Santos inocentes



No, no se trata de la novela de Miguel Delibes o de la película de Mario Camus (1984). Podría tratarse de la festividad de hoy, el día de los Inocentes. Pero tampoco. 

Los inocentes son victimas del victimismo, como no podría ser de otra forma tan redundante. Todo inocente es víctima de una infamia, de un crimen. Los inocentes que «pican» en el mundo, que caen en las «bromas pesadas» de las barbaries de cada día. Del hambre, de la miseria, de la falta de asistencia sanitaria. Inocente, inocente. Valga siempre la redundancia.

Los Santos Inocentes sometidos a la estúpida broma de la injusticia. Una estampita en forma de monigote que siempre se adhiere con etiquetas tan permanentes como inocencia-injusticia política, social, laboral, económica, educativa, sanitaria... ¡ Y a ver cómo logras quitarte eso de la espalda!  


Pax Augusta ©
  Editorial

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