Colonia “Pablo Iglesias” de Godella. 'Los niños de la guerra que se quedaron en España' (III)

Actual estado de la que fue "Colonia Infantil Pablo Iglesias"


                                                         por Luis Manuel Expósito © ; historiador colaborador de Pax augusta

Además de la “Pablo Iglesias”, cabe la posibilidad de que existiera al menos otra colonia más en Godella. De momento disponemos de muy escasa información. Su ubicación exacta también es un misterio. El 29 de septiembre de 1938, un hidroavión alemán, posiblemente un Heinkel o un Arado Ar 95 A/W, arrojó varias bombas sobre Godella, quizá con el objetivo de destrozar la Escuela de Mecánicos de Aviación que estaba instalada en la Escuela de Reforma de Burjassot, junto a la estación de tren de Godella. Según información del diario La Vanguardia, una de aquellas bombas cayó sobre “una de las colonias escolares allí establecidas” o muy cerca de ella, causando daños materiales, y personales: un muerto y siete heridos[1].
            Por suerte, gracias a la labor de Cristina Escrivà y Antonio Mestre, disponemos de más datos sobre otra colonia infantil instalada en Godella: la mencionada “Pablo Iglesias”[2]. Esta colonia tuvo su origen y primer emplazamiento en Madrid. A finales del verano de 1936, el Comité de Enlace de Artes Gráficas de Madrid, perteneciente a la UGT, ideó y llevó a la práctica una guardería infantil destinada acoger a los niños huérfanos de los trabajadores de Artes Gráficas con el nombre de Residencia Infantil de Artes Gráficas “Pablo Iglesias”. Esta iniciativa no surgió de la nada. El 22 de julio de 1936, Victoria Kent comenzó a recorrer los frentes de la sierra madrileña. La diputada socialista quedó tan impresionada que, según cuenta el diario El Sol, al ver tantos hombres falleciendo, “adivinó al instante la magnitud de la catástrofe que suponía el cúmulo de niños sin hogar”, sin escuelas, y huérfanos. El 27 de julio, al regresar a Madrid, Victoria Kent, en una alocución por radio dirigida a todas las mujeres, planteó el problema de los niños sin padres, y propuso la solución de la creación de refugios permanentes para los niños abandonados:
He estado en el frente, he hablado con nuestros milicianos; no tienen más que una preocupación que ensombrece su alegría en la lucha: el estado en que quedan los suyos. Quitémosles esa preocupación, dejémosles, porque tienen derecho a ello, su alegría clara para el combate, y, liberados de esta sombra, cobrarán reforzados arrestos para la lucha […] Las circunstancias especiales de la guerra han generado dos problemas distintos: el del hogar del niño y el ya viejo de la escuela. Faltaban escuelas. Millares de niños se desarrollaban sin recibir la más elemental instrucción, y el fantasma del analfabetismo seguía imperando en España […] Pero la escuela no tiene medios suficientes para cobijar a todos los niños abandonados. El fatídico internado, en el que el niño es un número, debe desaparecer, o al menos se debe sustituir por una residencia en la que se eviten las grandes agrupaciones, creando a modo de células de treinta o cuarenta niños, para conseguir un mayor control y más efectiva acción docente.
     

