Futbolistas que se prepararon el Mundial de 1942 nunca celebrado


Sindelar, considerado el mejor futbolista austriaco de todos los tiempos


 A Matthias Sindelar (1903-1939) se le conoció entre las décadas de 1920 y 1940 como el Mozart del fútbol por su delicada elegancia en el juego. Aunque ha pasado mucho tiempo y es un personaje desconocido para la mayoría de los aficionados, la comparación con Messi no se ha resistido a los tiempos y algún cronista deportivo actual, experto en historia del fútbol, le ha llamado el «Messi austriaco». La historia vital y deportiva de este jugador de fútbol ha quedado vinculada a los años prebélicos antes del inicio definitivo de la Segunda Guerra Mundial. En especial su historia tiene que ver con el Campeonato del Mundo de Francia en 1938, Mundial que iba a ser el último celebrado en esa primera mitad del siglo XX.

Pero ese devenir trágico, que dejaría al mundo sin fútbol por doce años, en 1938 y los primeros meses de 1939 no se vislumbraba o se quería «creer» en la vida cotidiana de la gente de finales de 1930. Una Alemania nazi que acababa de celebrar los Juegos Olímpicos de 1936 deseaba seguir acaparando el deporte mundial, postulándose para celebrar el siguiente Mundial de 1942. Para ello se preparó a conciencia, reuniendo a sus mejores jugadores que, curiosamente, la mayoría eran de origen austriaco, como lo era el mismo Hitler

También a oídos del Führer había llegado la fama del delantero centro austriaco Matthias Sindelar. Aconsejado por ministros como Goebbels, decidió decretar que la selección austriaca se disolviese, pues ya había ocurrido el Anschluss (anexión germana de Austria) y lo lógico era formar una única selección alemana, liderada por Sindelar y que sería el equipo participante por el Reich en el Mundial de Francia 1938.


Stallone en una captura de un fotograma de la película Evasión o Victoria de 1981


 Se celebró el llamado Partido Final un 3 de abril de 1938 entre Austria y la «nueva» selección de la Alemania nazi para simbolizar ese reciente Anschluss. En ese partido comienza la leyenda, incluso el mito, de Sindelar. Hay historiadores que sugieren un acto de resistencia contra los nazis del Messi austriaco durante ese encuentro. Pues en el segundo tiempo decidió cambiar la orden encubierta que obligaba a los austriacos a perder el partido y animó a sus compañeros a ganarlo sin complejos. Un relato que inspiró a la película Evasión o Victoria (1981) dirigida por John Huston y donde Sylvestre Stallone hace de un improvisado portero, al final héroe del equipo con sus paradas. 

En la realidad el partido jugado por la Austria de Sindelar también fue victoria, Austria ganó por 2-0 a los nazis con una asistencia al primer gol y un golazo final de Matthias Sindelar. Se dice, incluso, que el Mozart del fútbol bailó una danza burlona ante Hitler celebrando los goles. No existen documentos ni versiones fiables de ello. El hecho de no ser detenido ese día puede resultar el dato más fiable de que esa versión de la celebración irrespetuosa era falsa.

Lo que sí fue un hecho contrastado es que Sindelar se negó a participar en esa nueva selección alemana que se iba a nutrir con los mejores jugadores de la disuelta selección austriaca. Sin el Messi austriaco, los germanos-austriacos perderían en el Mundial de Francia 1938 en octavos de final contra Suiza. Afrenta grave para los jerarcas nazis, a los que les molestaría más de Sindelar su negativa a participar como jugador de fútbol alemán que su postura contraria o indiferente a la anexión (Anschluss).

No llegó a ser, como se ha querido creer, un activista anti nazi o un judío oculto muy significado y que renegaba de los nazis. Simplemente no quiso formar parte de la forzada anexión austriaca a la Alemania nazi desde su visión liberal, demócrata, de la vida. Eso acabó con su carrera en primera línea del fútbol profesional y ha convertido su muerte accidental en enero de 1939, por inhalar monóxido de carbono de una estufa estropeada, en toda una historia de intrigas. La más llamativa sería la que sugiere el accidente como «trampa mortal» para asesinar al díscolo delantero centro. Futbolista recuperado ahora para la historia y considerado el mejor deportista austriaco del siglo XX.

 

B. Trautmann, portero del Manchester City que sirvió en el ejército nazi



El soldado nazi que acabó defendiendo la portería del Manchester City

 Si esta historia de Matthias Sindelar forma parte del preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, la siguiente tiene que ver con un paracaidista de la Luftwaffe que en plena contienda, en 1942-1943, sabrá poner en valor sus habilidades como portero de fútbol para tener un cautiverio mejor. Bert Trautmann combatió en el frente del Este contra los soviéticos, llegando a ser condecorado con la Cruz de Hierro. Lo hizo hasta caer prisionero de los británicos en un nuevo destino, el frente franco-belga en la campaña de 1943. En su traslado como prisionero de guerra a Gran Bretaña demostró su capacidad futbolística como guardameta participando en todos los partidos organizados entre soldados británicos y prisioneros.

En 1948 es liberado porque no se le encuentra fundamento nazi ideológico, se le considera sólo un soldado sin convencidas ideas políticas, y se le invita a regresar a la Alemania de posguerra. El ex Luftwaffe, Trautmann, en cambio decide permanecer en el Reino Unido y mientras trabajaba en todo lo que le salía, participó como portero en un equipo modesto de ligas inferiores, el St. Helens Town. Su extraordinaria forma física y agilidad llegó a oídos de ojeadores de la Premier League, que le harán firmar y fichar por, nada más y nada menos, que el Manchester City en 1949. En un principio la afición renegó de él y su pasado nazi. Fue ponerse los guantes y hacer soberbias paradas para ganarse en pocos meses a los hinchas del Manchester.


Sobre el autor

Gustavo Adolfo Ordoño Marín es historiador y periodista licenciado por la Universidad Complutense de Madrid y la UNED. Master en Historia Contemporánea de España. Autor de ensayos históricos en editoriales como Almuzara y colaborador en medios de comunicación. Conoce más sobre su trayectoria académica, línea editorial y publicaciones en la sección:

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