Es muy descorazonador volver a escribir sobre una matanza en EEUU, esta vez en una escuela de primaria, con víctimas que no sobrepasaban los 7 años de edad. Niños y niñas, la mayor parte de los asesinados, acribillados a balazos con un fusil automático de asalto, un arma concebida para la guerra. ¡Y aún existe tibieza, ambigüedad y reparo, en la sociedad estadounidense sobre la necesidad de reprobar la Segunda Enmienda que permite adquirir y usar armas como en el siglo XVIII! ¡Qué aún vienen los ingleses! ¡A las armas patriotas! Psicosis…