Cataluña, la independencia, el humanismo y el Quijote

Mapa político de España, realizado en 1852 por Francisco Torres Villegas. Acceso libre Biblioteca Nacional de España

Lo bueno de tener una formación "clásica" es que se le da más valor a todo. Es una forma de eludir el sectarismo o la segmentación ideológica. La suerte de no tener reparos en acudir a fuentes de conocimientos y de información con semblantes antiguos (que no desfasados), me ha valido para analizar cuestiones actuales complejas con mayor perspectiva. Para "asuntos delicados" optaba por leer la prensa catalana, La Vanguardia y El Periódico, sobre todo. Mi parecer era que en temas problemáticos sobre España tenían una objetividad mayor que el monárquico ABC, el histriónico El Mundo, el oficialista El País, el ultra conservador La Razón o el izquierdista ingenuo El Público (ya desaparecido en formato papel). Creo que es una buena metodología, en Cataluña encontraba una visión del problema español mucho más matizada y con "sentido común".

Muchos pensarán que arriesgaba mucho, al fiar mi posible documentación sobre un asunto delicado de España, a la mentalidad y visión burguesa o socialdemócrata catalana que son las líneas que respectivamente siguen esos dos diarios catalanes, La Vanguardia y El Periódico. Yo les diría que prefiero asumir esos riesgos. El pensamiento crítico necesita asumir riesgos, es algo que se aprende en las asignaturas de humanidades, como la filosofía, que ahora pretenden suprimir de nuestras escuelas. Reconozco, no obstante, que me ha costado seguir el "caótico" paso que estos diarios han tenido en el desfile del proceso unilateral independentista iniciado por una parte de las fuerzas políticas catalanas. Creo que estaban confusos por la manera de actuar que ha tenido Convergencia (CDC), el partido espina dorsal de la historia democrática catalana.


Incluso, por ser lector de las columnas de Enric Juliana, tenia en mi mesita de noche un libro suyo, escrito en 2012 poco después de la victoria del Partido Popular (PP) en las elecciones generales con mayoría absoluta. Se trata de un ensayo o una crónica política que analizaba la actualidad española desde los inicios más duros de la crisis económica, cuando el ex presidente socialista Zapatero tuvo que pronunciar, por fin, la palabra crisis en 2009, negada hasta lo absurdo en el inicio de su segunda legislatura (2008). El libro se titula Modesta España. Paisajes después de la austeridad; y es una acertada metáfora de la deriva de España representada en varios personajes de El Quijote. Para Juliana habría que poner en valor al modesto, sobrio y equilibrado Caballero del Verde Gabán, cuyo encuentro con don Quijote es de los pocos que no acaba en violento o delirante lance. 

El libro está escrito cuando aún no habían irrumpido con fuerza ni el nuevo partido Podemos ni Ciudadanos como sólida alternativa al bipartidismo. Sin embargo, contiene, desde su perspectiva de catalán y español, certeros retratos de la situación política y económica de este último lustro a los que se pueden sumar estas nuevas formaciones políticas. En una lectura superficial su apuesta por la "modestia" podría parecer una subyacente forma de apoyar la austeridad o los recortes usados por la derecha neoliberal gobernante. No es eso. "La deriva de España no significa exactamente lo mismo que España a la deriva", nos dice Juliana en su libro y apuntó que la deriva pudo ser hacia las costas americanas, como imaginó el ibérico Saramago en su "balsa de piedra" (península ibérica) desgajada de Europa; pero ahora sabemos que el declive económico del nuevo Dorado (Brasil, sobre todo) no sirve de rumbo. "¿Adónde vamos?", pregunta insistentemente en su libro Enric Juliana. 

El Caballero del Verde Gabán con Don Quijote y Sancho

Esa deriva, para el periodista catalán, debería ser hacia las "costas de la Modestia". Un territorio imposible de alcanzar por la nave española. En un país de Quijotes y de Juanes Tenorios de todos los tipos: quijotes de derechas, de izquierdas, tenorios de centro, centro-derecha, quijotes "demócratas reales" (movimientos cívicos), tenorios populistas, quijotes nacionalistas... es imposible fijar un rumbo a la hacienda de los moderados y equilibrados Caballeros de Verdes Gabanes. El don Quijote original pasó cuatro días alojado con su popular escudero, Sancho, en la casa y finca de este modesto hidalgo labrador castellano. Aunque encantado con la paz y sosiego de esos días en la hacienda de don Diego de Miranda (Caballero Verde Gabán), el caballero don Quijote decide partir (irá rumbo a Barcelona) porque no le parece "bien que los caballeros andantes se den muchas horas al ocio y al regalo" y se "quería ir a cumplir con su oficio" (El Quijote, Segunda Parte. Capítulo XVIII).

Juliana insiste en que su idea es una metáfora de una España que debería acudir a la 'Modestia'; esto es, a la capacidad de pactar. Un pacto como virtud cívica; "modestia de los de arriba y aguante de los de abajo. Sacrificios pactados (no impuestos) a cambio de una mejor vida civil". Y yo añadiría, en extensión de su metáfora, algo que apunta pero que no aprovecha al cien por cien y que sirve para hacer metáfora con la actual crisis originada con la declaración unilateral de independencia en el Parlamento catalán. Don Quijote, después de abandonar la "hacienda modesta" de don Diego, acabará teniendo el último y fatal lance con el Caballero de la Blanca Luna (su vecino Carrasco) en la playa de Barcelona (Cataluña) donde es humillado y derrotado.

Esa derrota supuso la vuelta de don Quijote a su hacienda, hogar donde comenzaron sus ensoñaciones temerarias. Allí, en su cama que se convertirá en su lecho de muerte, antes de morir el ya hidalgo Alonso Quijano tiene un periodo de lucidez, modestia y cordura. La metáfora de la 'España Modesta' no es tan imposible...digo yo.

Gustavo Adolfo Ordoño © 







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