‘La Reina de España’ y ‘1898. Los últimos de Filipinas’: los españoles entre el boicot y la nostalgia


Fotomontaje propio con los dos carteles de las películas

Dos películas de reciente estreno me sirven para intentar entender la personalidad de España. Eso que lleva un nombre tan pedante: la idiosincrasia. La última película de Fernando Trueba, ‘La Reina de España’, era una continuación (inesperada) de la exitosa ‘La niña de tus ojos’. Reunir de nuevo a esa troupe española de artistas del cine, veinte años después de su aventura en la Alemania nazi de 1939, no era mala idea. Esta vez, el personaje de Penélope Cruz es ya una estrella consagrada del cine; nada menos que en Hollywood. Esta estrella española del cine estadounidense (evidente guiño a la vida real de Penélope Cruz) regresa a su tierra para realizar una súper coproducción (otro guiño, esta vez a las producciones de Samuel Broston en España, que dieron películas ya tan míticas como ‘El Cid’, 1961).

Sugerente planteamiento, pues, el de la película de Trueba. Tenía todas las papeletas para renovar el éxito de la producción de hace casi 20 años, ‘La niña de tus ojos’ (1998). Sin embargo, Trueba y su productora (en la que participa el gran grupo mediático Atresmedia) no contaron con el “rencor” del espectador medio español. En la entrega del Premio Nacional de Cinematografía en 2015, Fernando Trueba en su “supuesto” discurso de agradecimiento soltó una frivolidad intelectual que muy pocos entenderían. Indico que él nunca se había sentido español ni cinco minutos de su vida y que hubiese preferido que ganasen la guerra de independencia los franceses. ¡Mare de Déu!

Boicot a la película de Fernando Trueba


¿Qué reacción esperaba? Era probable que la mayoría de los españoles se indignase ante sus palabras, más cuando se pronunciaban en tan significativo momento: recoger un premio que le daba España por su talento artístico y tan estupendamente remunerado. No obstante, la peor reacción vendría de un sector reaccionario y ultra nacionalista que hace tiempo se la tiene jugada al cine español. Los indignados pidieron que renunciase tanto al premio como al dinero. Trueba no hizo ni una cosa ni la otra y, sin duda, el dinero ha servido para financiar la película que ahora ha sido boicoteada en las salas de proyección españolas. Puedo escribir cualquier tópica frase sobre el rencor y la venganza, que se ajustaría a la reacción popular que ha conseguido imponerse. Donde las dan las toman.





Las palabras de Trueba, a mi entender, nacían de las “entrañas”. Quiso expresar de manera muy irónica el peligro de los nacionalismos y que nunca había sido un patriota, que no hacía falta serlo para ser un ciudadano ejemplar. Pero su comentario fue con el estómago y pronto se vio que no sería entendido. La reacción del público fue idéntica, desde lo más hondo de las entrañas. El boicot promovido en todas las redes sociales a la película de Trueba ha sido rotundo, un éxito. La película no llegó a los 400.000 euros en su primera semana de exhibición, y no remonta. Existe público comprensivo y ajeno a estas reacciones radicales, pero su “normalidad” no logra cambiar la tendencia general de no ir a ver la película. Existe, además, una opinión crítica sobre la calidad artística de la película, que tampoco atrae público. Hablando claro, no es tan buena como se esperaba.


Asistentas filipinas viendo ‘1898. Los últimos de Filipinas’



La semana pasada, como sabrán los lectores españoles, fue la del macro puente de diciembre con dos festividades que también hablan del carácter distintivo de España. Una festividad civil, el Día de la Constitución, y una festividad religiosa, el Día de la Inmaculada Concepción; separados tan sólo por un día laboral, pues corresponden al 6 y al 8 de diciembre respectivamente. Hablar del origen de esos festivos también serviría para analizar nuestra idiosincrasia. Pero será en otra ocasión. Ahora menciono esa semana festiva porque facilitó que ciertas españolas, las asistentas hispano-filipinas, tuvieran días libres para ir al cine.

