Sudán, norte y sur en “tierra de negros”


El origen del nombre de Sudán tiene una etimología muy aceptada en la palabra árabe sūdān: "negros". Los primeros hombres foráneos que pondrían sus ojos en el continente africano, lugar de origen de la humanidad, serían los árabes. Es común relacionar al hombre blanco europeo como el único protagonista del mayor expolio y explotación de los recursos materiales y humanos que se ha dado en un continente, en este caso del africano. Sin embargo, África, sus riquezas y sus gentes fueron desde muy pronto objetos de gran interés para los árabes. Las primeras grandes caravanas de esclavos y de oro fueron controladas por éstos.

Hasta que los europeos no abrieron nuevas rutas de comercio por mar hacia el este a partir del siglo XV, el monopolio africano estaba bajo dominio primero árabe y luego musulmán. Claro está que la sistemática explotación se dio, como base en sí del sistema colonial-mercantil, durante el colonialismo asentado en el siglo XIX por las potencias europeas. Para denominar a la “gran tierra de negros” que los árabes habían llamado Sùdàn para distinguirla de sus ya consolidados dominios en el norte africano (el Magreb), los franceses emplearon la misma palabra para referirse a sus colonias del África negra, el antiguo Sudán unificado y los actuales Malí y Senegal, que ellos llamaban simplemente el Sudán francés.

Ahora el oro se llama petróleo y es codiciado por todos. En las luchas civiles que se dan en Sudan del Sur vemos el colmo de la contienda fraticida, si los sudaneses han estado medio siglo en contienda civil y la única solución fue la fragmentación del país, ahora dentro del nuevo Estado, Sudan del Sur, la lucha civil es por el control de los yacimientos petroleros porque eso garantiza el poder político y los recursos para montar lo más parecido a un país con armazón estatal. El colaborador de Pax augusta, Luis Pérez Armiño, se adentra en “territorio de negros” con su nuevo texto sobre África.



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