dos Coreas.
    Que tengas una Augusta Pax Navideña
    Mónica

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  2. Mónica, igualmente...una Augusta digna de césares Pax Navideña... y no eres la única, eso de las dos Coreas es comotener abierta una puerta al pasado, una máquina del tiempo que te lleva a la Guerra Fría justo cuando un dirigente paranoico está a punto de apretar el botón rojo...
    ¡Feliz Navidad y 2012 lo más Pax posible!

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