Puntualicemos, que no quiero ser malinterpretado como Fernando Trueba. Ni por asomo mis palabras son racistas o clasistas, describen una realidad social. La gran mayoría de los emigrantes filipinos en España trabajan en el servicio doméstico. Son muy apreciadas, debido a su buena fama de grandes trabajadoras, por las personas que se pueden permitir tener asistencia doméstica…supongo que resulto un idiota intentando evitar la palabra “criadas”. En fin, cuento todo esto porque fui sin mi familia (pareja, hijos), por cuestión de edades y de gustos, no por otro motivo, a ver la película ‘1898.Los últimos de Filipinas’. La casualidad hizo que detrás de mi se sentaran tres emigrantes filipinas de edad diversa. Antes de empezar la proyección las escuché hablar en inglés entre ellas. Durante la película, en las escenas más intensas, en tagalo.

Fotograma de la película con la joven prostituta de Baler. Fuente imagen

Esta anécdota me dejó reflexivo. En la sala abundaba un público de mediana edad, incluso en edad de jubilación. Aunque al estar el aforo casi completo, también había bastantes jóvenes y algún adolescente. El marketing promocional de la película resultaba eficaz. No se apeló a rancios nacionalismos o se utilizó la gloria de la gesta militar. Incluso, las frases de los protagonistas escogidas para la publicidad resultaban críticas o distantes con cualquier “ensoñación imperialista”; teniendo marcado acento antibelicista. El hecho es que ha conseguido atraer la curiosidad por la película de hasta nuestros conciudadanos de origen filipino.

Los comentarios en tagalo llegaban de la fila de atrás sobre todo cuando salía en la película el personaje de la joven prostituta de Baler. Bella actriz filipina que interpreta un papel clave en el impulso narrativo y en la recreación del carácter del resto de personajes. Hermana de uno de los cabecillas rebeldes, su ambigüedad entre el amor y el odio que confiesa sobre “los hombres españoles” es de lo mejor de la película. No sé si mis vecinas de butaca se sentían “identificadas” de alguna manera o veían más matices que yo de ese personaje gracias a su condición femenina, pero sus charlas eran paralelas a la intervención en escena de la joven filipina. Acabada la proyección las vi ponerse sus abrigos manteniendo en sus rostros esa sonrisa oriental que parece permanente en las mujeres asiáticas. Igual que la mantenida por la joven de Baler durante casi toda la película.



Gustavo Adolfo Ordoño ©

Comentarios

  1. Lo de ultra nacionalista me ha llegado al fondo. Ahora va a resultar que se cagan en tu puta madre, en la tierra en la que has crecido y en el pueblo que te ha acopañado durante generaciones y si te enfadas eres un ultra no se que... Va a resultar que en España hay 30 millones de ultras no se ques.

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    1. Estimado Gregor:
      Le respondo como editor y moderador del blog, para comentarle que estuve dudando si publicar su comentario, pues no nos gustan las palabras "ultras" (insultos). Al final, preferí hacerlo y poder comentar que ni el director de cine aludido, F. Trueba, empleó insultos a la madre de nadie.
      Por otro lado, agradecer la lectura de mi texto, aunque debió ser de manera rápida. En él se indica que es casi seguro que Trueba enfadó a "la mayoría de españoles"; esos 30 millones, que indica y que deben ser por la cuenta de la vieja "restando" a catalanes y vascos (¿quizás gallegos también?). Eso sí, también se indica que la reacción más furibunda fue de los ultra nacionalistas,que no especifiqué españoles porque se entendía. Lo que se dice "españolistas" en plan insulto.
      Yo no sé lo español que se siente usted, así, a ojo, parece que mucho. Pero la cantidad no es calidad. Le aseguro que me siento tanto o más español que esos ultra nacionalistas, pero también le aseguro que Trueba no me ofendió en "el alma". Me sorprendió y me molestó por ser "ironías" muy inapropiadas para el momento y el lugar. Respecto a la otra película, "1898 Los Últimos de Filipinas", si también hace referencia a ella su malestar, yo, la verdad, no me parecen mal los alegatos antibelicistas o "anti-imperialistas" que se puedan interpretar. Las mejores "pelis de guerra" son las antibelicistas, las que analizan su absurdo...
      Gracias, otra vez, por la lectura y comentar. Saludos

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