miércoles, 21 de agosto de 2013

Ifni, una guerra ocultada y desconocida



La guerra de Ifni (1957-1958) es una desconocida para el gran público, aunque ha recibido numerosos calificativos. Desde el simple ‘Guerra del Ifni’, hasta la “última guerra colonial española” o la “única guerra que perdió Franco”. Durante la década de los años 50 del pasado siglo, tras la independencia del protectorado español de Marruecos en 1956, la política exterior española tuvo en el Magreb un campo de acción espinoso. Para el dictador, el generalísimo Franco, el norte de África suponía algo más que los resquicios coloniales de una antigua potencia imperial, era el lugar donde se hizo general y el lugar desde donde partió para su particular “Cruzada” contra la “España roja”.

Una guerra junto a las costas canarias

El turismo en las Islas Canarias comenzaba a ser una baza de desarrollo económico para esa región española, la guerra en el Sahara español y en el enclave de Ifni debía silenciarse o “edulcorarse” para que el ruido de sables no alterase a los bañistas europeos que ya se interesaban por las playas canarias. En realidad las noticias de la guerra sí que llegaban a los diarios isleños, más que a los peninsulares por la lógica proximidad, aunque la manipulación era evidente ocultándose datos como que los soldados españoles iban mal armados y equipados.

El enclave de Ifni es una de esas cesiones de territorio por otros o como claudicación tras una guerra perdida. El sultán de Marruecos, Mohammed IV, en el siglo XIX, cedió a España por el Tratado de Wad-Ras el territorio de Ifni. Tratado firmado en Tetuán el 26 de abril de 1860 y ratificado con el reconocimiento internacional obtenido en la Conferencia de Berlín (1884), que fue una justificación europea a la expansión colonial y que animó a los gobiernos de Madrid a extender los dominios españoles con más expediciones hacia la costa sur de Marruecos; lo que ahora se conoce como antiguo Sahara español. 

La presencia castellana se data en la zona desde el siglo XV, como prolongación de la conquista de Canarias, con un enclave-fortaleza pesquero que ahora resulta un quebradero de cabeza para arqueólogos, pues se cree que estuvo por Puerto Cansado (Sahara Occidental), y no por Sidi Ifni, como acabó reconociendo (sin muchas garantías) el tratado de Berlín. Este dato histórico tan impreciso sirvió, en cambio, de excusa a los medios de comunicación y diplomáticos del régimen franquista para justificar la negativa a descolonizar ese territorio y afrontar una guerra por él. 

Una guerra absurda y penosa

Todo comenzó igual que lo habían hecho las centenares de escaramuzas que el ejército español tuvo a lo largo de los meses con el ELM (Ejército de Liberación Marroquí) desde la independencia marroquí en abril de 1956, con un incidente que parecía menor de lo que fue. La madrugada del 23 de noviembre de 1957 unos milicianos del ELM se aproximaron a un puesto de vigilancia español de las afueras de Sidni Ifni disfrazados de arrieros. El que llevaba al burro sacó una ametralladora y empezó a disparar sobre los soldados, los que se ocultaban tras el animal abrieron fuego también; el vigilante del polvorín español cayó muerto, sus compañeros repelieron el ataque.

La balacea fue indiscriminada y caótica, porque los rebeldes disparaban también desde la ribera de un río seco. Silenciadas las armas, cuatro legionarios españoles decidieron ir tras los marroquíes. Ocultos en la penumbra del amanecer los soldados avanzaron tras los rebeldes, pero un ráfaga de subfúsil dejó mal heridos a tres de ellos, el cuarto logró lanzar una granada contra el lugar desde donde llegaban los disparos y lanzarse al cuerpo a cuerpo contra el miliciano marroquí. La lucha acabó cuando uno de los heridos recuperó su fúsil y voló la cabeza al guerrillero del ELM.

Franco menospreció la gravedad de los hechos

Ahora, pasados más de 50 años, las investigaciones y los testimonios de veteranos de esa guerra han permitido reconstruir relatos pormenorizados como el que describo más arriba. Sin embargo, el general Franco ordenó que la opinión pública nunca fuese informada de la gravedad de los hechos, de las verdaderas dimensiones del conflicto. Él mismo menospreció el transcurrir de los hechos y sus consecuencias. La versión oficial consideraba que los rebeldes eran “agentes de la URSS”. Tras ese incidente se reforzaron los batallones, las banderas, de legionarios y regulares españoles en la zona. Se sabe que alguno de estos batallones solo contaban con viejos Jeep para los desplazamientos.

Tanto Carrero Blanco, el almirante con más influencia en Franco, como el dictador tenían una visión irreal de la situación. Querían no entablar una guerra total con Marruecos, no agraviar al sultán, y tratar el asunto como un problema molesto de terroristas o rebeldes pagados por el comunismo internacional. La realidad es que el ELM acabó comandado por el príncipe Muley Hassan, futuro rey Hassan II, que contaba con 5.000 hombres y apoyo del Ejército Real alauita.

Una guerra ganada (?) en lo militar y perdida ante la historia

Aunque los medios españoles fueron precarios, las operaciones militares españolas (con la ayuda de Francia) resultaron efectivas sobre el papel, rescatándose las guarniciones principales atacadas por los rebeldes. Pero esos fortines eran indefendibles y absurdos en pleno siglo XX. Franco ordenó que las tropas se replegasen a la ciudad y alrededores de Sidni Ifni, dejando el resto del enclave en manos marroquíes y haciendo inútil todos los esfuerzos de los reclutas españoles. La guerra se había extendido por todo el Sahara y gracias a los militares franceses se pudo frenar la ofensiva, pero en Ifni aún se prolongó por un año. En abril de 1958 se logró abortar un nuevo asedio contra Sidni Ifni, quizás la única victoria militar española a reseñar. 

El 12 de octubre de 1968, diez años después de estos incidentes que provocaron la última guerra colonial donde participó el ejército español, el general Franco decide la retrocesión del enclave del Ifni a Marruecos, producida de facto en enero de 1969. Aquella guerra olvidada sólo sirvió para postergar que ocurriese lo inevitable, en un mundo marcado por las descolonizaciones.

4 comentarios:

  1. El último punto necesitaría una explicación, pues es confuso en su exposición.
    En el Sahara se ganó con la ayuda francesa de 5000 soldados y 150 aviones de los de “verdad.” En Ifni se perdió el 95% del territorio dejando muertos españoles sin recibir cristiana sepultura como comida de los carroñeros Fue una chapuza militar junto a la de Anual mas importante del sigloXX Adolfo

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    1. Gracias, Adolfo, por tu aclaración. Viniendo de un veterano de esa guerra, se trata de la mejor explicación; por lo que agradezco mucho tu comentario. Sí es verdad que me ha quedado algo confuso, al unir la guerra del Sahara con esta de Ifni, que fue un desastre ocultado a la opinión publica y ahora olvidada en la historia... Un cordial saludo,
      Gustavo Adolfo

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  2. En respuesta a Adolfo Cano, veterano de Ifni, hemos retocado y aclarado el final del texto. Gracias, Adolfo, otra vez, por el apunte tan significativo...
    Un saludo!

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  3. Sr. Ordoño:
    Nunca viene mal recordar el pasado, pero en el caso de la guerra de Ifni-Sahara de 1957/58, la cuestión es de agradecer.
    Un saludo con mi agradecimiento.
    Juan Conejo

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