La ONU echa la bronca a España: "el Estado español debería juzgar los crímenes del franquismo"

   El relator de la ONU, Pablo de Greiff. Foto de Emilio Naranjo (EFE)

Que nos tengan que venir de fuera a enmendar la plana y tirar de las orejas sobre el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica podría ser esperanzador si fuésemos mormones o suecos, pero nuestro orgullo hispano servirá a unos para minimizar esa crítica del relator de las Naciones Unidas, Pablo de Greiff y a otros para escandalizarse por la regresión política hacia la ultraderecha del partido conservador, el Partido Popular (PP), que ni se ha esforzado en disimular su absoluto desinterés en el tema.

Por el camino se ha quedado el único juez, Baltasar Garzón, que pretendió juzgar los graves crímenes de la Guerra Civil española y de la dictadura franquista. El señor Greiff, analista de Naciones Unidas, tira de la oreja derecha del Estado exclamando su disgusto por la “inmensa distancia que existe entre las autoridades españolas y las víctimas del franquismo”. Ha sido muy benévolo, pues la distancia es una fosa Aleutiana con el abismo más abismal. El observador de la ONU nos recuerda que no se debe tratar la memoria histórica como parte de un programa partidista y electoral, es un asunto de Estado y necesita, por tanto, políticas de Estado.


Lo que más llama la atención es lo absurdo de pensar que juzgar crímenes muy graves en el ámbito de los derechos humanos sería abrir viejas heridas, cuando un observante externo, estando aquí los últimos 10 días, ha visto de una forma evidente y clara que la clave está en que las heridas nunca se cerraron y en que siguen abiertas. Está a la vista de todos, hasta de los que no quieren mirar o miran para otro lado. Ese es el clamor no ya de dolor de las víctimas, sino la llamada a la justicia que podría encaminar la normalidad en el tratamiento de una memoria histórica que consiguió una ley “minusválida” (Ley de Memoria Histórica de 2007) desde su nacimiento.

Para poner sobre la mesa de los tribunales algo tan evidente, el relator de la ONU sugiere también sea derogada la Ley de Anmistía de 1977 o que deje de formularse como una ley de punto y final, que ha sido la traba que han puesto muchos tribunales para no hacer caso a las demandas de las víctimas y archivarlas antes de llegar a sus instancias. En su visita a España, De Greiff se ha llevado varias sorpresas; como la que supone ver a toda una Fiscalía del Tribunal Constitucional impidiendo que se trate el asunto de las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo como crímenes de guerra y lesa humanidad.

El informe del relator de la ONU es preliminar, se espera su disposción final en septiembre próximo en Ginebra ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Es decir, nos dejamos la asignatura de la memoria histórica pendiente para septiembre, porque hay mucho que replantearse y “recuperar”. Por ejemplo, el relator de Naciones Unidas habla de la ambigüedad con la que se imparte en los colegios este periodo de nuestra historia reciente. Además, el Valle de los Caídos debería ser reinterpretado (como ya sugirió una comisión de expertos) como un espacio de memoria, según De Greiff "no hay nada en el sitio que proporcione algún tipo de información o señalización acerca de la forma en que fue construido ( y por quiénes) y considero que merece reconsideración".

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