Navidad en Guerra, una noche de tregua (no de paz)

Durante la guerra civil se celebraron dos loterías nacionales, cada bando quería “apropiarse” de la Lotería Nacional.
El Sorteo de Lotería de Navidad celebrado en la sede de Unión Radio de Valencia, 1936

Las guerras largas transcurren de Navidad a Navidad. Justo cuando llega la Nochebuena, la noche de paz, la barbarie que contienen se hace más patente. En el mundo occidental, lugar donde surge esta celebración cristiana, se vive en una supuesta paz mundial (una Pax augusta) por casi un siglo. Un dato esperanzador para nuestra civilización. Sin embargo, ese mismo eje geopolítico (occidental) suele ser el causante o responsable o participante o instigador o cómplice de los diversos conflictos bélicos que se dan en otras zonas del planeta, básicamente en África y Asia. Al no ser la mayoría países cristianos, la Navidad ni siquiera sirve de excusa para una tregua.
 
 Sin tiempo para una tregua en la guerra recién comenzada, la barbarie que comenzaba a extenderse por toda España afectó a un hecho navideño español por excelencia, el sorteo de Lotería de Navidad. Al principio, la República quiso dar toda la sensación de normalidad posible y celebrar el sorteo del 22 de diciembre de 1936 en Madrid. Sin embargo, ese sorteo y el siguiente de Navidad (invierno de 1936-1937) ya fueron en Valencia, ciudad a donde se había autoexiliado el gobierno de Madrid ante una posible toma de la capital por los sublevados. 

Así, durante la guerra se celebraron “dos loterías nacionales”; en búsqueda de la normalidad cada bando quiso apropiarse de la Lotería Nacional. Aunque Franco no se animó a realizar el Sorteo de Navidad «oficial» hasta 1938 en Burgos. La República ese año lo celebraría ya en Barcelona. Pero la Lotería Navideña de 1938 celebrada en Barcelona fue de manera caótica y sin ninguna garantía, se presentía una inminente derrota republicana. En enero de 1939 comenzaría en la Ciudad Condal la huida y el exilio para el bando republicano; desde meses antes nadie estaba para comprar lotería, ni para celebrar fiesta alguna. El bando vencedor, el que pronto sería el régimen franquista, devolvería el sorteo a la capital Madrid. 

En las retaguardias de las guerras se intenta vivir en «aparente normalidad». Una normalidad mucho más complicada de conseguir en el frente bélico. La anécdota más famosa intentando mantener esa normalidad en una Navidad en guerra se dio en 1914, en la llamada «Tregua de Navidad» en la Primera Guerra Mundial entre tropas británicas y germanas en el frente de Flandes. Surgió de forma espontánea en la Navidad de 1914, la primera de las cuatro que tuvo la Gran Guerra, cuando los soldados de ambos bandos llevaban apenas cinco meses enrolados. La nostalgia familiar muy latente y que aún el conflicto no estaba en su fase de extrema barbarie (con la guerra química), permitió que al canto de los soldados alemanes, el famoso villancico de ‘Noche de Paz, se sumasen los soldados del imperio británico. Hubo hasta intercambio de regalos, alcohol y tabaco, en tierra de nadie. La tregua «no oficial» duró -según los datos más fiables- durante toda esa Nochebuena; aunque otros testimonios hablan de prolongarse hasta el Año Nuevo, sobre todo al logra acallar la artillería todos esos días.
 
Requetés y milicianos se encuentran en el monte Kalamua (País Vasco). Foto del semanario La Lucha de Clases

En España, resulta complicado documentar alguna versión local de esas pequeñas treguas oficiosas en la Guerra Civil española. Es probable que se dieran en frentes con trincheras tan próximas como ocurría en el frente de la sierra madrileña, pero es más una suposición que un dato riguroso. La virulencia inicial del conflicto, donde el ejército sublevado que provenía de África parecía conseguir rápido la victoria con la toma de Madrid, no dejaría oportunidad para muchas treguas, ni para las de espíritu navideño. No obstante, parece ser que la primera Navidad de la guerra, cuando en el norte del país aún no se habían organizado todos los frentes, se puede documentar una tregua «pactada» entre los dos bandos combatientes. Sería en la Nochebuena de 1936, en el frente vasco, la llamada tregua del monte Kalamua.

Los milicianos vascos y los requetés (carlistas) del Tercio de Lácar decidieron no pegarse tiros el 24 de diciembre de 1936. Era la primera Nochebuena en guerra en España, la nostalgia de la familia y del hogar en esas fechas navideñas estaba muy a flor de piel. Se dio un encuentro a medio camino entre trincheras, que documenta el cronista socialista pamplonés, José Goñi Urriza, para su semanario “La Lucha de Clases”. Esta es la única tregua bien documentada... o al menos contada en la información de la época. 



Gustavo Adolfo Ordoño ©
Periodista e historiador

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