Auschwitz, un millón y medio de personas asesinadas. Españoles en la Segunda Guerra Mundial - Pax augusta

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lunes, 27 de enero de 2020

Auschwitz, un millón y medio de personas asesinadas. Españoles en la Segunda Guerra Mundial


Españoles en la II Guerra Mundial
Las divisiones del Ejército soviético que avanzaban hacia Berlín estaban compuestas por soldados de diversas procedencias. Españoles, entre ellas, pues se dieron alistamientos de republicanos y militantes del PCE exiliados en la URSS cuando Hitler la invadió. Se sabe de combatientes españoles en el frente polaco, lo que hace posible que formasen parte de la columna militar que liberó Auschwitz el 27 de enero de 1945. Fuente de la imagen: biblioteca propia, Españoles en la Segunda Guerra Mundial; de la profesora Egido León, Ángeles. 'Editorial Pablo Iglesias', Madrid (2006) 

  El 27 de enero de 1945 ha pasado a ser una fecha histórica de la humanidad y lo es más que nada por mostrar la mezquindad a la que puede llegar la condición de ser humano. Los soldados soviéticos que entraron ese día por la puerta del campo de exterminio nazi Auschwitz, en verdad, lo estaban haciendo al infierno. Se encontraron con unos 7.000 prisioneros supervivientes, ni la tercera parte de los que fueron asesinados. Una masacre masiva que se aceleró ante la llegada inminente de las fuerzas soviéticas. Los ojos de esos jóvenes soldados, acostumbrados a barbaries de la guerra (ellos mismos autores de muchas), fueron los primeros de una conmocionada humanidad en contemplar la maquinada 'solución final' pensada para los judíos. 

Aunque no solo los judíos sufrirían esta mega barbarie. En el mismo Auschwitz, al casi millón de judíos asesinados habría que sumar unas 500.000 personas asesinadas de diferentes nacionalidades. Gran parte polacos, pero también rumanos (gitanos, pues Rumania participó en la guerra al lado de Hitler), rusos, ucranianos, bielorrusos... (soldados soviéticos prisioneros de guerra), y la cifra "menor" de unas 15.000 personas de muy diversa procedencia. En Auschwitz también fueron asesinados españoles; la cifra más consensuada tras las últimas investigaciones es que no llegó a la decena, pero nunca se puede saber con exactitud. Es el campo de concentración con menos víctimas españolas; del total que ronda las 4.200 víctimas, la mayoría ocurridas en el campo de concentración de Gusen (Austria). En realidad, Gusen era un subcampo dependiente del gran campo de Mauthausen. Estas personas eran exiliados republicanos; algunos milicianos de la Resistencia, voluntarios de los Regimientos de Trabajo en Francia o soldados de la República, "pillados" por la invasión nazi de Francia en junio de 1940.

Portada de uno de los libros de fotografías que se venden el el Museo de Auschwitz. Fuente de la imagen

Quizás por ser Auschwitz el campo más mediático, al que se organizan expediciones turísticas, y el que tiene varios museos y asociaciones pro víctimas del holocausto judío, el resto de campos nazis y de personas no judías asesinadas es mucho menos conocido por la opinión pública mundial. En España es curioso el desconocimiento sobre el indeseado y peculiar protagonismo que tuvieron muchos españoles en diversas facetas de la Segunda Guerra Mundial. Es muy reciente la difusión sobre las víctimas españolas en los campos de concentración nazis y su mejor conocimiento. Pero otros datos, como la participación militar de españoles en ambos bandos, siguen siendo muy, muy, desconocidos en general.

En las filas del Ejército soviético hubo aviadores republicanos españoles y militares que aportaron su experiencia bélica en la Guerra Civil española. Quizás el dato más conocido fue la muerte del hijo de La Pasionaria, Dolores Ibárruri, el teniente Rubén Ruiz Ibárruri, en el sitio de Stalingrado, alistado como oficial del regimiento donde combatió un centenar de españoles, encuadrados en la 43º Brigada de Ingenieros. Hasta Berlín llegaría un primo del teniente Ruiz Ibárruri, voluntario del Ejército Rojo, Alberto Rejas Ibárruri. Hay que precisar que los casos de españoles combatientes en primera fila al lado de los soviéticos se contaron solo por centenares. El recelo y el desconfío de Stalin eran notorios en que comunistas extranjeros o milicianos que habían combatido al lado de otras fuerzas políticas (socialistas, anarquistas, republicanos liberales...), estuvieran en los batallones principales del Ejército Rojo. La mayoría del medio millar de "movilizados" tuvo que conformarse con participar en las llamadas guerrillas del NKVD (futuro temido KGB).

Soldados de la División Azul
Soldados españoles de la División Azul confraternizando con los soldados de la Wehrmacht

La otra participación española fue mucho más conocida, la controvertida División Azul. En tres años y medio Franco fue enviando una división de 45.000 voluntarios, para atender la deuda contraída en España con sus aliados del Eje al recibir la valiosa ayuda militar que le sirvió para ganar la guerra civil. Las penurias de estos españoles fueron igualmente penosas. En el frente de Moscú se dio la triste curiosidad de volver a enfrentar a españoles en un campo de batalla, los exiliados republicanos que hemos mencionado y los divisionarios "azules" (por la preeminencia de falangistas en sus filas). Aunque más conocida esa presencia española en la Segunda Guerra Mundial de la División Azul, se da la paradoja del pretendido ocultamiento y oscurecimiento de su historia por el mismo régimen franquista nada más iniciarse la posguerra en Europa. El resultado final de la guerra convenía no saber nada de los nazis.

Algo similar pasaría con los españoles en el bando aliado. La Guerra Fría ayudaría a la dictadura franquista en su tarea de minimizar o de ocultar la existencia de republicanos en los ejércitos aliados, sobre todo en el soviético, cuyo recuerdo solamente perduró en la memoria de los militantes del exiliado y clandestino Partido Comunista de España (PCE). Cualquier dato que demostrara la lucha por la libertad y la democracia que realizaron españoles, como la famosa entrada de la Compañía 9ª (La Nueve, formada por españoles) en la liberación de París, quedaba difuminado por la nueva tensión entre los antiguos aliados, ahora separados por el bloque capitalista y el comunista.


Gustavo Adolfo Ordoño ©Historiador y periodista 

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