Grandes empresas alemanas actuales que fabricaron con trabajadores de los campos de concentración nazis; la BMW, última en asumir ese pasado

 Campo de concentración y trabajos forzados de Dachau. Fuente fotografía


Conocidas en todo el mundo, grandes empresas actuales alemanas tuvieron un pasado de colaboración con el régimen nazi olvidado durante décadas. Son marcas y compañías tan exitosas que forman parte de nuestro día a día en las compras de automóviles, ordenadores, móviles, electrodomésticos, medicinas... Sus departamentos de comunicación y marketing han trabajado la imagen de estas corporaciones de forma tan escrupulosa que aunque en la Segunda Guerra Mundial era notorio, acabada la contienda comenzó a difuminarse, casi a borrarse, ese vínculo de esas empresas con el Tercer Reich.

Algunos nombres famosos, que aún siguen sorprendiendo al descubrir su colaboración nazi, pues emplearon a trabajadores forzosos, los prisioneros de los campos tratados como esclavos, son:


  • Adidas
  • Audi 
  • Bayer 
  • Bosch
  • Daimler
  • Lufthansa
  • Hollerith (filial alemana de la estadounidense IBM)
  • Quandt (grupo propietario de los apreciados BMW)

 La familia Quandt, propietaria de BMW, siempre ha intentado ser muy discreta sobre el pasado colaborador nazi de su empresa fabricando armas para Hitler. Tanto que se llegó a una cierta ocultación y olvido de esas circunstancias tan incómodas de reconocer. A diferencia de otras marcas alemanas muy conocidas en el mundo, como la empresa de seguros Allianz o el banco Deutsche Bank, o la misma competencia, Volkswagen, BMW no hizo acto de conciencia y en su memoria histórica se velaba el pasado nazi de la familia propietaria.

Pero, sobre todo, el Grupo Quandt evitó recordar a los miles de trabajadores forzosos empleados en sus fabricas o peor aún, el uso consciente de miles presos del primer gran campo de concentración nazi edificado en Dachau.

Las empresas germanas principales y sus dueños realizaron intensas campañas publicistas para lavar la imagen de estas compañías. En la posguerra europea serían protagonistas con liderazgo en la recuperación económica de Europa y del resto del mundo. Una mala imagen o sospecha de estar enriqueciendo a ex jerarcas nazis podría perjudicar a sus negocios.

 Iniciada el mismo año 1945, la recuperación económica europea, cuando todavía las tropas aliadas estaban en suelo alemán, esas empresas germanas acabarían siendo el «motor» de esa recuperación. Todas ellas, como era lógico, llegaron a tener alguna relación con el régimen nazi. La que más ha tardado en asumir esa traumática memoria histórica nazi y con mayores reticencias, ha sido la BMW

Hacemos ahora un breve resumen del informe llevado a cabo en 2007 por la misma familia Quandt para asumir ese pasado nazi, encargando para ello una investigación rigurosa al historiador Joachim Scholtyseck.


Fabricas de armamento

 Para los ejércitos alemanes de la Segunda Guerra Mundial las empresas del grupo BMW (Quandt) fabricaron principalmente motores de aviones, los famosos BMW 801 para los no menos famosos Junkers. También serían los fabricantes de la conocida moto con sidecar, desde donde el soldado disparaba mientras el motorista conducía a toda velocidad. Véase la memorable persecución que sufren Harrison Ford y Sean Connery de varias de esas motocicletas en la película "Indiana Jones y la última Cruzada" (1989).



También se emplearon mujeres trabajadoras-esclavas,
como las prisioneras del campo de concentración de Ravensbrück


La política de rearme de Alemania decretada por Adolf Hitler nada más llegar al poder no se andaba con rodeos, puso a toda la estructura industrial y mercantil de su estado a producir la maquinaria y los pertrechos que sus ejércitos necesitaban. La ingeniería bávara ya era apreciada los años de principios del siglo XX, antes de la otra guerra mundial. Justo entre las fábricas de automóviles y motocicletas destacaba esta marca, la Bayerische Motoren Werke, BMW (Fábricas bávaras de motores).