 El efecto del discurso radiofónico fue fulminante 

El pueblo de Madrid se volcó, y llovieron donativos, hasta el punto de que tres días después, el Ministerio de Instrucción Pública entregó las escuelas vacías, las cuales, junto a muchos edificios incautados, sirvieron de albergue y de centro educativo a los miles de niños que deambulaban por Madrid desorientados y hambrientos[3].
Pablo Iglesias fue líder de la Asociación Artes Gráficas, embrión del sindicato UGT
            En este sentido se movilizó el colectivo de Artes Gráficas, el cual, aprovechando el nuevo Decreto por el que se consideraban propiedad del Estado aquellas fincas urbanas cuyos propietarios hubieran sido condenados por los Tribunales, logró que se le asignara el edificio del Paseo de la Castellana, 32, un bello palacete[4], de amplios salones y dotado de jardín[5]. A partir de ese momento, la residencia infantil, destinada a albergar a niños huérfanos de periodistas y trabajadores de artes gráficas, comenzó su periplo. Un periplo que le llevó hasta Valencia, donde fueron trasladados aquellos huérfanos e hijos de milicianos que no podían ser atendidos por sus familias[6]. Menos de una semana después, cuando los bombardeos sobre Madrid se sistematizaron, el comité directivo de la residencia tomó una drástica decisión: “Que los niños acogidos salgan en residencia de invierno a Levante, al cuidado de las personas que se crean precisas”[7]. Torres Endrina, miembro del comité, realizó las gestiones con el Sindicato Profesional de Periodistas de Valencia, y, fruto de ello, se abrió plazo para la inscripción de los niños que viajarían a Valencia, de entre cuatro y diez años[8]. El 22 de octubre llegaron a Valencia 70 niños de la Residencia Infantil “Pablo Iglesias”, y de inmediato fueron alojados en la “vivienda-colmena” Casa Roja, actual Finca Roja, en la calle Jesús[9], donde ocuparon seis plantas bajas cedidas por la Caja de Previsión Social del País Valenciano, mientras que el patio central se aprovechaba para actividades educativas y recreativas[10]. Además, en los bajos se habilitó una escuela a la que acudían 101 niños madrileños en marzo de 1937.
            Sin embargo, la aviación franquista comenzó a bombardear Valencia, y la Casa Roja era un fácil objetivo, al ser una inmensa mole rodeada de casas bajas, por lo que en febrero de 1937, los responsables de la colonia comenzaron a realizar gestiones para el traslado de niños y docentes a un lugar más seguro, fuera de Valencia. La solución se encontró en Godella, cuyo Consejo Municipal ofreció la Casa Mauro, una masía de grandes dimensiones que está a la izquierda por la carretera de Bétera y que desde 1940 volvería a denominarse, como antes de la guerra, Masía de San Mauro, dentro del Huerto de San Mauro, con una enorme extensión de naranjos. En julio de 1937 se realizó el traslado. Previamente, el Consejo Municipal de Godella había contratado luz eléctrica para la masía, y dejado víveres para cinco días. En carta dirigida al Consejo de la Infancia Evacuada, el Consejo Municipal indicaba las condiciones en las que cedía la masía, sugiriendo que podrían explotar con ganancia el huerto de naranjos: “tenga muy en cuenta que la Masía da una producción de naranjas exorbitante”[11].
            La masía tuvo que ser reformada para adaptarla a las necesidades vitales de 42 niños y 28 niñas de edades comprendidas entre 5 y 13 años, y 10 adultos, casi todos maestros, salvo dos viudas de milicianos gráficos fallecidos en el frente. Aunque la población de colonos infantiles osciló ligeramente a lo largo de los siguientes meses, conviene resaltar que esta colonia estaba especializada, por así decirlo, en grupos de hermanos huérfanos, ya que las autoridades eran reacias a que los hermanos se separaran[12]. Así, observamos que había bastantes parejas y tríos de hermanos, y hasta un grupo de cinco hermanos, los de la familia Toledano Bretón. Con todo, esta colonia distaba mucho de estar en condiciones a finales de 1937, ya que tras la visita de inspección que realizó Justa Freire, ésta anotó en su diario: “Por la mañana con los médicos. Una colonia sin espíritu y sin nada. Grandes defectos, y personal poco exigente en todo. Obras en la casa. Situación muy buena y con un auto para el servicio. Hablo con todos y les animo a superarse” [13].
Archivo ABC: niños en colonias de Godella

            Y, en efecto, se realizaron importantes obras de remodelación, como aparece reflejado en la Gaceta de la República en mayo de 1938. En concreto, el 3 de mayo de 1938, Juan Puig Elías, director general de Primera Enseñanza, aprobó el presupuesto: “Que se apruebe el proyecto de obras de adaptación de la Masía de San Mauro (Godella) Valencia, para instalar la Residencia Infantil ‘Pablo Iglesias’, redactado por el arquitecto Don Manuel Vias, por su total importe de 43.938,56 pesetas”[14].









[1] Aunque en el titular de la primera página habla de cinco heridos, en el cuerpo de la información se indica que fueron siete los heridos (Diario La Vanguardia, 4-10-1938, portada).
[2] ESCRIVÁ MOSCARDÓ, C. y MAESTRE MARÍN, R: De las negras…, pp. 199-205.
[3] Diario El Sol, 30-9-1936, p. 3.
[4] Ibídem.
[5] Véase amplio reportaje gráfico de José de la Riva en: Mundo Gráfico, 16-12-1936, p. 7.
[6] Diario La Voz, 2-10-1936, p. 2.
[7] Diario La Voz, 6-10-1936, p. 3
[8] Diario La Voz, 8-10-1936, p. 2.
[9] Diario El Sol, 23-10-1936, p. 2.
[10] VIDAL CORELLA, Vicente: “Vida y obra de la Colonia infantil de Artes Gráficas y Prensa Pablo Iglesias, revista Crónica, año X, núm. 385, pp. 10-11.
[11] ESCRIVÁ MOSCARDÓ, C. y MAESTRE MARÍN, R: De las negras…, pp. 202-203.
[12] Delegación de la Infancia Evacuada Centro-Sur. Abre plazo para la inscripción en la provisión de vacantes que hay en las colonias infantiles ya creadas y en las de inminente creación. Oficinas en el Ministerio de Instrucción pública todos los días de 11 a 13 h. Advierte que “cuando los inscritos sean varios hermanos, estos no serán separados bajo ningún concepto” (La Libertad, 26-10-1938, p. 2).
[13] ESCRIVÁ MOSCARDÓ, C. y MAESTRE MARÍN, R: De las negras…, pp. 203-205.
[14] El arquitecto Manuel Vias también se encargó de la remodelación de la Colonia Infantil número 2 de Carcagente (Gaceta de la República, 926, 18-5-1938, p. 138).


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