Turquía y Erdogan, estratégicas piezas en el tablero entre Europa y Asia


Civiles turcos detienen un tanque golpista el 15 de julio pasado. Fuente imagen
En la cultura occidental, o más bien en las culturas cristianas que adoptaron el calendario gregoriano, el mes de julio se nombró así por heredar del calendario de la vieja Roma el nombre de Julius, por Julius Caesar (Julio César). Un nombre tan histórico y político para un mes veraniego y vacacional en el hemisferio norte. Hasta las noticias de gran calado parecen estar de vacaciones, para colmo no hay ligas de fútbol. Sin embargo, este pasado mes de julio comenzó su segunda mitad con noticias conteniendo gran carga de profundidad. El atentado horrendo yihadista de Niza el 14 de julio y el golpe de estado en Turquía el 15 de julio, hicieron de ese mes un hervidero de noticias que dio trabajo de más a las redacciones. 

El 15 de julio pudo ser un 'antes y un después' en la historia reciente de Turquía. Una fecha clave que abriese vías para comprender la deriva tomada por el líder que ha llevado las riendas del país en estos últimos tres lustros. Pero lo único claro al día siguiente, 16 de julio, era que el golpe de Estado contra Erdogan había fallado. ¿Qué motivó esa asonada militar? ¿Quién está detrás del golpe y su montaje? ¿Ha sido una maquiavélica estrategia de Erdogan para reforzar su disposición autoritaria? Las cuestiones pueden brotar en cascada, aunque haciendo un análisis del semblante de Erdogan, un político que inició su carrera en las consecuencias de otro golpe de Estado en Turquía (1980), podríamos entender mejor por qué el presente turco está marcado por la tensión y la inestabilidad.

Un semblante, o perfil que ahora está más de moda, de Erdogan es lo que hemos pedido a un nuevo colaborador en Pax augusta, el historiador Mariano López de Miguel, especializado en yihadismo y en la historia actual de los "Orientes" (Próximo, Medio, Asia Central, Balcanes):

"El Sultán a la deriva"




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