Motores para la Luftwaffe

 La BMW fabricó más de veintemil motores (de la subsidiaria Rolls-Royce) para los afamados Junkers Ju 87 Stuka y otros cazas-bombarderos similares. En todas las películas bélicas y documentales de la Segunda Guerra Mundial aparecen con su sonido característico de ataque en picado, ese que hacía a las desafortunadas víctimas de sus “picados” refugiarse como podían en la cunetas de la carreteras.

Para los Junkers Ju 88 el grupo de empresas BMW (Quandt) trabajaron a destajo, hicieron unos quince mil motores de gran potencia, ya que se trataba del avión pesado preferido y más usado en las acciones de bombardeo. Se hizo tristemente célebre para los británicos en la Batalla de Inglaterra por alcanzar una velocidad de 550 Km/h, todo un logro de la ingeniería germana considerando que era una aeronave con muchas toneladas de peso.


La motocicleta más copiada 

 Durante el conflicto, la BMW R71 con o sin sidecar fue la motocicleta más copiada. Era una máquina robusta, fiable y rápida. Los soviéticos en su guerra con los finlandeses (el “Pacto germano soviético” permitió la invasión de la URSS de Finlandia) se percataron de la antigüedad de sus motocicletas de combate, que no soportaron las duras condiciones climáticas de hielo y nieve. El fracaso en su ofensiva les obligó a mejorar su equipamiento, directamente copiaron la moto R71 germana.


Replica de una BMW R71. Fuente imagen


Posteriormente, acabada la guerra y recuperado el consumo de lujo de automóviles y motos, la BMW R71 fue plagiada por compañías de motocicletas tan conocidas como la Harley Davidson, que ya lo había hecho para el ejército estadounidense en la guerra con un modelo que llamó M-XA. En Rusia quedan ahora como modelos de coleccionistas las motos que fabricaba la URSS con la marca URAL, basadas en la R71 alemana. La marca rusa es de las pocas que sigue haciendo motos con sidecar.


La tardía y esperada noticia en la prensa alemana: BMW reconoce su "pacto ilegal" con el nazismo 

 Alemania es una de las naciones europeas que de forma más delicada, pero también honesta, está abordando las cuestiones de su memoria histórica. Los propietarios de la BMW son una de las dinastías de empresarios alemanes que se favorecieron de su relación especial con el Tercer Reich para crear o consolidar sus fortunas. Los herederos actuales de la marca germana han tenido que «afrontar su pasado» tras varios reportajes y documentales periodísticos que analizaban su pacto económico preferencial con Hitler.

Así lo destacó en su portada el Financial Times Deutschland, que opinaba en su editorial que la BMW lo hacía “tarde, demasiado tarde, pero de manera consecuente”. También informaba de los estudios autocríticos promovidos por los Quandt que demuestran como las empresas de los dueños de la BMW y su grupo de filiales, contribuyeron con sus “reglas estrictas de trabajo” a la “arianización” de las poblaciones consideradas subhumanas

Como por ejemplo fue el caso del obrero polaco, más utilizado por los Quandt en sus fábricas, tratado de inferior (menores capacidades) y que así, trabajando en las fábricas auténticamente arias del Grupo Quandt, lograría su “humanización”.

Sin embargo, a favor de los propietarios de BMW, destacar que este reconocimiento del luctuoso pasado y justo acto de conciencia partió de los mismos Quandt. Porque desde la emisión de un documental en 2007 por la televisión germana, que analizaba el papel de la familia en el régimen nazi, el clan de empresarios encargó la realización de una tesis de estudio a un historiador, el mencionado Joachim Scholtyseck, que tuvo acceso a los archivos familiares y que por fin permitió hacer pública y oficial la verdadera especial relación de la BMW con el nazismo.



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