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lunes, 24 de diciembre de 2018

Navidad en Guerra, una noche de tregua (no de paz)

El Sorteo de Lotería de Navidad celebrado en la sede de Unión Radio de Valencia, 1936

Las guerras largas transcurren de Navidad en Navidad. Justo cuando llega la Nochebuena, la noche de paz, la inhumanidad que tienen se hace más patente. En el mundo occidental, lugar donde surge esta celebración cristiana, se vive en una extensa paz general (una Pax augusta) por casi un siglo. Un dato esperanzador para nuestra civilización. Sin embargo (ya estaban esperando el “pero”), este mismo eje geopolítico (occidental) es el causante o responsable o participante o instigador o cómplice de los diversos conflictos bélicos que se dan en otras zonas del planeta, básicamente en África y Asia. Al no ser la mayoría países cristianos, la Navidad ni siquiera sirve de excusa para una tregua.

La anécdota más famosa sobre una ‘Navidad en guerra’ se dio en 1914, en la llamada ‘Tregua de Navidad’ en la Primera Guerra Mundial entre tropas británicas y germanas en el frente de Flandes. Surgió de forma espontánea en la Navidad de 1914, la primera de las cuatro que tuvo la Gran Guerra, cuando los soldados de ambos bandos llevaban apenas cinco meses enrolados. La nostalgia familiar muy latente y que aún el conflicto no estaba en su fase de extrema barbarie (guerra química), permitió que al canto de los soldados alemanes, el famoso villancico de ‘Noche de Paz’, se sumasen los soldados del imperio británico. Hubo hasta intercambio de regalos, alcohol y tabaco, en tierra de nadie. La tregua ‘no oficial’ duró, según los datos más fiables, durante toda esa Nochebuena; aunque otros testimonios hablan de prolongarse hasta el Año Nuevo, sobre todo al silenciarse la artillería.

 
Requetés y milicianos se encuentran en el monte Kalamua (País Vasco). Foto del semanario "La Lucha de Clases"

En España, resulta complicado documentar alguna versión local de esas pequeñas treguas oficiosas en la Guerra Civil española. Es probable que se dieran en frentes con trincheras tan próximas como ocurría en el frente de la sierra madrileña, pero es suposición no dato riguroso. La virulencia inicial del conflicto, lleno de odio ciego por ambas partes, no dejaría hueco para muchas treguas de espíritu navideño. Parece que al inicio de la guerra, cuando en el norte del país aún no se había encajado la tragedia, se documenta una tregua pactada entre combatientes. Sería en la Nochebuena de 1936, en el frente vasco, la llamada tregua del monte Kalamua.

Los milicianos vascos y los requetés (carlistas) del Tercio de Lácar decidieron no pegarse tiros el 24 de diciembre de 1936. Era la primera Nochebuena en guerra en España, la nostalgia de la familia y del hogar en esas fechas navideñas estaba muy a flor de piel. Se dio un encuentro a medio camino entre trincheras, que documenta el cronista socialista pamplonés, José Goñi Urriza, para su semanario “La Lucha de Clases”. Esta es la única tregua bien documentada. Lo que también sufrió la sinrazón de la guerra fue otro hecho español navideño por excelencia, el sorteo de Lotería de Navidad.

Al principio, la República quiso dar toda la sensación de normalidad posible y celebrar el sorteo del 22 de diciembre de 1936 en Madrid. Sin embargo, ese sorteo y el siguiente de Navidad (1936-1937) fueron en Valencia, ciudad a donde se había autoexiliado el gobierno de Madrid ante una posible toma de la capital por los sublevados. Durante la guerra se celebraron “dos loterías nacionales”, cada bando quería “apropiarse” de la Lotería Nacional. Pero Franco no se animó a realizar el Sorteo de Navidad hasta 1938 en Burgos. La República ese año en Barcelona. En realidad, la Lotería Navideña de 1938 celebrada en Barcelona fue de manera caótica y sin ninguna garantía. Desde enero de 1939 había comenzado en la Ciudad Condal la huída y el exilio para el bando republicano, nadie estaba para comprar lotería, ni para celebrar fiesta alguna.



Gustavo Adolfo Ordoño ©

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