Hitler fue el hombre que liberó a África (idea del ex presidente Macías de Guinea Ecuatorial)


Retrato del presidente Macías en un billete de mil pesetas guineanas (1968)

"Hitler fue el hombre que liberó a África" es la frase pronunciada en uno de sus discursos delirantes por el primer presidente y pronto dictador de la Guinea Española, que ya era independiente con el nombre de Guinea Ecuatorial desde 1968. Corría el año 1977, en la decadencia de su poder y cuando pretendía ganar prestigio internacional en el contexto africano como prohombre que alentaba el derecho de autodeterminación de los pueblos oprimidos. El argumento del presidente Macías era simple y directo: si Hitler desencadenó la Segunda Guerra Mundial que llevó a las antiguas potencias europeas coloniales a un periodo de dura posguerra, sin poder sus ejércitos ocuparse de las colonias africanas, eso propiciaría que las naciones africanas pudieran desde 1945 con más facilidad comenzar a liberarse de los distintos yugos coloniales.

Por mezquino que nos parezca, el argumento de Francisco Macías tenía su lógica. Una lógica forzada y falsa, interesada en provocar en los europeos la mayor confusión posible hacia las verdaderas intenciones de este "nuevo" político africano al frente de un nuevo Estado en África. En los años sesenta y setenta del pasado siglo se dieron el mayor número de descolonizaciones en el continente africano; y en todos esos procesos emancipadores surgieron líderes de diferente catadura moral, aunque predominaron los estadistas que acabaron traicionando a sus nuevos países, cayendo en la corrupción política y económica, muchas veces propiciada por las maquinaciones de las antiguas metrópolis en lo que conocemos como neocolonialismo.

En la auto construcción como líderes autóctonos de su figura política y su ideología, predominaba en la mayoría de estos personajes (supuestos "libertadores") un exacerbado odio a la potencia europea que les dominó o un extremado desarraigo cultural sobre las influencias foráneas recibidas. Es chocante el intento vano de eliminar las lenguas europeas, los idiomas hablados durante el periodo colonial, con decretos y leyes que nada pudieron hacer ante la evidencia de una realidad: las gentes de esos nuevos países aceptaron como suyo ese idioma colonial y no quisieron dejar de usarlo. El ejemplo de Guinea Ecuatorial sería el más claro y llamativo. Rodeada de países francófonos, teniendo Francia una mayor relevancia internacional en esos años, la población de Guinea Española decidió mantener vivo el idioma, tanto que existe una notable literatura hispano guineana

Hitler, el supuesto "libertador" de África

En esa creación africana ideológica nacional, con un razonable carácter antiimperialista –propio del contexto internacional del momento-, Francisco Macías perdió “el rumbo”, no encontrando bases comunistas libertarias o panafricanistas en su tradición cultural y en las potenciales “masas” populares, optó por el delirio y la enajenación:

“(...) el hombre que hizo posible la libertad de África fue el Fuhrer; al provocar la guerra en Europa, consiguió traer la libertad que hoy disfrutamos. Por más que digan que Hitler fue malo, Hitler intentó salvar África. Ese es el hombre que nos ha dado la libertad, tened eso bien presente...” *

Este fragmento del citado discurso de Macías es recogido por el escritor hispano guineano Donato Ndongo-Bidyogo, en su ya clásico libro Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial (1977); y le sirve para reprochar que esas palabras delirantes no valieran a los analistas y diplomáticos europeos, y menos a la oposición política guineana, para advertir del verdadero carácter y la dimensión política de un sujeto que llegó a tener una guardia personal (estilo SS) para depurar y masacrar a todos sus adversarios, políticos o no políticos.
                                        


* Bibliografía consultada: fragmentos del libro Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial (publicado originalmente en 1977 por Cambio16) de Donato Ndongo-Bidyogo, publicados de manera digital en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.


Gustavo Adolfo Ordoño ©


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