Plagas británicas y otros análisis socioeconómicos desde la toalla de la playa

Foto propia del autor de la web-blog. Escultura de arena en una playa del Levante español

He querido desconectar en mis vacaciones y dejar a la blogosfera sin los análisis sobre la pax mundial que hago en este blog que sólo leen las aspirantes a Miss Universo, esas que piden, tras ser coronadas reinas del universo conocido, el mejor de los deseos, la paz sobre la tierra. Pero la mejoría económica en mi país (España) debe ser cierta, porque el espacio vital entre las toallas de los veraneantes se ha reducido. Ya son centímetros, y no metros, los que me separan de los vecinos de sombrilla y es muy complicado, para alguien con tanta curiosidad, no escuchar las conversaciones ajenas. Parece que todo el mundo quiere olvidarse de las preocupaciones, no se habla ya tanto de política, aunque las "desgracias" mundanas y mundiales siguen saliendo como temas...

El verano pasado hablé de las familias rusas, como un fenómeno social creciente entre los turistas y veraneantes en las costas mediterráneas. Algo tan horrible como una guerra (Este de Ucrania), de verdaderas consecuencias nefastas, tiene reflejos banales en las economías domésticas de muchas personas. Turistas rusos siguen viniendo, aunque se nota que la tendencia de elegir España como lugar de turismo para las "clases medias" se ha reducido y que el ruso que viene es el de mayor poder adquisitivo. Los bloqueos comerciales y las tensiones diplomáticas entre Europa y Rusia al final los pagamos los de siempre, los ciudadanos medios.

Pocas familias rusas han compartido toalla de la playa con mi familia este año. He visto, de nuevo, como el retorno de una vieja "plaga", muchas familias británicas. Llevaban años probando otros destinos, Egipto, Grecia, Túnez, Argelia...bueno, no sigo, ya habrán adivinado las causas por las que los british hayan vuelto. España se está "beneficiando" de la inestabilidad económica y social de esos países, algunos, incluso, golpeados por el brutal terrorismo en fechas recientes. Los británicos abandonan en masa su país en dirección a nuestras magníficas playas, mientras que miles de inmigrantes africanos y de Oriente Medio intentan llegar al Reino Unido por el tunel del Canal de la Mancha. Ironías de este mundo sin pax.
David Cameron. EFE. Fuente imagen

Cuando miles de personas han intendo colarse, pues son refugiados o migrantes irregulares, en el Eurotúnel, al primer ministro británico le han entrado los miedos de las "plagas bíblicas" y ha equiparado a estas personas con plagas "molestas" de insectos. Ahora que el problema llega hasta su "aislado" reino de bienestar y paz social, reclama la atención de una Unión Europea sobre la que tiene pensado hacer un referéndum para que Gran Bretaña siga o no en ella. Los países del sur europeo llevamos lustros dedicados al control migratorio por imperativos de Bruselas y muchos "sureños" creemos que las soluciones no están en el mayor control de las fronteras...
En fin, que ese es otro tema al que, por respeto y consideración, se debe poner más detalle y análisis; ahora sólo quería interrumpir mis banales conversaciones de toalla de playa para ironizar sobre el sentido de las plagas. Mr. Cameron, sus (muchos, no todos) incívicos conciudanos enrojecidos por el sol hispano son la "verdadera plaga" de este verano en las bellas y pacíficas costas españolas. Y si no que se lo digan a la señora Mercedes, natural de Teruel, que no pudo eschuchar los cotilleos de la Amparo, natural de Pamplona, ambas veraneantes en Oropesa (Castellón), por el alboroto de un grupo de jóvenes británicos que intentaban desabrochar el bikini de dos danesas (lo sé porque su toalla era su bandera).
¡Jesús, qué plaga!

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