El misterio de los pies humanos que aparecieron en la costa de Canadá y la historia que hay detrás

Uno de los misteriosos pies aparecidos en una playa. Fuente imagen

Hace apenas un año, apareció en la prensa una noticia rodeada de misterio. En varias playas de Canadá se encontraron pies humanos seccionados de sus cuerpos. Otro dato acrecentaba el enigma, todos llevaban calzado deportivo. La mayoría eran una zapatilla deportiva o bota de caminar con el pie seccionado a la altura del tobillo. En muchas ocasiones piel y carne se mantenían, a pesar del deterioro que produce en los cuerpos humanos permanecer días en el océano, gracias a la protección del zapato. Los investigadores forenses pudieron determinar que dos pies pertenecían al mismo cadáver. Hasta el momento han llegado 14 pies, los dos últimos con tibias y peroné incluidos.

Que el prestigioso The New York Times se ocupase del caso hizo al resto de los medios de comunicación fijarse en algo que parecía una broma macabra, de pésimo gusto. La Caja de Pandora de las especulaciones se abrió de par en par, llegando la prensa sensacionalista menos rigurosa a considerar que se trataban de las víctimas de abducciones alienígenas. También se especuló con ser responsabilidad de un asesino en serie o hasta la obra de arte performance de algún artista enajenado que robaba pies de cadáveres y los dejaba en posiciones determinadas. De todo lo imaginable alrededor de un enigma macabro que terminó resolviéndose de la manera más racional.

Los mejores forenses criminalistas fueron puestos al frente de la investigación, considerada desde un inicio de carácter criminal por la policía canadiense y asesorada por el FBI, pues se sospechaba que algún pie había navegado desde el litoral de EEUU. Pronto los análisis demostraron que los pies no habían sido seccionados de forma violenta. Ni aserrados ni guillotinados. Se habían separado del cuerpo de manera natural porque los cuerpos en el mar tienden a desmembrarse. El fiscal jefe determinó con el informe forense final que los pies eran de personas suicidas y, los menos, de desaparecidos en un accidente deportivo, senderistas o montañeros.

Esta historia encierra varios atractivos. No solo su apariencia de enigma o la morbosidad que provoca alentando la imaginación de todo aficionado a la novela policíaca (se pensó también en una mafia con su particular manera de ajustar cuentas). Además su resolución nos proporciona un gran motivo reflexivo. El suicidio es un fenómeno antiguo en la humanidad, pero únicamente en tiempos contemporáneos ha supuesto un tema a considerar y a estudiar. El mayor porcentaje de suicidios se da en el llamado 'Primer Mundo', en sociedades desarrolladas. Al igual que el enigma de los pies, el suicidio tiene una explicación de línea racional aunque no podamos dejar de pensar que las auténticas razones del suicida siguen siendo un misterio.

¿Se suicidaban en la prehistoria?


Imposible saberlo. Aunque no es aventurado pensar que no sería un fenómeno común entre las comunidades humanas prehistóricas. La vida tan extrema que llevaban para sobrevivir, empeñados solo en eso, resulta una evidente contradicción con el deseo irrefrenable de matarse.

Sátira del suicidio romántico, de Leonardo Alenza en el Museo Romántico de Madrid

En la Antigüedad se conocen casos de suicidios voluntarios y forzados. El caso del filósofo Séneca es el más célebre. Los suicidios colectivos de todo un pueblo para no ser subyugados por otra nación más poderosa; me estoy acordando de Numancia en la península ibérica durante la conquista romana. Sin embargo, no son la misma cuestión de fondo que la de los dueños de esos pies mutilados que aparecieron en las costas canadienses.

¿Tienen que ver más con el Romanticismo? Una época que llegó a tener al suicidio como estereotipo. Pues sí y no. Tendrá que ver con la consolidación del individualismo como eje de la libertad y los derechos humanos que se afianza en la cultura occidental desde el período cultural conocido como Romanticismo. Del siglo XIX vendrá la raíz de un fenómeno que se convirtió en una patología en el siguiente siglo. El XX nos dejaba heridas mundiales que afectaban directamente a la psique individual, ahora no eran enfermedades en masa como la peste medieval. En la actualidad, la enfermedad (mental) es  individual y afecta a un porcentaje del total de la sociedad.

Hasta cierto punto resulta muy incómoda la resolución del enigma de los pies cortados del Canadá. Que sean los miembros de suicidas que se arrojan al mar o a un acantilado, y que sean tantos y apareciendo en una zona considerada de las de mayor bienestar social del mundo, supone que la cuestión del suicidio cada vez afecta a un mayor porcentaje de personas. Y la causa de ello queremos que siga siendo un enigma.


Gustavo Adolfo Ordoño ©

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